sábado, febrero 21, 2026
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(OPINIÓN) La escoria petrista. Por: Óscar Ricardo Colorado Barriga

Frente al latente peligro de que el hijo de las narcoguerrillas, Iván Cepeda, gane las elecciones, es necesario asumir posiciones firmes, hablar con la verdad y dejarnos de tibiezas que solo favorecen a los criminales, que son el enemigo a vencer.

La tragedia que ha vivido Colombia con el desgobierno del cambio tiene un único responsable: sus votantes, personas viles y despreciables, poseídas por la envidia y el resentimiento, frustradas por su pereza, violentas en su comportamiento y capaces de lo peor; en resumen, escorias de la sociedad.

En el artículo del 30 de junio de 2023, al que llamé Petro NO es el problema, describí a estos votantes y los clasifiqué en tres grupos: el narcoterrorista consumado, el resentido de todo y por todo y el advenedizo romántico. Más adelante, el 26 de septiembre de ese mismo año publiqué: ¿A qué le temen los petristas? A la historia, la verdad y la meritocracia.  En aquel entonces mi intención era crearles un atisbo de conciencia, ya que pensaba que no todos ellos podrían ser tan ciegos ante la evidencia, ni tan proclives al delito.

Trascurrido el 89% del periodo presidencial y ante las irrefutables pruebas del caos gubernamental, al que nos ha llevado un mandatario mendaz, psicótico y depravado como Gustavo Petro, quien ha roto todos los récords de inoperancia, corrupción y negligencia administrativa, solo puedo decir que sus seguidores que aún persisten en apoyarlo, son peores seres humanos que su mesías y los debemos combatir sin consideración alguna, ya que ellos están dispuestos a destruirnos como sociedad, sin pensar en las consecuencias ni siquiera para sus propias familias.

La buena noticia es que esta “gente” no producen nada, ni siquiera se pueden mantener por ellos mismos, DEPENDEN DE NOSOTROS y de las ayudas que les damos; son el primo perezoso, el tío resentido, el indígena que manda a su esposa con 5 hijos a pedir limosna, el sindicalista que solo exige y nada da, el profesor que vive de paro en paro, el estudiante que lleva 20 semestres tirando piedras y quemando buses, el nieto quejambroso, el obrero perezoso, el vicioso que grita en plaza pública, el terrorista desmovilizado, el ladrón puñalero, el que nunca ha pagado impuestos y mucho menos tiene idea del trabajo continuo y honesto.

Compatriotas, por nuestro futuro y el de nuestros hijos, cortemos todo tipo de comunicación con estas escorias, sin importar lo cerca que los tengamos y si por compasión humana pensamos en seguir ayudándoles, recordemos que ellos hace rato dejaron de ser humanos y fueron capaces de vitorear a Petro y su ministro genocida, cuando públicamente despreciaron la muerte de Kevin Arley Acosta, un niño de apenas 7 años que murió gracias a este remedo de gobierno.

Patria, Honor, Lealtad.

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