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viernes, junio 21, 2024
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    Política armada y cocaína

    Por John Marulanda

    En junio del 2014, el entonces máximo jefe de las FARC, alias ‘Timochenco’, declaró a los medios de comunicación: ‘El gobierno puede decirnos: “entréguenos las armas y desmovilícense”. Y, ¿qué les decimos nosotros? Pues, entréguenos el poder’. En esa simplona lógica, el matasiete de las FARC definió su posición frente a las propuestas sencillas del gobierno de Alvaro Uribe Vélez. Años más tarde, el viejo ‘Timo’ sigue al frente de una facción farciana, con el título de Partido de los Comunes, luego de rendirse a un Estado burgués.

    Pablo Beltrán, Colombia, México, ELN, Terrorismo internacional, Narcoterrorismo
    Hace pocos días, en la segunda ronda de conversaciones entre el ELN y el gobierno colombiano en México, se ha emitido el comunicado número 5, punto 1, literal a), que aclara que el ELN tendrá una ‘Caracterización jurídico legal (…) como organización política armada rebelde (…)’.

    Amadrinado con sus 59 años de experiencia político-militar, nada mejor que una buena demostración de fuerza para darle sustento a la argumentación política. La lógica farciana del 2014, y la del radicalizado Pablo Beltrán en una entrevista de televisión, parecen hacerse realidad a partir de la actual declaración de la mesa de conversaciones en México. ¿Política Armada?

    La inteligencia policial ha denunciado la amenaza de este grupo narcoterrorista con el objetivo de ejecutar ataques contra unidades militares y policiales en 15 ciudades de Colombia. La Fuerza Pública está en alerta previniendo atentados terroristas contra sus bases. Sería bueno escuchar de viva voz a alias ‘Pablo Beltrán’ aclarando que lo dicho por la policía no es cierto y no oírlo a través de su mensajero, el senador comunista Cepeda. Desde luego que el conflicto actual está alimentado por el narcotráfico, sin olvidar los drones iraníes fabricados en Venezuela.

    Y, hablando de cocaína…

    De acuerdo con expertos, se precisan 200 mil toneladas de hojas de coca para producir 1.400 toneladas métricas de cocaína, lucro anual de Colombia para un mercado con demanda al alza. Para febrero de este año, la policía, argumentando ausencia de contratos, no ha erradicado siquiera una sola hectárea de coca, mientras el mismo mes de 2022 se habían eliminado 2.982 hectáreas; se incautaron tres toneladas cuando el promedio era de 30, y se destruyeron 45 laboratorios -cuando el promedio eran 250 mensuales. El ex presidente Iván Duque ya nos alertó: el ELN continúa con su mamadera de gallo, mientras vamos rumbo a las 300 mil hectáreas de cultivos ilegales.

    La viceministra de Asuntos Multilaterales de la Cancillería declaró que Colombia respaldará a Bolivia en la solicitud a la Oficina Contra las Drogas y el Delito, sesión 66 de Naciones Unidas, para despenalizar el cultivo de la hoja de coca, por su tradicional uso sagrado. Se entiende que Perú no las acompañe, por haber declarado persona non grata al actual presidente Gustavo Petro, a pesar de lo que diga Andrés Manuel López Obrador.

    Con recursos que, según expertos, pueden alcanzar el 4.5 % del PIB, no es de extrañar que Petro anhele el deseo ‘progre’ de libre consumo y repela la judicialización de Pedro Castillo: éste era su socio en la triple alianza de principales productores de cocaína en el mundo.

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