miércoles, enero 7, 2026
InicioOpiniónColumnista Invitado(OPINIÓN) El poder tras el poder (II): petróleo, tutela multilateral y la...

(OPINIÓN) El poder tras el poder (II): petróleo, tutela multilateral y la semana en que el mundo decide. Por: Víctor Hugo Ospina Torres

Si el petróleo es soberanía en barriles, la veeduría internacional es soberanía en reglas. La crisis venezolana entra ahora en una fase donde la fuerza, el derecho y el mercado se miden bajo un reflector global. La cita del lunes 5 de enero de 2026 ante el sistema de Naciones Unidas no es un trámite: es una votación de confianza sobre quién administra, por cuánto tiempo y con qué controles, la mayor renta energética del continente.

Tutela interina y supervisión multilateral. La tesis estadounidense asociada a Donald Trump y a su cancillería sostiene una administración interina de los activos petroleros como rescate patrimonial por inversiones históricas, con promesa de beneficio fiscal para Venezuela. La novedad es el marco multilateral: la posibilidad de que la ONU observe, supervise o condicione esa tutela introduce checks & balances que el mercado valora y el derecho exige.

Desde la óptica financiera, la ecuación es simple y dura:

Deuda histórica no auditada + CapEx hundido = flujo de caja futuro bajo

gestión técnica.

Supervisión internacional, reduce riesgo de arbitrariedad, mejora bancabilidad y abarata financiamiento.

Cronograma de salida es la variable crítica que determina si la tutela crea valor o congela dependencia.

Brasil, Francia y la fractura diplomática. La semana se carga de simbolismo cuando Luiz Inácio Lula da Silva opta por reconocer a Delcy Rodríguez como figura de continuidad institucional, mientras Emmanuel Macron empuja una transición con anclaje electoral que reconozca a Edmundo González y María Corina Machado.

El mapa se completa con apoyos críticos desde Javier Milei y Nayib Bukele. Este clivaje no es ideológico solamente: define el régimen de control de la renta. Reconocer continuidad facilita negociación operativa; reconocer ruptura exige legitimidad electoral inmediata. Los mercados leen esa diferencia como riesgo de ejecución.

La jugada de Washington: poder blando con respaldo duro. Estados Unidos coloca a Venezuela en jaque económico con una estrategia de poder blando respaldado por poder duro. El argumento de justicia contra economías ilícitas funciona como comodín narrativo; el objetivo estructural es asegurar suministro, recuperar valor y ordenar el flujo de caja. La condición política implícita es una interlocución más maleable que garantice contratos, seguridad y puertos.

Aquí emerge la analogía histórica: Panamá tardó años en recuperar control pleno de activos estratégicos. La pregunta vuelve con fuerza: ¿cuándo retorna la autonomía? Sin hitos verificables, la tutela se perpetúa; con ellos, transita.

Seguridad y externalidades. La administración petrolera exige protección de infraestructura. Bases y corredores logísticos reducen pérdidas, pero desplazan riesgos. Bandas transnacionales como el Tren de Aragua pueden relocalizarse, presionando fronteras. La presencia histórica de FARC y ELN obliga a un frente regional de inteligencia y finanzas ilícitas. Sin cooperación, la renta se filtra; con ella, se formaliza.

Mercado, dólar y bienestar. Venezuela ya vive una dolarización de facto. Una gestión técnica del crudo ancla expectativas, reactiva crédito y financia servicios. El bienestar prometido depende de reglas de distribución y auditoría independiente. El mercado premia transparencia; castiga opacidad.

El lunes decisivo

La sesión del 5 de enero en la ONU ordenó el tablero:

A favor de continuidad tutelada: quienes priorizan estabilidad operativa inmediata.

A favor de transición electoral: quienes exigen legitimidad como condición.

Condicionales: quienes apoyan tutela solo con supervisión y salida. De esa votación depende el perfil de la presencia estadounidense: administrador transitorio con calendario, o gestor prolongado con costos crecientes de legitimidad.

Conclusión

Estamos ante el poder tras el poder: la renta petrolera decide más que los discursos. La supervisión multilateral puede convertir la tutela en puente y no en destino. Para Venezuela, el beneficio exige auditoría, cronograma y justicia. Para la región, incluida Colombia, el reto es convertir seguridad en crecimiento, no en desplazamiento del crimen.

El mundo miró el lunes. El petróleo paga la cuenta; la ONU decide las reglas.

ÚLTIMAS NOTICIAS