domingo, enero 18, 2026
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(OPINIÓN) Premonición o destino. Por: Diego Arango O

A raíz del accidente aéreo que le costó la vida al cantante de música popular Yeison Jiménez y cinco personas más, se han producido varios argumentos sobre la causa. Hay quienes dicen que la avioneta no alcanzó a tomar vuelo y muestran algunos videos carreteando, mas no el momento del accidente. Otros videos enseñan al piloto chateando mientras el avión iba a decolar; en uno más se observa a la nave tomando vuelo y en el aire donde se produce el siniestro.

Hasta el momento, la Aerocivil no ha emitido un comunicado oficial indicando la causa del accidente, pero lo que si sorprende es una entrevista reciente donde el artista cuenta que tuvo tres sueños que le anuncian su muerte en un accidente aéreo y en el último sueño le muestran cuando los medios de comunicación informan sobre el hecho, las manifestaciones de miles de personas en solidaridad y duelo. En esa entrevista, a Yeison se le observa angustiado.

Me he dado la tarea de investigar sobre lo que son las premoniciones y el destino y en la primera, me sorprende el gran ajuste a la realidad de los hechos, en la cual este hombre pudo ser anunciado de lo que iba a suceder.

La premonición podríamos decir que es el “aviso” ​o un fenómeno de conocimiento. Es como mirar el “tráiler” de una película antes de verla. Es una sensación, un sueño o una intuición que parece anticipar un evento futuro, que actúa como una alerta o información. Pero desde el punto de vista psicológico, es el cerebro procesando datos a gran velocidad y lanzando una conclusión antes de ser consciente de eso. Por lo tanto, la premonición sugiere que el futuro es observable. A menudo se percibe que, si se tiene una premonición, se puede tener la oportunidad de prepararse o incluso de cambiar el resultado.

Ahora bien, se puede decir que el destino es como el “guion” de la vida; veámoslo mejor como ​un concepto filosófico o espiritual de inevitabilidad. Es decir, la película completa, ya filmada y editada de nuestra vida. Es la idea de que los eventos que nos acontecen están predeterminados por una fuerza superior, el orden del universo o una secuencia lógica de causas y efectos que no podemos evitar. El destino sugiere que, aunque se elija el camino, el final ya está escrito. Es la aceptación de lo que no se puede cambiar.

Este suceso que causó la muerte de Yeison trajo a mi mente el recuerdo de un hecho similar que me sucedió cuando yo tenía 19 años y estudiaba aviación. Con un compañero de curso decidimos comprar una avioneta de instrucción, ya que con ello el curso, que era costoso, nos salía más económico; además, la escuela nos pagaba las horas voladas por otros alumnos. Desde luego, un buen negocio, puesto que podíamos cubrir las letras mensuales de la aeronave, pero finalmente nos quedaba el activo y el curso salía más económico.

Sucedió que después de haber hecho el curso de regulaciones o de tierra, yo debía hacer 200 horas de vuelo para obtener el brevet, pero un día que tenía turno para volar con mi instructor, de 9 a 10 de la mañana, quise llegar más temprano, a las 8 a.m. El alumno que debería volar a esa hora no llegó a tiempo y entonces decidí tomar ese turno. Volé 45 minutos en perfectas condiciones; lo hicimos entre Tabio y Tenjo desde Guaymaral. El tiempo un poco movido con vientos fuertes, pero aterrizamos sin novedad.

El siguiente turno, que era el mío, fue tomado por el otro alumno que no llegó a tiempo y terminamos cruzando vuelo. Era un joven de 22 años al que le faltaban solo dos horas para culminar su curso y el instructor era uno de los más experimentados; no era el que voló conmigo.

En horas de la tarde, en un periódico vespertino, me sorprendió la noticia de que una avioneta de instrucción se había accidentado entre Tabio y Tenjo a las 9:30 de la mañana y se habían matado el instructor y su alumno; era una Paiper PA18 matrícula HK 780P. ¡Quedé aterrado, era la mía! y solo media hora antes yo la había volado; además, ese era mi turno.

Hasta ahí llegó mi iniciativa de ser aviador. ¡Premonición o destino! Aún no lo sé, pero este accidente de Yeison Jiménez. Quien era el dueño de la avioneta, al igual que yo, me trajo el recuerdo.


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