Rusia manifestó su preocupación sobre lo que llamó una “acción” ilegal por parte de los Estados Unidos, en cabeza de Donald Trump, contra los buques petroleros.
Dicha manifestación se dio por medio de un comunicado de la Cancillería del país donde se aseguró que había preocupación en relación con la acción ilegal de fuerza contra el buque petrolero «Marinera» realizado el pasado 7 de enero por las fuerzas estadounidenses.
Según mencionaron desde el gobierno de Putin, este buque recibió el 24 de diciembre un permiso temporal para navegar bajo la bandera del Estado de la Federación de Rusia en conformidad con las normas del Derecho Internacional y la legislación rusa, y por esto realizaba un paso pacífico en aguas internacionales del Atlántico Norte, rumbo a uno de los puertos rusos.
“Las autoridades estadounidenses recibieron repetidamente, incluso a nivel oficial a través de la Cancillería de Rusia, la información confiable de que el buque pertenece a Rusia y sobre su estatus civil pacífico”, aseguraron desde la Cancillería.
Por otra parte, se declaró que no se podían tener dudas sobre el tema, puesto que explicaron: “tampoco había razones para hablar de un supuesto viaje del buque sin bandera o bajo bandera falsa».
En el mismo orden de ideas, aseguraron que el Derecho Marítimo Internacional prevé inequívocamente que en alta mar los buques están sujetos a la jurisdicción exclusiva del Estado cuya bandera enarbolan. La detención e inspección de un buque en alta mar solo son posibles por un listado cerrado de razones, como la piratería o la trata de esclavos, que obviamente no son aplicables al buque «Marinera».
De igual forma, recalcaron que en todos los demás casos, “tales acciones solo están permitidas en previa coordinación con el Estado de la bandera, en este caso, con Rusia”.
Pero, hicieron hincapié en que en ningún momento Rusia dio consentimiento, sino que, por el contrario, declararon hizo una protesta oficial a las autoridades estadounidenses por la persecución del buque Marinera llevada a cabo durante varias semanas previas por un buque de la Guardia Costera de EE.UU., insistiendo en el cese inmediato de la persecución y la retirada de las exigencias presentadas ilegalmente al capitán del buque ruso.
Por todo lo anterior, declararon que el desembarco de militares estadounidenses en un buque pacífico en alto mar y su captura, y el apresamiento de la tripulación, solo se podía interpretar como una flagrante violación de los principios y normas fundamentales del Derecho Marítimo Internacional y de la libertad de navegación.
Cabe recordar que el pasado 7 de enero, las fuerzas estadounidenses confirmaron la interceptación de este barco petrolero con bandera rusa, asegurando que presuntamente estaría vinculado a operaciones energéticas venezolanas, durante un operativo realizado en aguas internacionales del Atlántico Norte y el mar Caribe.
Según el Comando Sur y el Comando Europeo de Estados Unidos, el buque identificado inicialmente como Bella 1 y luego renombrado M/T Sophia— formaba parte de la llamada “flota oscura”, utilizada para evadir controles internacionales y transportar crudo sancionado.
El Comando Sur informó que la operación se realizó sin incidentes y que la Guardia Costera escoltó el buque hasta Estados Unidos. La acción se enmarca en la operación “Lanza del Sur”, cuyo objetivo es combatir actividades ilícitas en el hemisferio occidental.




