sábado, febrero 21, 2026
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(OPINIÓN) Mujeres al poder. Por: Diego Arango O

En el siglo antepasado y a principios del pasado, la sociedad era muy machista, a la mujer se le consideraba en un plano secundario en el manejo de gobierno, ellas solo se ocupaban en tareas del hogar, es decir: tener hijos, atender la casa, trabajar en el campo y otros oficios menores como obreras, manufactureras, secretarias, enfermeras y demás, pero a diferencia de las castas reales que, sí les daban una gran preponderancia a sus mujeres por efectos de la dinastía, tales como reinas, princesas, duquesas, condesas, etc. Lo anterior, diferenciando algunas pocas mujeres valientes de la historia que fueron la excepción.

En el siglo XX, la mujer comienza a tomar importancia en los campos de gobierno, empresa, artes, literatura, música y otros aspectos de más relevancia. Pero lo interesante ha sido su participación en la política y manejo del Estado. Muchas mujeres se hicieron profesionales en diferentes carreras como medicina, economía, derecho, arquitectura, ingenierías y otras profesiones más. Surgieron mandatarias al punto que, como dato que poca gente conoce, en todos los continentes han existido mujeres presidentas, primeras ministras, jefes de gobierno y otros altos cargos de responsabilidad y manejo.

Me di la tarea de investigar cuantas mujeres en el mundo han gobernado a sus países entre el siglo XX y lo que va del XXI y me sorprendió la estadística entre presidentas, jefes de Estado, gobernadoras o primeras ministras: 15 en África; 12 en Centro América y el Caribe; 6 en Norteamérica (Canadá, México e islas); 11 en Suramérica; 19 en Asia; 63 en Europa; 6 en Oceanía; 9 en islas del Caribe; 6 en otras islas, para un total de 147 mujeres que han dirigido el destino de sus países en los últimos 125 años. Gobernaron mal o bien, eso solo lo dirán en sus propios países, pero según cuenta la historia, un alto porcentaje otorga muy buena calificación a los gobiernos femeninos, no sin entrar a considerar algunos otros altos cargos como vicepresidentas, jefes de gobierno, alcaldesas, gobernadoras provinciales, embajadoras, ministras, que también han ostentado un altísimo número de mujeres.

El caso es que la mujer goza de una enorme capacidad perceptiva, es sensible a las necesidades humanas y tiene, por lo general, un carácter sólido y firme personalidad. En la historia reciente, se le asigna gobierno admirable a la famosa dama de hierro Margaret Tacher de Inglaterra; Ángela Merkel de Alemania, Indira Gandhi de la India, Golda Meir de Israel, Benazir Bhutto de Pakistán, entre otras más. En la actualidad hay mujeres manejando países como Italia con Giorgia Meloni, Japón con Takaichi, Claudia Sheinbaum en México y la actual electa en Costa Rica, Laura Fernández, solo por nombrar algunas de las 29 actuales. Como primer hecho en la historia, hay cinco mujeres aspirando a la Secretaría General de la ONU, cuatro latinoamericanas de México, Chile, Ecuador y Costa Rica, además de más, como también otra de Barbados.

Todo este enorme bagaje de conocimiento y capacidad femenina muestra que la mujer en sí goza de cualidades maravillosas para asumir la dirección de las naciones y altos cargos de responsabilidad en el Estado y la empresa, Además de su capacidad administrativa, también está la iniciativa emprendedora, pues muchas han sido pioneras de grandes y pequeños negocios; por lo tanto, hay que reconocer en la mujer su alto valor directivo y laboral.

En ese orden de ideas, Colombia es de los pocos países que no ha tenido una mujer presidenta; se ha contado con dos vicepresidentas: Marta Lucía Ramírez y Francia Márquez, la actual. La primera con excelente labor como exministra de comercio exterior, defensa, canciller, embajadora y senadora; y la actual como ministra de la igualdad, donde demostró total incompetencia y una vicepresidencia ausente.

Por lo anterior, hoy Colombia tiene una gran posibilidad de elegir una presidenta como Paloma Valencia, quien cuenta con una hoja de vida excepcional, transparencia en su carrera política, voluntad y deseo de servir honesta y firmemente a nuestro país. Tenemos la oportunidad de optar por entregar los próximos cuatro años a una mujer, lo cual es hora de que Colombia dé ese paso de una mujer al poder.

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