El presidente Gustavo Petro recordó que el próximo 3 de febrero sostendrá una reunión en Washington con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y brindó detalles sobre lo que espera de su conversación con él.
“Yo quiero llegar el 3 de febrero allá a la reunión con Trump, no para hablar de misiles, ya él ha visto lo que producen, quiero ir a hablar de bombardear, pero no a seres humanos, sino la tierra con semillas, bombas de semillas vitales», dijo el presidente durante un acto público realizado en Tumaco, Nariño.
A este evento asistieron cerca de 2.000 personas de comunidades campesinas, y se contó con la presencia del jefe de despacho presidencial, Raúl Moreno, así como el director de la Agencia Nacional de Tierras, Felipe Harman, la directora de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito, Gloria Miranda y el director de la Agencia de Renovación del Territorio, Raúl Delgado.
Así mismo, Petro explicó que su planteamiento ante el mandatario estadounidense estará centrado en promover acciones que fortalezcan la paz y el cuidado del territorio.
Por otra parte, el presidente vinculó esta visión con el programa Renacer, una iniciativa gubernamental que busca incentivar la conservación de la selva mediante el pago por su cuidado y protección.
Según indicó, el programa reconoce el valor estratégico de los ecosistemas, no solo como fuente de oxígeno para el planeta, sino también como base para el desarrollo de productos agrícolas y alimentarios que pueden ser aprovechados de manera sostenible.
Las declaraciones se produjeron en Nariño, durante un acto de entrega de 2.835 hectáreas de tierra que anteriormente estaban destinadas a cultivos de uso ilícito.
De acuerdo a información oficial, estos predios fueron asignados a 2.225 familias del municipio de Tumaco, con el objetivo de que inicien procesos productivos legales en una región históricamente afectada por el narcotráfico y la violencia.
En ese escenario, el mandatario reiteró su propuesta de erradicación voluntaria de 15.000 hectáreas de hoja de coca en el departamento de Nariño.
Subrayó que el éxito del proceso depende del compromiso directo de las comunidades y del acompañamiento permanente del Estado, incluso si ello implica ampliar la contratación de personal para garantizar el cumplimiento de los objetivos de erradicación y productividad.
Petro reconoció que la transformación del territorio no será una tarea sencilla, pero hizo énfasis en que la decisión colectiva de las comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes de decir “sí” a la erradicación voluntaria representa un punto de quiebre frente a la violencia generada por las economías ilegales.
El jefe de Estado finalmente señaló que la sustitución de cultivos debe ir acompañada de un proceso integral de transformación territorial, que incluya la construcción de vías, el fortalecimiento de la educación y el acceso a servicios de salud. Asimismo, destacó la necesidad de reorientar la economía del Litoral Pacífico hacia los mercados internacionales, aprovechando su cercanía al mar y el potencial agrícola del territorio.





