En el marco del conversatorio Ambientes Digitales y Cuidado: decisiones adultas para cerebros en desarrollo, realizado por la Organización San José de Las Vegas, la directora general de la institución, Gloria Figueroa, se refirió a la necesidad de abordar de manera conjunta el impacto de las pantallas y las redes sociales en niños y jóvenes.
El espacio reunió a representantes del sector educativo, psicológico y social para analizar el papel de las tecnologías digitales en los procesos de formación y desarrollo. Durante su intervención, Figueroa explicó que la iniciativa del conversatorio surge a partir de discusiones internacionales en las que algunos países han planteado restricciones como la prohibición de redes sociales para menores de 16 años o la restricción del uso de celulares dentro de los colegios.
“Precisamente nace de todo lo que venimos escuchando ahora en el mundo, donde hay países que dicen no redes sociales para jóvenes de hasta los 16 años o no celulares dentro del colegio y como toda esta problemática nos tiene que traer a nosotros también localmente a conversar alrededor de ello”, señaló.
La directiva indicó que, a partir de esas discusiones, la institución ha revisado investigaciones realizadas en distintos países. Según explicó, algunos estudios muestran que la prohibición del ingreso de celulares al entorno escolar no modifica necesariamente los comportamientos de los estudiantes que tienen acceso a dispositivos y redes sociales en sus hogares.
“Se ha demostrado que a pesar de que la institución educativa genere la prohibición de traer celulares al ambiente escolar, realmente sucede que los jóvenes o estos niños y niñas que tienen acceso en sus casas a los celulares y a las redes sociales, pues no cambian la actitud, tienen los mismos resultados los que sí tienen prohibición y los que no tienen prohibición”, afirmó.
Para Figueroa, este panorama evidencia que la transformación no depende exclusivamente de medidas restrictivas dentro de las instituciones educativas. En ese sentido, sostuvo que es necesario avanzar en una regulación que involucre tanto a los colegios como a las familias y que esté respaldada por políticas públicas.
“Eso significa que la única manera de lograr cambiar y transformar y entender que nos está haciendo mucho daño al cerebro es generar una regulación tanto en las instituciones educativas como en la familia y generar políticas públicas que permitan ese respaldo”, expresó.
La directora agregó que el objetivo no es establecer prohibiciones sin fundamento, sino generar conciencia sobre el desarrollo de capacidades y competencias en niños y jóvenes. Indicó que estos espacios de conversación buscan ofrecer información que permita a padres, madres, docentes y a la sociedad comprender los efectos del uso inadecuado de tecnologías y, al mismo tiempo, reconocer sus posibilidades.
“Nosotros no estamos en contra, solamente creemos que tiene que haber un tiempo para todo, tiene que haber conciencia del desarrollo de nuestro cerebro, dónde proteger ese cerebro humano, acompañarlo en el crecimiento y dónde sí exponerlos a tecnologías que les ayude por el bien de la humanidad”, concluyó.
Finalmente, hizo un llamado al Gobierno nacional para promover políticas públicas que regulen el uso de estas herramientas digitales, a las instituciones educativas para adoptar decisiones frente al tema y a las familias para asumir la responsabilidad que, según indicó, comienza en el hogar.





