Tras conocer la noticia de que la administración del presidente Donald Trump declaró una emergencia nacional y habilitó la imposición de aranceles adicionales a los países que vendan o suministren petróleo a Cuba, hubo pronunciamiento por parte de la isla.
El ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, condenó la medida y la describió como una nueva escalada de la política estadounidense contra la isla, “Ahora se propone imponer un bloqueo total a los suministros de combustible a nuestro país”, escribió por medio de su cuenta de X.
Sobre la medida de Trump, se supo que fue formalizada mediante una orden ejecutiva firmada en Washington, además se presentó por la Casa Blanca como una respuesta ante lo que calificó como una amenaza directa a la seguridad nacional y a la política exterior de Estados Unidos.
Sobre esto, el canciller insistió en que para justificar el bloqueo, Estados Unidos se apoyaba en una larga lista de mentiras que, dijo, pretendían presentar a Cuba como una amenaza que no era.
“Cada día hay nuevas evidencias de que la única amenaza a la paz, la seguridad y la estabilidad de la región, y la única influencia maligna es la que ejerce el gobierno de EEUU contra las naciones y los pueblos de Nuestra América”, mencionó Rodríguez.
En el mismo orden de ideas, denunció que lo que deseaba Trump era somer, despojar de sus recursos, mutilar su soberanía y privar de su independencia a los paises de Latinoamérica.
Por otra parte, aseguró que Estados Unidos recurría al chantaje y a la coerción, con el fin de “tratar de que otros países se sumen a su universalmente condenada política de bloqueo contra Cuba, a los que, de negarse, amenaza con la imposición de arbitrarios y abusivos aranceles, en violación de todas las normas del libre comercio”.
Otros pronunciamientos similares se hicieron desde medios oficiales cubanos, así mismo funcionarios y analistas advirtieron que el impacto de los aranceles propuestos podría ser devastador para la vida cotidiana en la isla.
Señalaron que una reducción adicional en el suministro de petróleo afectaría la generación eléctrica, el transporte, la producción industrial y agrícola, así como el funcionamiento de los servicios de salud y el abastecimiento de agua, en un contexto ya marcado por apagones prolongados y escasez de productos básicos.
Diversos informes citados por la prensa internacional indicaron que Cuba disponía de reservas limitadas de crudo, suficientes apenas para cubrir entre 15 y 20 días de consumo bajo los niveles actuales de demanda y producción interna.
Hay que recordar que la situación se ha vuelto más complicada para la isla desde que tras la operación militar en Venezuela donde se dio captura a Maduro, este país detuviera el envio de petroleros a la isla.
Así mismo, los envíos desde México al país también son una cuestión de incertidumbre debido a la presión por parte del gobierno de Estados Unidos, sobre el tema, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, afirmó que su país realizaba tanto envíos humanitarios como ventas comerciales de petróleo a Cuba y defendió esas operaciones como una decisión soberana que no respondía a presiones externas.
La Casa Blanca por su parte, enfatizó en que la declaración de emergencia nacional se apoyó en legislación federal que otorgaba al presidente amplias facultades para adoptar medidas económicas extraordinarias frente a amenazas externas.
La orden también dejó abierta la posibilidad de modificar, ampliar o suspender el esquema de aranceles si los países afectados tomaban represalias comerciales.





