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lunes, noviembre 28, 2022
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Petro y su estrategia de Balloon Marketing

Por Jaime Restrepo Vásquez

En poco más de un mes, justamente desde la posesión del gobierno Petro, nos han sorprendido con una avalancha de propuestas que han impuesto la agenda de opinión en Colombia.

La importación de gas venezolano, los médicos cubanos, el traslado de la Policía a otro ministerio, la generación de una crisis en el sistema de salud, la «democratización» de los fondos de pensiones o el salario para jóvenes delincuentes; han sido algunos de los temas que se convirtieron en el epicentro de acalorados debates tanto en columnas de opinión como en las redes sociales.

Lo anterior pasa cuando un gobierno carece de un plan concreto para ejecutar en su periodo o, peor aún, cuando no tiene un norte claro y contundente para las políticas que soñaría implementar. A estas alturas, resulta evidente que Gustavo Petro y sus conmilitones estaban preparados para criticar, cuestionar y descalificar, pero carecían, aún carecen, de ideas realizables a la hora de gobernar.

Ante semejante desierto, el petrismo ha echado mano de la estrategia de Balloon Marketing o «globos sonda» que consiste en echar a volar algunas propuestas a través de las redes sociales y los medios de comunicación, para recibir, con prontitud, la respuesta de expertos, analistas y ciudadanos que escudriñan, con avidez, el contenido de la propuesta. De hecho, según los expertos, es la manera más sencilla de sondear la opinión pública para desarrollar las estrategias o impulsar nuevas políticas.

Así las cosas, es evidente que el gobierno Petro llegó al poder sin las estrategias definidas, ni las políticas de «cambio» decantadas –léase posibles, medibles, practicables y ajustables– de tal manera que tuvo que recurrir al Balloon Marketing para encontrar los elementos fundamentales que conformen el Plan de Desarrollo y las modificaciones legales y constitucionales que pretende instaurar.

Aunque en su estado más puro, los «globos sonda» son filtraciones sin autor ni fuente, en Colombia, el desespero ante la carencia de ideas, o el inminente desprestigio que podría acarrearle al gobierno la ejecución de su agenda extremista; llevó al petrismo a hacer un ajuste de la estrategia, poniéndole, en diversas ocasiones, un rostro oficial a los disparates planteados.

Justamente hoy, Petro cumple 49 días en la Presidencia y cada uno de esos días ha tratado de controlar la agenda de los medios y de las redes sociales. Ciertamente, la estrategia de Balloon Marketing le ha generado un importante tráfico en redes sociales, motivando el debate de iniciativas, escándalos y hasta desatinos. Esto lo ha conseguido, especialmente, por la amenaza que representa cada «globo sonda» lanzado para el bienestar, la libertad, los derechos y la prosperidad de los ciudadanos.

Hay un hecho incuestionable: se trata de la prisa que tiene Gustavo Petro de emprender el «cambio», desmantelando la institucionalidad y al país como lo conocemos. Esa premura, conjugada con el temor de que esos «globos sonda» sean impopulares, ha llevado al gobierno a establecer una verdadera plataforma de lanzamientos constantes de Balloon Marketing. No obstante, el uso excesivo de esta estrategia ya transmite una imagen de inconsistencia y ausencia de iniciativa política que terminará generando una profunda desconfianza en los sectores que no están vinculados con el gobierno e, incluso, con aquellos que lo impulsaron desde las urnas.

Sin embargo, es evidente que, hasta el momento, la estrategia le ha funcionado, pues a cada disparate, los expertos y analistas responden con prontitud e, incluso, con precisión. No obstante, hay que tener en cuenta que esos globos sonda no buscan la respuesta del petrismo rancio, al que todo lo que haga su mesías le parecerá increíble, sino de la ciudadanía que no gira en la órbita del comunismo.

Aunque el Balloon Marketing podría tener una intención colateral: ser cortinas de humo. Mientras el gobierno lanza al viento un «globo sonda», en otros escenarios acelera o paraliza, conforme a la conveniencia del gobierno. Así, mientras invaden fincas y propiedades, o bloquean vías y asaltan camiones de carga, o se hace evidente que el gobierno tiene maniatadas a las Fuerzas Armadas; el petrismo lanza «globos sonda» que le resultan útiles para palpar el ambiente y, al mismo tiempo, para distraer a la ciudadanía con los absurdos y contrasentidos que plantean ministros y funcionarios.

Hay que dejar de darle insumos al gobierno y concentrarse en lo que quiere ocultar detrás de cada escándalo: en Colombia están pasando cosas graves y la democracia está agonizando rápidamente.

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