Colombia no contará, por ahora, con la presencia de su canciller, Rosa Villavicencio, en las sesiones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, pese a que el país es miembro activo de este organismo internacional. La ausencia se debe a que el Gobierno de Estados Unidos no ha autorizado la adecuación de su estatus migratorio mediante la expedición de una visa diplomática, requisito indispensable para participar presencialmente en las reuniones que se desarrollan en la sede de la ONU, en Nueva York.
La situación se produce en un contexto de tensiones diplomáticas entre los gobiernos de Colombia y Estados Unidos, marcadas por los desacuerdos y choques públicos que en distintos momentos han sostenido el presidente Gustavo Petro y el mandatario estadounidense Donald Trump. Según se ha conocido, la visa diplomática de Villavicencio fue retirada en medio de ese escenario bilateral complejo y, hasta el momento, Washington no ha dado luz verde para su restitución o reemplazo.
Fuentes cercanas a la Cancillería señalan que la actual ministra de Relaciones Exteriores, por decisión propia y en coherencia con su cercanía política al presidente Petro, optó en su momento por no apelar ante el Gobierno norteamericano la cancelación de su visa. Esa determinación, tomada en medio de los roces diplomáticos, hoy tiene como consecuencia directa la imposibilidad de que Villavicencio viaje a Estados Unidos para cumplir compromisos multilaterales de alto nivel.
La ausencia de la canciller en el Consejo de Seguridad ocurre en un momento relevante para la política exterior colombiana, dado que la participación en este organismo implica intervenir en debates sobre paz, seguridad internacional, conflictos armados y crisis humanitarias de alcance global. Aunque Colombia puede mantener su representación a través de su misión permanente ante las Naciones Unidas, la no asistencia de la jefa de la diplomacia limita la presencia política directa del país en algunas discusiones estratégicas.
Desde el Gobierno nacional no se ha informado si se evalúa la designación de un representante alterno de alto nivel para asistir a las sesiones del Consejo mientras se resuelve la situación migratoria de la canciller. Tampoco se ha confirmado si se adelantan gestiones diplomáticas discretas para destrabar el impasse con Washington y permitir que Villavicencio recupere su visa diplomática.
El episodio se suma a una serie de señales que evidencian el enfriamiento en la relación entre Bogotá y Washington durante los últimos meses, especialmente en temas sensibles como política antidrogas, enfoque frente a Venezuela y posturas en escenarios multilaterales. Analistas en relaciones internacionales advierten que, más allá del caso puntual de la canciller, la situación refleja cómo las tensiones bilaterales pueden tener efectos concretos en la capacidad de acción internacional del país.
Por ahora, la canciller Rosa Villavicencio continuará ejerciendo sus funciones desde Colombia, a la espera de una eventual solución que le permita retomar plenamente la agenda internacional en Estados Unidos y representar al país de manera directa en el Consejo de Seguridad de la ONU.




