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(ESPECIAL) ¿Qué es la Revolución Molecular Disipada y cómo se refleja en Colombia?

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Por: José Ignacio Penagos H.

El término no es nuevo. Aparece en los años 70 después de las revoluciones estudiantiles de 68, como una respuesta a la manera de desequilibrar el estamento tras los aprendizajes de los movimientos que se fueron surtiendo al rededor del mundo con el mismo ideario estudiantil

Un libro de de Felix Guattari aparecía en 1977, año en el que la revolución molecular parecía tomar cuerpo tras esos aprendizajes de una década anterior y las que sobrevinieron. Se trataba de movilizaciones y luchas con ideologías que termnan teniendo epicentro en Italia.

El libro tenía dos tomos y cerca de 40 escritos diferentes que se complementaban en la exposición de una teoría sobre como desgastar el sistema, tomando la molécula como un una pequeña parte que podía actuar sola pero que se podía comunicar con otras para hacer que su acción tuviera un impacto real.

Esos Cuarenta textos nacen en un hospital bajo los estudios de Psicología y Psiquiatría del autor y de Gilles Deleuze, quienes analizando las situaciones médicas, extrapolaron lo microscópico a un sistema social, en donde cada molécula, son pequeños grupos de personas que en algunas partes, terminaban pensandose como pequeñas grupos de milicias con acción de tipo guerrilla; es decir, que se componen de pocas personas, actúan rápido, cambian de lugar y se mimietizan.

El tema médico ya extrapolado fue pensado como una tendencia anti-sistema puesta en términos de justificación de una de las maneras de lucha armada, segmentando los combates, optimizando los pocos recursos y basado en la alteración de la rutina. Prácticamente, la manera como actúan los virus en el cuerpo humano.

Varios términos fueron utilizados para darle contexto. Iñaki Urdanibia explicaba en la publicación Kaos en la red, que términos como «multiplicidad, rizoma, nomadismo, horizontalidad, desterritorialización, flujos deseantes, molar, molecular» son términos propios de ese vocabulario técnico que se empleó por Guattari y Deleuze para exponer la teoría, la misma que fue escrita para lograr reimponer las ideologías de izquierda radical de Carl Marx y ciertamente desde la visión psiquiátrica, de Sigmund Freud.

Es decir, la teoría de la Revolución Molecular Disipada, se esboza para logra que el comunismo se imponga alterando la normalidad acostumbrada por el sistema capitalista; principal enemigo a combatir y esta, era una alternativa mas, dentro de la concepción de «todas las formas de lucha» posibles para alcanzarlo.

Es así y bajo estos contextos, que desde una visión Psiquiática y Psicoanalítica, se desarrolla un estudio que dictamina y mapea, casi con precisión, la manera como funciona y se sostiene el «orden establecido»; es decir, lo que la mayoría de las personas del común, llaman «la normalidad» o «el sistema».

En tiempos en que se viene hablando constantemente desde diferentes escenarios de la llegada de un «Nuevo Orden Mundial» – NOM- esta teoría se convierte en una de las más acertadas para dar explicación a lo que está ocurriendo ahora mismo, en múltiples partes del mundo; es decir, los efectos de violencia, al parecer «esporádicos» que se viene viviendo en Colombia, no es exclusivo y obedece a que en este país, también actúan las «moléculas» de la revolución. Es así como los efectos de violencia se han visto, casi calcados desde la Primavera Árabe, los brotes xenófobos de Europa y Estados Unidos, la violencia desbordada en Venezuela, Chile, Perú, las masivas caminatas de migrantes en Centroamérica y por supuestos los brotes de marchas y manifestaciones cargadas de violencia en Colombia.

El libro de 1977 explica que las moléculas deben ser grupos susceptibles al inconformismo, como movimientos minoritarios que puedan significar un peso por estar organizados; por eso contempla a los movimientos obreros, estudiantiles, universitarios. Se trata de movimientos que según los autores, «no molestan a nadie» y tienen derecho a pedir «reivindicaciones» sobre su existencia. De ahí en adelante, la teoría evolucionó con grupos de docentes, movimientos LGTBI, movimientos feministas y hasta barras baravas de fútbol.

Plantea que ante la normalidad, es el «absurdo» lo que lo puede combatir, por eso no era descabellado unir grupos de mujeres, grupos de interés en aficiones, deportes, arte, ecología, y por supuesto, unir el odio como en el caso de quienes no soportan los íconos de autoridad como la policía.

Todo estaba estudiado desde el Psicoanálisis social, el comportamiento de los grupos y las masas. Para Guattari y Deleuze, poder burlar el orden establecido, ya era una ganancia, así la molécula fuera acallada; pues el verdadero éxito es el desgaste. Así que cada molécula es el máximo ejemplo del utilitarismo. Ninguna es indispensable, todas son utilizables y descartables; pues en su concpeto, llegará otra célula haciendo prolongar el desgaste del régimen establecido.

A esta visión, se sumó la idea de que las moléculas lo harían con gusto, pues se parte de la base de que son infravaloradas y como tal no les importa nada, total si algo hacen, será ganancia para un fin mas grande. Así es como definen la lucha revolucionaria: el pago de un deseo que puede cumplirse en un futuro con una pequeña acción, ahora.

Esto explica por qué y de repente, han surgido luchas que históricamente nunca salieron y que contradicen el ideal tradicional de familia, pareja, hijos, religión, humanidad para extrapolarla con nuevos modelos de familia, mascotas en vez de hijos, parejas no tradicionales, no al matrimonio, ateismo, otras creencias alternativas, militantes de tendencias y causas humanitarias alternativas.

El tema propuesto es la aplicación de la teoría médica psicoanalítica llevada al psicoanálisis social, cuya metodología es escalable a la luz del comportamiento humano. Cada individuo tiene un comportamiento replicable en grupos y masas, lo que permite aproximar las reacciones sociales basados en esos estudios.

El comportamiento humano está basado en luchas personales, lo que puede escalarse a luchas sociales. Las relaciones interpersonales a relaciones intergrupales. Es decir, siempre está en el centro, la concepción de la molécula como punto de partida y la lucha contra la autoridad interna como principal elemento de autocontrol a destruir como los prejucios, se llevan al plano de lo social. Haciendo coincidir en esa esfera que el sistema social funciona basado en principios de autoridad, es por ello que la práctica de vencer en le piscoanálisis a la «policía personal» puede ser llevada a combatir todas las formas de autoridad social, es decir «la policía del sistema».

Al dilucidar la teoría el sistema de autoridad, tanto personal como social y hacer que se reconozca como la base del sistema capitalista, genera una aberración discursiva que penetra en la mente de las personas, al hacerles creer que toda limitación autoimpuesta en la personalidad individual, hace que cada cual sea esclavo de sí mismo y por lo mismo debe buscar la libertad. En ese escenario, lleva a extrapolar nuevamente el concepto de libertad si el individuo se suma a grupos que buscan «liberarse del sistema» que lo esclaviza. Con esta tendencia, todo lo que represente autoridad, es entendido como dictadura, sometimiento y esclavitud.

Es así como se plantea en la Revolución Molecular Disipada, que todo lo que se haga para romper con el sistema, es un paso por la libertad y quien ostente autoridad, debe ser destronado, desde ideas como «patriarcado», «policía», «sacerdote», «militar», «presidente», «empresariado», «jefe» y demás concepciones «esclavistas».

Subyace entonces la necesidad de establecer no la lucha, sino el combate como forma de enfrentarse, desobedecer, sublevarse. Para ello, es necesario utilizar las moléculas, cada una de ellas representadas socialmente en grupos susceptibles de que la teoría cale por el inconformismo o una pequeña causa. Es así como en el plano de lo real, se apela a los colectivos de intereses sociales como artistas, grupos de teatro, tribus urbanas, escuelas, universidades, fábricas, sindicatos, colectivos lgtbi, colectivos feministas, estudiantiles, prisiones entre otros; en donde la agitación puede ser caldo de cultivo.

Cada una es una molécula que funciona dentro de lo teorizado como la «atracción molecular» que no es mas que la identificación dentro de un plano sintonizado desde el análisis del comportamiento humano, en donde pueden activarse bajo consignas de cierta concepción romántica de una idea, una lucha, una causa que se hace común; aunque carezca de sentido. Esta atracción permitirá hacer masa que puede permanecer, porque no todas tienen que actuar en el mismo momento. Esto explica, cuando un sindicato sale a protestar, al concluir la suya salen los transporadores, al terminar salen los maestros y así suscesivamente hasta agotar al sistema, días tras día, prolongando los procesos de protesta y alteración de la «normalidad», es decir, «el sistema».

La identidad suele hacerse de manera pasional, según lo explican los autores de la teoría, y esto es, inclusive, desde la rabia. Solo basta implantar una idea y sobre ella vendrán otras suscesivas que se realimentan en la particularidad de cada molécula. Así pues, cada molécula termina luchando por lo suyo de manera individual, sumando al colectivo.

La teoría esboza un sentido humano. La solidaridad. Este concepto médicamente expuesto desde el Psicoanálisis es mas fuerte de lo que se cree cuando se trata molecularmente. Los grupos suelen solidarizarse con situaciones más que con causas, por ello hay que generar situaciones que hagan, a veces, olivdar las causas, y con ello, darse sentido a la lucha con el mismo fin: la desestabilización. Es cuando por ejemplo en una marcha para exigir derechos de estudiantes, termina generándose una muerte de un «estudiante» que es convertido en «mártir» y señalada la autoridad como la causante. Es así como el sentido de la protesta recibe una recarga que hace olvidar porqué se marcha y conlleva a que la protesta tome un tinte de combate por venganza, prolongando la protesta original. Todo, basado en la solidaridad.

La manipulación del discurso es claro. El discurso, dice la teoría es apelativo. Desde la Psiquiatría y el Psicoanálisis, llevar el discurso a situaciones comunes de miseria, pobreza, injusticia, dolor, traumas y otros que conlleven a pensar al individuo o verse reflejado en lo que le ocurre a otros, es básico para que exista la creación de una «causa justificable». Todo está estudiado desde el Psicoanálisis y llevado a lo social. Así es necesario señalar un culpable; que nuevamente, es atribuido al sistema, a la autoridad. Por ello, los discursos en tiempos de no confrontación en contra del machismo, el patriarcado, los escándalos sexuales de los sacerdotes, la exposición a la «investigación» sobre presunta corrupción no comprobada que genere el titular y de una idea; es parte del adoctrinamiento de las moléculas.

Los discursos de odio, de señalamientos y de ejemplificar con casos y hacerlos creer no como excepción sino como lo constante; es la herramienta para que las moléculas puedan comenzar movimientos reivindicatorios, muchos de los cuales, terminan en la idea de que lo que se reclama son «derechos».

Luego viene el término «primavera». No es coincidencia que los movimientos violentos tengan su haber en épocas coincidentes con estos tiempos. Guattari retoma en los años 80 la novela de Barruault denominada «Los Años de Invierno 1980-1985» y se referiría a que quienes vivieron después de las protestas del 68, la larga década de los 70, la pudieron asumir como una «primavera interminable».

Es entonces, cuando las Revolciones Moleculares Disipadas, están para nacer en Primavera, tomar ese nombre, con miras a que lleguen hasta el invierno. Esto es en sentido figurativo, hacer que sean, largas o interminables, o hasta que se agote el sistema». Por eso el apelativo a que se llegue a invierno, pues en primavera es cuando nace la vegetación y florecen y mueren en el invierno; como una idea de que es justo cuando el sistema debe caer o en el peor de los casos, es cuando más crudo se pone.

Retoma así el nombre de la Primavera Árabe, o la reciente apelación hecha por la Alcaldía de Medellín sobre que ya llegaría la primavera y que casualmente, fue la llegada de las protestas y marchas del 28 de abril que se mantienen hasta mayo; y si se hace una revisión histórica reciente de las protestas mundiales, estas coinciden con tiempos de primavera.

Otro elemento es la territorialidad en las que se expande la concepción no solo a la localización de los movimientos moleculares, sino en donde se explica que en le cuerpo, una molécula en la cabeza, jamás conocerá a una en el pie, pero su accionar mantendrá a todo el cuerpo con vida. Es esta concepción la que hace que se haya hecho tanta fuerza por vincular los temas de ecología, ecosistemas, tendencias verdes y el planeta. Es una manera en la que la teoría universaliza la revolución molecular disipada creando un interés de luchar por cosas lejanas, reconectando lo desconectado por cercanía o interés local. Es una lucha global, por el planeta, la casa de todos. Una resignificación al contexto global.

Esa resignificación recrea al tiempo la cosmovisión y la delega en tres tipos de ecologías, la medio ambiental, la social y la mental». Estas tres son consideradas las tres ecologías que replantean el mundo hacia algo denominado la «caósmosis» en donde cambian las concepciones del entender la sociedad, el trabajo, el dinero, la familia y todo lo funcional del sistema que hace todo normal.

Así se plantea un nuevo orden mundial, que curiosamente, viene estando en los discursos de grupos como el Foro Económico Mundial, o la Open Society Fundation, inclusive en la United Nations y quienes planean los nuevos modelos económicos como el Fondo Monetario Internacional. Todas tienen las tres ecologías dentro de sus discursos; bajo una palabra que los une: Sostenibilidad.

Hasta hace unos años, quienes hablaban de la Teoría de la Revolución Molecular y del Nuevo Orden Mundial; eran tildados de fanáticos de las teorías de la conspiración. Hoy con la evidencia de los desmanes y cadena de hechos violentos casi copiados uno tras otro, parecen ser más aceptados y hallar ciertos niveles de razón en los planteamientos.

Estos postulados de Guattari y Deleuze, han tenido desarrolladores como Negri y Hardt, quienes han perfeccionado no solo el discurso sino recomendado para la práctica y hay quienes han visto en términos como la «deconstrucción» los esbozos reales del significado más allá de la «destrucción de lo construido» para entender el término como «anarquía».

Uno de ellos es el chileno Alexis López Tapia, quien ha saltado en los últimos días al escenario gracias a un audio en el que hablándole a los colombianos, les explicó en qué consiste la Revolución Molecular Disipada, que según explicó, ya se implementó en Chile.

El término y la explicación de López Tapia, fue recogido por el expresidente Álvaro Uribe Vélez y desde entonces, el país comenzó a hablar de la teoría molecular para dar explicación a lo que está ocurriendo en Colombia con las extensas protestas que alcanzan, para el momento de este artículo, una semana.

Alexis López Tapia es un investigador chileno con un pasado que desde la izquierda, lo ha señalado con grupos neonazis. No obstante a los ataques, sus estudios realizados por más de 15 años sobre el tema, los ha hecho desde la comprensión de una posición de derecha. En sus explicaciones del cómo se viene aplicando la teoría en la realidad latinoamiericana por parte de la izquierda, se llega a la conclusión de la preternción de escalar el conflicto social a través del uso de moléculas, para pasar de la revolución molecular a una «Guerra Molecular Discipada» con la que la izquierda quiere tomar el poder.

Explica López Trapia que tomando el principio de romper la normalidad, los acciones iniciales se enfocan en intervenir los sistemas de transporte, cortar el abastecimiento, detener la producción y alterar el orden público.

Señala que justo es lo que se hizo en Chile cuando fue atacado y quemado el metro, en ese sentido, atacar los medios de movilidad en Colombia son uno de los principales objetivos. Esto es lo que se ha visto con la parálisis y bloqueos a los servicios de Transmilenio, TransMio, los sistemas de buses y transporte de carga.

Se suma a esto, la manera como se ha generado moléculas con el gremio de taxistas, camioneros entre otros gremios que, sin conocer tal vez el propósito final, actúan como moléculas.

La Deconstrucción, como concepto que forma parte del modelo, es lo que lleva a que se den los ataques que pretenden alterar la «normalidad» y correcta fluidez del sistema. Se trata de destruir lo construido. Inhabilitar lo que funciona en el sistema para hacer que no funcione. Es torpedearlo, sabotearlo, interceptarlo, interrumpirlo o cortarlo.

En esa aplicación se enmarca el cortar la llegada de trabajadores a las fábricas, impedir que a los centros de producción lleguen los insumos de materias primas, evitar el ejercicio laboral, apelar a reivindicaciones laborales para que los trabajadores se revelen y se sumen como molécula, interrumpir el sistema productivo, de abastecimiento, de flujo de la normalidad.

El concepto del Escalamiento es el que sigue dentro de un proceso de ir sumando inconformismo, sostener el discurso para que lo que se defiende un día, pase a ser solidaridad y empatía por los reclamos de otra molécula el día posterior y así ir sumando en radicalización, no solo del discurso, sino de las acciones que deben pasar a la violencia.

Tal nivel de rotación de causas que van incrementando la situación, se ubica territorialmente en diferentes frentes, lo que hace que lo que es funcional en la defensa del sistema, es decir, las autoridades de policía, militares y demás, terminen en una división de la fuerza que puede ser fácilmente vulnerada, además, la intensidad los va agotando, pues la fuerza de defensa es una mientras que quienes se suman a la protesta son moléculas que no siempre están. Esta es la aplicación del concepto de Copamiento, en el que se busca saturar y copar la capacidad de reacción del sistema funcional, hasta debilitarlo.

En este plano, además, se aplica la teoría de la propaganda negativa con la que con hacer parecer que el sistema se excede en la fuerza y deslegitimando el uso de la misma

Con todo esto en plena función, el tiempo ayudará a que una prolongación de la revolución alcance la Saturación del sistema, al punto que se desdibuje la funcionalidad total del sistema, haciendo que el Estado en su concepto puro sea inoperante, sea saturado hasta que pueda afirmarse que no existe siquiera garantías ciudadanas ni Estado de Derecho.

La teoría aplicada de la Revolución Molecular Disipada, dice López Tapia, es decantada y adaptada a los contextos. Van sufriendo variaciones sin renunciar al modelo original, siempre teniendo en cuenta los pasos y aprovechando las moléculas generadas.

Habla además de un modelo de variante que denomina » acción revolucionaria horizontal» que involucra otras formas de lucha que se integran de manera que la gradualidad permite ir cambiando el sistema al nuevo orden hasta convertirlo en lo cotidiano y destruir el sistema de normalidad dominante. Al entrar en la prolongación y la costumbre, el nuevo modelo se va implantando generando una «nueva normalidad» con un sistema de gobierno, relacionamiento y funcionalidad diferente, que sustituye al original. Para logarlo, es necesario generar el caos, la disfuncionalidad, la confrontación. Mientras más tiempo de ruptura del flujo de la normalidad, más se afianza la nueva costumbre para aceptar socialmente el nuevo modelo de orden social.

En todo momento, suscribe la aplicación de la teoría molecular a la acción de coordinación de grupos de guerrillas urbanas como dinamizadoras de la acción revolucionaria. Señala así en Colombia a grupos como las Farc, el ELN, el M-19, con comprobada acción de milicias urbanas, mientras que desde otros escenarios se analiza la coincidencia que existe entre la intensificación del escalamiento y generación de moléculas activas, con la cantidad de hombres desovilizados de las Farc que bien pudieron incrementar la capacidad de acción de las guerrillas urbanas a través de grupos clandestinos.

En ese orden de ideas, dice López Tapia, el ideario de izquierda busca implantarse confundiendo al sistema dominante su frente de lucha; es decir, existirá un momento en que como la autoridad se pelea contra moléculas, no podrá distinguir finalmente contra quien es la lucha, toda vez que no hay rostros, no hay enemigo cierto, es la masa multiforme que se puede denominar pueblo, haciendo parecer que el sistema se va contra el pueblo. Eso es posible a que las moléculas son múltiples, no uniformadas, no hay un enemigo reconocible, no hay esquema de poder, no hay verticalidad ni estructura reconocible. Es la denominada «Horizontalidad».

El término de disipado lo explica con el concepto de las esporas. Las moléculas que actúan se disipan, se dispersan, se pierden entre la multitud, se mimetizan o simplemente desparecen para dar paso a otras moléculas. Es así como no puede hacerse un seguimiento en la confrontación. El actor que comente un acto, desaparece y es diferente al siguiente que comente otra.

Para López Tapia, la aplicación de la teoría utilizada por la izquierda puede bien ser utilizada también por la derecha para recuperar el control en el momento que sea necesario.

En la siguiente presentación, está el resumen de los planteamientos que plantea López Tapia, quien hace unos meses, presentó sus conclusiones ante un auditorio en la Universidad Militar Nueva Granada, permitiendo entender la manera como las fuerzas de seguridad

2019-López Tapia, Alexis; El Modelo de Revolución Molecular Disipada by Ifm Noticias on Scribd