jueves, junio 17, 2021
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(FOTOS) Choquequirao, la otra ciudad perdida del Perú

Está claro que las imponentes cumbres andinas fueron el fortín de la civilización Inca, una de las más desarrolladas de este lado del planeta y cuyos misterios todavía forman parte de historias míticas que trasciende la cultura popular peruana en su oralidad.

Para muchos de los actuales, las historias de ciudades fantásticas cuyo desarrollo alcanzaba lo inimaginable y contado una y otra vez por descendientes ancestrales, está planteado solo en el corto entendimiento de quienes al escucharlas, equiparan esos relatos, solo con literatura fantástica e incredulidad de que alguna vez existiera o fuera cierto.

Pero a medida que estas historias se hacen míticas, se van descubriendo evidencias de que tales narraciones con correspondientes con lo que alguna vez fue realidad y que la misma compleja naturaleza ha ido escondiendo o protegiendo de la invasión consumista de nuestros tiempos.

Tras el descurbimiento de Machu Picchu aquél 24 de Julio de 1911 por Hiarm  Brngham, quien fue ayudado por una expedición de la universidad de Yale, se fueron dando credibilidad a quienes por cientos de años, daban cuenta de un circuito de cuidades encumbradas en la compleja y quebrada geografía andina, cuyos niveles de desarrollo serían asombrosos y sin poder dar explicación a la manera como se pudieron construir.

La imponencia de Machu Picchu y a ser la única expuesta al mundo occidental, le dio el caracter de ‘descubrimiento’ a un conocimiento ancestral que da cuenta no solo de esa ciudad sino de otras tantas, en la que Machu Picchu sería solo una de las más pequeñas y con la intuición de que hay más grandes escondidas entre las montañas y el follaje natural, rodeada de fauna y flora únicas.

Es así como fue, también descubierta, otra evidencia. Se trata de esta impresionante ciudad de los Incas llamada Choquequirao y que según las excavaciones, es 2 veces más grande que Machu Picchu. Actualmente para llegar hasta ella, hay que caminar por lo menos 4 días solo para alcanzar la cimase de esta montaña. Quienes vienen haciendo el duro trabajo de ir despejando la espesa jungla que la cubre, dicen que ya está en condiciones, desde hace un par de años, para comenzar a visitarla por quienes quieran asumir el viaje como un deporte de caminata de alto riesgo y complejidad.

Dicen que hay planes para hacerlo más accesible en el futuro, pero es necesario, al igual que pasó con Macchu Picchu, crear toda una ruta de acceso que permita escalar de manera fácil los 3.033 metros de altura al que se encuentra, en predios de la base del nevado Salcantay, también en Cuzco, pero en predios de la de la provincia de la Convención.

Las ahora conocidas como Ruienas de Choquequirao, datan de 1536 y son mucho menos conocidas que el mundialmente famoso Machu Picchu. Su nombre significa «cuna de oro» en el idioma nativo quechua, pero muchos se refieren a esta ciudad como «la verdadera ciudad perdida de los Incas». ⁣⁣⁣

La ubicación de Choquequirao es una alta montaña de filos profundos, en lo más alto de los Andes, rodeado por una densa selva estacional a la que definitivamente no es fácil llegar. Los investigadores, encargados de realizar los trabajos arqueológicos, estiman que las ruinas son aproximadamente tres veces más grandes que Machu Picchu y están muy bien conservadas, pero hasta la fecha solo se ha explorado aproximadamente 1/3 del sitio, dejando mucho por descubrir.

Choquequirao sigue siendo bastante misterioso y hay muchas teorías y especulaciones diferentes sobre su historia y su papel en el imperio Inca, pero la mayoría señala su importancia como centro cultural y religioso. Choquequirao también jugó un papel importante como vínculo entre la selva del amazonas brasileño y la ciudad del Cusco y sirvió como un importante centro para el cultivo y la distribución de la hoja de coca y productos de pancoger con los que se comerciaba.

⁣⁣⁣La caminata Choquequirao es considerada una de las más difíciles en Perú y la mayoría de las visitas guiadas duran entre 4 y 7 días para completar esta caminata de ida y vuelta. Volver es tan difícil como llegar allí. Lo que será recompensado es con vistas panorámicas de la montaña a cada paso, exuberante naturaleza salvaje, ruinas espectaculares. La ruta más conocida y utilizada es Cusco-Urbamba-Ollantaytambo-Huayopata-Santa María (200 km), la carretera Santa María-Santa Teresa (17 km), trocha carrozable Santa Teresa-Sahuayaco-Totora-Yanama (70 km). Luego vía peatonal desde Yanama-Maizal (6 horas), Maizal-Río Blanco-Ruinas de Pinchaunuyoc (8 horas), Pinchaunuyoc-Choquequirao (6 horas).

Cabe anotar que esta ruta ha sido desvelada por los mismos nativos que circundan la zona y quienes no habitan la ciudad y se han localizado en poblaciones a menor altura y de mayores facilidades de conexión con el mundo actual. Quienes descienden de la cultura Inca, hoy en día, se dedican igualmente a la agricultura, pastoreo y confección de sus propias prendas que mantienen viva la cultura.

El primer explorador registrado en la historia que haya dado noticias de esta ciudad fue el español Juan Arias Díaz Topete en el año de 1710 quedando como primera referencia escrita en el año de 1768 y su autor fue Cosme Bueno. Desde allí, se surtieron muchas versiones complementadas por esas narraciones orales y la cartografía con los datos de la ubicación, quedaron en el olvido.

Pero fue, precisamente el mismo arqueólogo Hiram Bingham quien con el topógrafo Clarence Hay  visitaron Choquequirao en 1909, y elaboraron la descripción detallada del sitio. Luego de Machu Picchu, las misiones de excavación avanzaron y los primeros trabajos comenzaron solo comenzaron en 1970, tomando relevancia hacia 1986 cuando al fin, se hacen estudios intensivos y un plan de restauración del sitio. Actualmente, sólo un 30% del complejo, que comprende unas 1810 hectáreas, ha sido desenterrado y puesto en funcionamiento como zona turística.

Llama la atención, en las terrazas en la lateralidad de la montaña las figuras denominadas «Las Llamas del Sol». Se trata de un conjunto de 24 figuras, que representan camélidos andinos y decoran los muros de 15 andenes. Se dijo que era la primera vez que en un sitio incaico se encontraban decoraciones murales, que ponían en evidencia la importancia ritual de las llamas.

Por añadidura se mencionaba que el conjunto representa un rebaño de llamas de distinto tamaño y actitud que, por su posición, mirando hacia el norte, se dirigen hacia las zonas altas del nevado Qoriwayrachina en el Salcantay, principal  protector del santuario y lugar de donde proviene el agua considerada sagrada, que discurría por las numerosas fuentes y canales de Choquequirao.

Los interrogantes sobre el origen y autoría de esas representaciones, hechas con piedras de color blanco, que destacan sobre el aparejo gris del resto de las paredes de los andenes, se hicieron más complejas al verificarse que, como complemento a las llamas, existía una figura antropomorfa. Tiene los brazos extendidos en actitud de proteger al rebaño. Además, en tres andenes superiores existe decoración en línea zigzagueante y en forma de damero.

Los arqueólogos consideran que esta ciudad tenía no solo importancia productiva y comercial por su tamaño, sino que era además un centro de conexión con las estrellas, permitiendo a los Incas, generar su propia interpretación del espacio y cartográfica. En el complejo hay relojes de sol y se repite la estructura ordenada de la ciudad que demostraría la importancia de los niveles sociales alcanzados. Igualmente, se considera que fue un centro médico de los Íncas, en donde se encontraban los sabios y chamanes.

El gobierno peruano desde hace varias décadas, tiene pensado construir el que llaman «Teleférico de Choquequirao», para permitir fácil acceso a este centro histórico y hacerlo mas turístico. Este teleférico uniría este centro arqueológico con el centro poblado de Kiuñalla, en el distrito de Huanipaca, provincia de Abancay, region Apurímac y cruzará el río Apurímac a 1400 metros, con una distancia total de 5.1 kilómetros que serán recorridos en aproximadamente 15 minutos; pero al momento, no se ha puesto la primera piedra.

 

 

 

 

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