domingo, febrero 8, 2026
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(OPINIÓN) Hablar bien de Colombia. Por: Laura Mejía

No toda la historia de Colombia cabe en un titular de crisis. No se explica únicamente desde la coyuntura política ni se agota en la polémica diaria que domina la conversación pública. Un país no es solo el ruido que lo rodea ni la indignación que lo atraviesa; es también lo que ocurre cuando las cámaras se apagan y el debate se silencia.

Hablar bien de Colombia no significa negar sus problemas, minimizar sus fracturas ni mirar hacia otro lado frente a la corrupción, la desigualdad o la violencia. Significa algo más complejo y, quizá, más exigente: negarse a reducirlo todo a una sola versión. Significa entender que un país no puede contarse solo desde el error, la rabia o el desencanto permanente.

En esta época previa a elecciones, cuando la incertidumbre y la expectativa marcan el ambiente, esa conversación se vuelve aún más urgente. El debate público tiende a tensarse, las posiciones se radicalizan y el país parece dividirse entre bandos, candidatos y promesas. En medio de ese ruido, corremos el riesgo de olvidar que Colombia no es solo una contienda política ni una suma de discursos electorales. Además, corremos el riesgo de volver a elegir mal, y esta vez, no podemos equivocarnos.

Colombia también es la que trabaja todos los días. La de los empresarios que, en medio de la incertidumbre, generan empleo y sostienen regiones enteras. La de los emprendedores que arriesgan capital, ideas y tiempo para crear futuro. La de los artistas que inspiran, cuestionan y transforman comunidades desde la cultura. La de los jóvenes que no solo protestan, sino que proponen nuevas formas de participación. La de los niños que sueñan con un país distinto. La del ciudadano de a pie que decide informarse, opinar, participar y no renunciar a su papel en la democracia.

Ese país existe, incluso cuando el debate electoral amenaza con opacarlo.

Durante las campañas, solemos hablar de Colombia solo para defender o atacar, para advertir lo que puede salir mal o para prometer lo que aún no llega. Confundimos la discusión política con la confrontación permanente y terminamos atrapados en una narrativa que desgasta, divide y paraliza. Cuando todo se reduce a pelear por candidatos, se pierde de vista el país real que seguirá existiendo después de las elecciones.

Hablar bien de Colombia, incluso, y sobre todo, en tiempos electorales, se llama responsabilidad. Es recordar que el país no empieza ni termina con un gobierno, que la democracia es más que una campaña y que el futuro no depende únicamente de una promesa, sino del compromiso cotidiano de millones de ciudadanos.

Desde el periodismo, esa responsabilidad es aún mayor. Informar no es amplificar el escándalo ni replicar el ruido de la contienda; es ayudar a comprender la realidad en toda su dimensión. Contar lo que duele es necesario, pero contar solo eso es incompleto. El país que construye, que innova, que resiste y que propone también merece ser narrado. No como propaganda, sino como parte de la verdad. Porque lo bonito merece titular, lo valioso merece contarse y lo que construye merece visibilizarse.

Lo valioso merece contarse.
Lo que suma merece visibilizarse.
Lo que construye merece espacio en la conversación pública.

Esta no es una invitación al optimismo ingenuo ni a la complacencia. Es una invitación a asumir, como sociedad, un rol más activo y más consciente: informarnos mejor, participar más, opinar con argumentos y votar con responsabilidad. A entender que la democracia no se fortalece en la pelea constante, sino en la capacidad de reconocernos como parte de un mismo país.

Colombia es más que su coyuntura electoral. Más que sus crisis. Más que sus campañas y promesas.

Hablar bien de Colombia es reconocer esa complejidad, apostar por una conversación que no simplifique ni destruya, y creer, y con los pies en la realidad, que es posible hacer país entre todos, todos los días.

Y la pregunta queda abierta, no como consigna ni como slogan de campaña, sino como responsabilidad ciudadana:

¿Cómo hablas tú de Colombia?

Hablar bien de Colombia: más país, menos ruido. Una campaña de IFMNOTICIAS.

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