El reciente viaje oficial de la vicepresidente de la República, Francia Márquez, a varios países de África continúa generando debate político, luego de que la senadora María Fernanda Cabal denunciara públicamente los costos asociados a la gira y su impacto ambiental. La visita se realizó entre el 7 y el 17 de diciembre y tuvo como destinos Togo, Ghana, Senegal y Benín, con el objetivo, según la agenda oficial, de revisar y fortalecer acuerdos bilaterales y espacios de cooperación internacional; pese a que Márquez no tiene funciones ni poder de decisión dentro del gobierno.
De acuerdo con la información divulgada por la congresista, obtenida a través de un derecho de petición, el desplazamiento aéreo se realizó en el avión FAC 1222 de la Fuerza Aérea Colombiana. Según la respuesta oficial citada por Cabal, solo en combustible se habrían invertido aproximadamente 412 millones de pesos. Adicionalmente, el trayecto habría generado la emisión de 224.302 kilogramos de dióxido de carbono (CO₂), un dato que la senadora utilizó para cuestionar la coherencia del viaje con los compromisos ambientales promovidos por el Gobierno Nacional.
Otro de los aspectos señalados en la denuncia tiene que ver con la comitiva que acompañó a la vicepresidenta. Según lo expuesto, Francia Márquez viajó con un grupo de 12 funcionarios, cuyos gastos en viáticos ascendieron a 27.982 dólares, equivalentes a cerca de 103 millones de pesos colombianos. En el detalle presentado, la senadora indicó que los viáticos correspondientes únicamente a la vicepresidenta superaron los 17 millones de pesos.
Las cifras reveladas reavivaron la discusión sobre la pertinencia de este tipo de desplazamientos internacionales, especialmente en un contexto de restricciones fiscales y llamados reiterados a la austeridad en el gasto público. Cabal también planteó interrogantes sobre la necesidad de realizar reuniones presenciales, sugiriendo que algunos encuentros diplomáticos podrían desarrollarse mediante herramientas virtuales.
Hasta el momento, el Gobierno Nacional no ha emitido un pronunciamiento detallado frente a los valores mencionados ni sobre los cuestionamientos relacionados con la huella ambiental del viaje. En ocasiones anteriores, el Ejecutivo ha defendido la diplomacia presencial como un mecanismo clave para consolidar relaciones internacionales, en particular con regiones como África, que hacen parte de la estrategia de cooperación Sur-Sur impulsada por la actual administración.
El debate se mantiene abierto en el Congreso y en la opinión pública, mientras se espera mayor claridad sobre los resultados concretos de la gira y el balance entre sus costos, alcances diplomáticos y compromisos ambientales del país.




