El Banco de la República decidió incrementar su tasa de interés de referencia del 9,25% al 10,25%, una determinación que marca el cierre del ciclo de reducciones iniciado en diciembre de 2023, cuando el indicador comenzó a descender desde el máximo de 13,25%. La decisión fue adoptada por mayoría en la junta directiva y generó una reacción inmediata del Gobierno nacional, que expresó su desacuerdo con el ajuste.
Según o informado por Leonardo Villar, gerente del Emisor, al término de la reunión, cuatro directores votaron a favor de esta decisión, dos por una reducción de 50 puntos básicos y uno por mantenerla inalterada. El resultado refleja que, aunque existen voces que ven espacio para aliviar el costo del crédito, prevaleció la preocupación por un nuevo desanclaje inflacionario.
La tasa de interés del banco central es el principal instrumento de política monetaria y su modificación tiene efectos transversales sobre la actividad económica, el crédito, el consumo y la inflación. Con el aumento anunciado, el emisor busca responder a nuevas presiones macroeconómicas que, según algunos analistas, alteraron las proyecciones inflacionarias previstas para este año.
La Junta también puso sobre la mesa el deterioro del frente externo. El déficit de la cuenta corriente continuó ampliándose y habría alcanzado el 2,4% del PIB en 2025, frente al 1,6 por ciento de 2024.
El fenómeno responde, principalmente, al fuerte crecimiento de las importaciones, empujadas por la demanda interna, mientras que las exportaciones avanzan a un ritmo más moderado en medio de un cambio en la matriz exportadora: menos peso de los bienes mineroenergéticos y mayor participación de manufacturas, agro y servicios.
Tras conocerse la determinación, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, cuestionó públicamente la medida. A su juicio, el incremento no se ajusta al contexto actual de la economía colombiana. “No es responsable con la realidad que vive la economía del país”, señaló el jefe de la cartera económica, en referencia al impacto que puede tener el alza sobre hogares y sectores productivos.
La decisión del Banco de la República se produce en un contexto de tensiones entre el Ejecutivo y el emisor, en medio de un debate sobre el ritmo adecuado de la política monetaria y su impacto sobre el crecimiento económico. Mientras el Gobierno insiste en la necesidad de estimular la economía, el banco central mantiene su mandato de control de la inflación y estabilidad macroeconómica.
Con el nuevo nivel de la tasa de interés, el sistema financiero tendrá que ajustar sus condiciones, lo que se reflejará en créditos de consumo, hipotecarios y empresariales, así como en las decisiones de ahorro e inversión de los distintos actores económicos.





