Tras la salida de Washington Aguerre, quien decidió regresar a su tierra natal para unirse a las filas de Peñarol, el «Equipo del Pueblo» oficializó la llegada de otro charrúa al arco: Salvador Ichazo Fernández. A rey muerto, rey puesto.

El guardameta, nacido en Montevideo el 26 de enero de 1992, aterriza en la capital antioqueña con la misión de heredar un puesto de su compatriota. Sin embargo, su hoja de vida sugiere que los retos de gran envergadura no le son ajenos. Con 34 años, Ichazo representa una apuesta por la experiencia internacional y la adaptación inmediata al entorno local.
La trayectoria de Ichazo es, por decir lo menos, envidiable. El DIM destacó en su comunicado oficial el paso del arquero por el fútbol europeo, específicamente en la exigente Serie A de Italia, donde defendió los colores de clubes históricos como el Torino, Bari y Genoa. A esto se suma su paso por el Club Nacional de Uruguay, una institución donde la exigencia de títulos es el pan de cada día.
«El guardameta cuenta con una amplia trayectoria y experiencia en competencias de alta exigencia, consolidándose como un arquero con liderazgo y seguridad bajo los tres palos», resaltó la institución roja, subrayando que su llegada no solo aporta reflejos, sino también una voz vital para la línea defensiva de Alejandro Restrepo.
Lo que más ilusiona a la hinchada poderosa es el rendimiento reciente de Ichazo en la Liga colombiana Liga. Durante su paso por el Deportivo Pereira, el uruguayo se erigió como una de las figuras más consistentes del campeonato. Las estadísticas respaldan su fichaje: en las temporadas 24/25, Salvador acumuló 30 vallas invictas en 81 partidos jugados, una cifra que lo posiciona en la élite de los porteros del país.
Su capacidad para mantener el arco en cero en casi el 40% de sus presentaciones con el conjunto «Matecaña» es la carta de presentación ideal para un Medellín que busca solidez defensiva como piedra angular para pelear por la estrella y cumplir un buen papel en Copa Libertadores. Con Ichazo, el DIM no solo reemplaza a un compatriota, sino que adquiere a un portero probado, maduro y listo para ser protagonista en el equipo rojo de la montaña.



