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miércoles, octubre 5, 2022
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A Petro y su Pacto se les vino el mundo encima

La ola de reformas que el gobierno de Gustavo Petro empezó a presentar ante el Congreso de la República está sembrando espinas y creando muros con los que el Pacto Histórico no esperaba encontrarse en su burbuja de triunfalismo en el que se introdujeron al creer que habían logrado convencer, incluso, a sus bases, sobre el presunto cambio que supuestamente han ofrecido.

El más grande choque negativo reciente tiene que ver con la reforma tributaria que presentó Gustavo Petro. De hecho, durante la presente semana ha habido un estallido de opiniones encontradas, incluso de las bases del Pacto Histórico, que demuestran el disgusto generalizado por lo que pretenden hacer con el país.

Las críticas a Gustavo Petro y a su Pacto llegan desde sectores políticos, empresariales y sociales que cuestionan al hoy presidente porque incendió a Colombia, con mentiras dicen algunos, cuando Iván Duque intentó recuperar el déficit fiscal del país con una reforma tributaria en 2021; sin embargo, hoy el mismo Gustavo Petro no solo ha presentado una nueva reforma, sino que esta tiene muchas similitudes con la anterior.

Se quejan desde el Pacto Histórico porque el gobierno anterior dejó desfinanciado a Colombia, pero, como algunas voces han señalado, los mismos causantes de esto podrían ser precisamente los que hoy han recibido un gobierno con un enorme hueco fiscal tras haber impedido que se aprobara la reforma tributaria de Carrasquilla. Algunos analistas indican que eso hubiera salvado al país.

Hoy, a Gustavo Petro y a su Pacto se les vino el mundo encima porque, aparte de la amenaza latente de un estallido social debido a que ya empieza a evidenciarse que será incapaz de cumplir con las promesas hechas a «los olvidados de Colombia» durante la campaña, también está cosechando el fruto de lo que él y su gente sembraron durante los cuatro años del gobierno de Iván Duque y es, impedir que algunos proyectos y programas llegaran a su aprobación en el Congreso, interpretan algunos, por pura mezquindad política.

Una reforma en materia de tributos para el país, dicen expertos, sí es necesaria, pero no de la manera como el Pacto Histórico la ha planteado. Una reforma que en el fondo podría afectar a la clase trabajadora y la alimentación de la clase social más baja del país, que es supuestamente por la que tanto ha luchado Petro para llegar al poder con el fin de «salvarlos» del hambre y de la escasez.

¿A quién se le ocurre gravar con impuestos a los alimentos de los que, históricamente, dependen los más pobres del país? Al Pacto Histórico. Esto ha hecho también que se le vaya el mundo entero encima a los del Pacto de Gustavo Petro, pues su bandera ha sido proteger a los más pobres del país, pero su reforma afectaría directamente a esta población.

Se supone que el gobierno está argumentando que no se va a tocar la canasta familiar, sino que se trata de alimentos que pueden ser nocivos para la salud, como las bebidas azucaradas o la «comida chatarra», desconociendo, incluso, que para los más pobres la única canasta familiar a la que tienen acceso, son a este tipo de productos que se busca gravar. Aquí se estaría evidenciando un desconocimiento enorme de esa Colombia profunda de la que tanto se ufanan en, aparentemente, defender desde el gobierno.

¿Acaso no es el salchichón o la morcilla, entre otros embutidos, la única opción de alimentarse de miles de colombianos de escasos recursos? Incluso, para muchos de ellos no alcanza ni para la morcilla, y dependen de la caridad para que les den, por lo menos, un plato del caldo de la morcilla, que está hecho a base de sangre, para poder alimentarse.

El abogado Daniel Briceño criticó la al gobierno por estos «despropósitos», cuestionando: «¿Cómo le van a explicar a la primera línea que comprar sushi en un restaurante en la zona G no tiene un alza de impuestos en la reforma tributaria de Petro, pero comprar una morcilla en el sur de Bogotá sí?».

Said Vergel, campesino de Colombia y uno de los que apoyó el paro nacional de 2021 contra la reforma tributaria de Iván Duque, le envió un contundente mensaje de advertencia a Gustavo Petro:

«Doctor Gustavo Francisco Petro Urrego. Usted sabe que este ciudadano, que le envía este vídeo, fue uno de los promotores del paro del 28 de abril y ese paro no ha terminado. Porque nosotros no vamos a permitir que con las reformas tributarias sigamos manteniendo todo este poco de zánganos, de gusanos, que tenemos en el Congreso y todos estos politiqueros criminales que hoy ya no son paramilitares; usted les dio el perdón social y los invitó a ser parte del gobierno suyo para seguirlos manteniendo», expresó Vergel.

Y agregó de manera cortante: «No voy a permitir que usted venga con una reforma tributaria a obligar a unas mujeres campesinas, emprendedoras, que se dedican a hacer los dulces, los bocadillos, los yogures, y usan el azúcar. Todo el mundo no sufre de diabetes. No venga usted con su hipocresía, señor Petro. Estamos listos, óigase bien, no crea que el paro del estallido social lo hicimos fue para hacerle la campaña política a usted. Está equivocado doctor Petro, piense primero. No se busque problemas… no se busque problemas, ni se busque que paralicemos el país otra vez», puntualizó Said Vergel.

¿En serio Gustavo Petro, Francia Márquez y cada miembro del Pacto Histórico creyó tan ingenuos a los colombianos más desfavorecidos del país y a los de clase media? Primero fue la primera línea, luego la minga indígena, después algunas voces del mismo Pacto Histórico, también miembros de la presunta coalición del gobierno, y ahora se suman voces sociales a las amenazas de salir a las calles si Petro piensa que va a hacer lo que precisamente se evitó con Iván Duque.

Por esto es que se adelantaron a pedir paciencia de año y medio, para que no les protesten, para que no paralicen a Colombia, dizque porque el país está en crisis fiscal y lo que necesitan es paciencia del pueblo para que les den tiempo de recuperarse con el fin de, pasado año y medio, recién empezar a cumplir tantas promesas que, incluso, siguen haciendo como si todavía estuvieran en campaña.

¿Hasta cuándo logrará soportar Gustavo Petro y su Pacto el tener al mundo encima?

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