La Sociedad de Activos Especiales (SAE) confirmó la venta de la finca conocida como La Manuela, uno de los predios más representativos asociados a la historia del narcotráfico en Colombia y al nombre de Pablo Escobar Gaviria. El inmueble, ubicado en el municipio de Guatapé, en el Oriente antioqueño, fue subastado por un valor superior a los 7.700 millones de pesos, según informó oficialmente la entidad.
La propiedad, que llevaba el nombre de la hija del exjefe del cartel de Medellín, fue durante años un símbolo del poder económico que alcanzaron las estructuras criminales en la década de los noventa. En medio de la confrontación entre el cartel de Medellín y el cartel de Cali, la finca fue dinamitada y quedó en estado de abandono, situación que se prolongó por varias décadas tras la muerte de Escobar y el desmantelamiento de su organización.
Pese a su deterioro y a la carga histórica que representa, el predio se convirtió con el paso del tiempo en un punto de interés turístico informal. Algunos guías lo promovían como parte de recorridos relacionados con la vida del narcotraficante, una práctica que generó debate por la exaltación de figuras vinculadas a la violencia y al crimen organizado. Autoridades locales y sectores sociales habían manifestado en distintas ocasiones su preocupación por este tipo de turismo, especialmente en una zona reconocida por su vocación cultural, ambiental y paisajística.
Con la venta de La Manuela, la SAE señaló que continúa avanzando en su política de administración, recuperación y disposición final de bienes incautados al narcotráfico y a otras economías ilegales. El objetivo, según la entidad, es transformar estos activos en recursos que contribuyan al Estado y cerrar ciclos de apropiación simbólica de espacios asociados a la ilegalidad.
La SAE administra miles de bienes en todo el país que han sido objeto de extinción de dominio. Estos incluyen fincas, inmuebles urbanos, empresas y otros activos que, tras pasar por procesos judiciales, pueden ser vendidos, arrendados o destinados a usos sociales. En el caso de La Manuela, la venta implica el paso definitivo del predio a manos privadas dentro del marco legal vigente.
El inmueble está ubicado en una de las regiones más visitadas de Antioquia, lo que convierte la operación en un hecho relevante para el sector turístico y para la memoria histórica del territorio. La venta marca el cierre de un capítulo asociado a la violencia del narcotráfico en Guatapé y abre una nueva etapa para un predio que durante años fue recordado más por su pasado que por su potencial de desarrollo legal.
Desde la SAE se reiteró que la disposición de bienes como este busca evitar su uso indebido y contribuir a una resignificación del territorio, alejándolo de narrativas que glorifican el crimen y apostando por un enfoque de legalidad y aprovechamiento responsable.



