miércoles, junio 23, 2021
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Nada más cobarde que un millón de dólares

Por: Carlos Andrés Echavarría Blandón

Nada más cobarde que un millón de dólares, frase popular que presenta lo que se viene para el país con los desmanes presentados desde las marchas del 28 de abril, convocadas por los partidos políticos más radicales a la izquierda del espectro político.

Las personas que tienen grandes capitales y que desean hacer inversiones en el país, al ver la situación en donde los vándalos destruyen todo a su paso, sumado a la inoperancia de la policía y la negligencia de los gobernantes para combatirlos, entrarán en pánico, sacando su dinero y sus inversiones del territorio nacional para llevársela a otro puerto donde puedan dar mejores frutos.

Sin ese dinero que huyó despavorido, el primer damnificado será la clase media, quien perderá su fuente de ingreso al cerrar las empresas. Esa masa de trabajadores, impulsarán los salarios hacia abajo, debido a la sobreoferta de mano de obra y las pocas plazas laborales que aún existan.

Con ese primer paso, en donde se va el dinero, comienza una serie de oleadas de emigrantes que salen del país, no por cobardía, sino por supervivencia.

En la primera ola, emigra el dinero y sus propietarios, el país con esa desbandada se desindustrializa.

En la segunda ola, los emigrantes serán los profesionales mejor calificados y los emprendedores que no encuentran cabida en el mercado laboral; personas altamente creativas y entrenadas en un arte u oficio, quienes con su partida destruyen toda posibilidad de salvación del aparato productivo del país. Con esa acción no solo pierden unos cuantos habitantes, se está expulsando la mayor riqueza de la nación, el capital humano de los más capaces, lo que indudablemente conduce el país por una vía expresa al subdesarrollo.

En una tercera ola, emigran los impulsados por el hambre; personas que no pueden seguir viviendo en esa condición de miseria y necesidad. Generalmente fueron antiguos apoyadores del régimen que en un principio les dio comida y unos pocos bienes, pero que comprendieron, que esa fue la trampa para llegar al poder los “líderes revolucionarios” y que ahora no tienen más esperanzas que abandonar a su familia y amigos para buscar un plato de comida. Parten con la esperanza de encontrar trabajo en otro país, y así poder conseguir algo de dinero para enviarle a los suyos que se quedan atrás.

Esa tercera ola de emigrantes se caracteriza por no ser personas capacitadas, solo cuentan con sus manos y su voluntad para trabajar en lo que sea. Tristemente Venezuela está en esa etapa; un país inmensamente rico que lo perdió todo, hasta las manos de sus ciudadanos que le permitan producir los elementos más básicos para la supervivencia. Los únicos que prosperan en un país así, son los dirigentes que desfalcaron hasta el último centavo las arcas del públicas, pero cuyo precio es saber que tienen que seguir en el poder de manera vitalicia, de lo contrario los espera una mazmorra por sus crímenes.  

En Colombia, hay muchos motivos para marchar y uno de ellos es la Reforma tributaria propuesta por el gobierno, pero eso es muy diferente a realizar actos vandálicos como los presentados desde el pasado martes y parece que los líderes que convocaron a las mismas, no tiene la voluntad o la capacidad de salir a los medios de comunicación a condenar los hechos y hacer un llamado a la calma, como si analizaran que dentro del caos, ellos son los verdaderos ganadores que obtendrán sus réditos en el 2022 o antes si el gobierno Duque sigue con su apatía por la situación del país.

Amigo lector, si piensa que lo ocurrido éstos dos últimos días no le incumbe y que no lo afecta en lo más mínimo por ser un simple problema policial, pellízquese que le están quitando su país y su futuro, y todo es gracias a su indiferencia que permite que unos pocos desadaptados dicten el rumbo de la vida de 50 millones de personas.

A los que creen que la situación se revierte porque pertenecen a unos grupos de WhatsApp o que están invitados a reuniones virtuales en donde se discuten temas políticos, pellízquese, que la lucha está en ganar en el campo de las ideas, proponer alternativas a la situación y analizar las condiciones que han llevado al desastre actual. Para de esa forma poder enfrentar el mal que se está incrustando en la sociedad.

Como lo dijo el presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy durante su posesión, “No te preguntes, ¿qué puede hacer tu país por ti?, pregúntale, ¿Qué puedes hacer tú por tu país?”

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