El pensamiento es lo que lo hace a uno participativo, porque “capta”, recibe, estructura, guarda, acumula, analiza, encuentra relaciones, hasta dialoga con uno mismo; a veces hace “ver”, otras minimiza; a veces es imperativo, otras, pasivo.
Se siente como un engranaje constante: inquiere, analiza, investiga, aprende, olvida, selecciona, hasta imagina, visualiza, entiende, comprende, compara, ilumina, oscurece, selecciona, difiere, juzga, mide posibilidades, capta como intuición.
Manifiesta diferentes niveles de inteligencia, talentos, traumas, dificultades, enamora, acepta, rechaza; dialoga constantemente. Tienta, presume, organiza verdades, investiga; también elabora mentiras.
Presenta deseos, informa, recuerda, alarma, adormece, selecciona, busca lo que le llama la atención y desestima lo que no le interesa. A veces se deja disciplinar, a veces no; sale con unas cosas y salta de un pensamiento a otro, formando conexiones de memoria, percepción e ideas, recuerdos importantes o difusos.
A veces con voces que se sienten ajenas, hasta órdenes, otras con visiones que nos muestran pasado, presente en otro lugar, futuro. Imágenes, como sueños despiertos o pesadillas, miedos, rencores, sensaciones, preocupaciones y de ahí, siguen las intenciones, los programas, las prácticas y disciplinas.
Lo que le interesa, lo que no le gusta, lo que desea, lo que no desea. El manejo del cuerpo físico, del sustento, de la salud. La oración y las creencias. La comunidad, la economía, las artes y deportes, la voluntad de ser y hacer.
La conciencia, el diferenciar el bien y el mal. Los valores, la ética, la moral y la rebeldía a los sistemas. Relaciona lo que uno decide en su participación en la comunidad. Las decisiones son propias. Incluso decide obedecer o no hacerlo.
Relaciona con los sentimientos, con la presencia del cuerpo físico y las actitudes que toma como personalidad, maneja las actitudes como la alegría, la concentración, la disciplina, el movimiento, la dirección física de interés en temas específicos.
Ve, siente, percibe, aprende el mundo en el que vive. Utiliza los sentidos físicos para conocer, entender, participar. Recibe y da información y atención, cree, cuestiona, pregunta, investiga, canaliza toda la información que recibe.
Memoriza y guarda para cuando lo necesite, ¿Quién maneja el pensamiento? El SER VIVO que ES. Si está despierto, sabe lo que hace. Si está dormido, obedece. El único que decide es uno mismo. Nadie lo puede hacer por uno.
Los “problemas de salud mental” se dan porque el SER VIVO se adormece y cede el control de su propio pensamiento a «energías ajenas» que lo quieren dominar vidas anteriores, ancestros, que ya dejaron sus cuerpos físicos, es decir, murieron, pero siguen ahí, adentro, activos, con sus propios problemas sin resolver.
De seres vivos con o sin cuerpo físico, que desarrollan poderes de manipulación mental. De seres vivos en estado de mucho dolor que necesitan ayuda para sanar y uno mismo que se permite confusión, porque no ha cultivado su propia fortaleza mental y permite que «otros» piensen por él. Saberlo nos ayuda a identificar lo que nos sucede.
Impezaperdón para la consciencia y la sanación del pensamiento.




