En la tarde de este lunes llegaron a Cúcuta los cinco policías que habían sido secuestrados por el Ejército de Liberación Nacional (ELN) desde el pasado 6 de enero en la región del Catatumbo. Los uniformados fueron liberados horas antes, gracias a una comisión humanitaria liderada por la Defensoría del Pueblo, que facilitó el retorno seguro de los funcionarios a territorio urbano.
Los policías arribaron a la capital de Norte de Santander a bordo de un helicóptero Black Hawk de la Policía Nacional, donde fueron recibidos por el general William Rincón, director de la institución. En un acto cargado de emotividad, el alto oficial saludó uno a uno a los uniformados y destacó el compromiso que, según expresó, mantienen con el servicio al país, incluso en circunstancias adversas. Durante el recibimiento, el general Rincón manifestó que “todo el país estuvo pendiente de su regreso” y reconoció el respaldo ciudadano que acompañó el proceso de liberación.
De acuerdo con la información oficial, los policías habían sido privados de la libertad mientras se encontraban de permiso de fin de año en el Catatumbo, visitando a sus familias. Los uniformados estaban vestidos de civil, desarmados y se disponían a regresar a sus lugares de trabajo cuando fueron interceptados y secuestrados por integrantes del ELN. Desde entonces, su situación generó preocupación entre las autoridades y la ciudadanía, dado el contexto de orden público que atraviesa esta zona del país.
Las labores humanitarias adelantadas durante los últimos días permitieron establecer canales de comunicación que garantizaron el respeto por la vida e integridad de los policías. Según las autoridades, estas gestiones fueron clave para que el grupo armado ilegal procediera a su liberación sin que se registraran afectaciones físicas a los secuestrados.
Tras su llegada a Cúcuta, los uniformados fueron trasladados a instalaciones policiales para recibir atención médica preventiva y acompañamiento psicológico, como parte de los protocolos establecidos para este tipo de casos. Posteriormente, se espera que puedan reencontrarse con sus familiares, quienes también vivieron días de angustia e incertidumbre durante el cautiverio.
La Policía Nacional reiteró su rechazo a cualquier acción que atente contra la libertad y la vida de sus integrantes, y destacó el papel de las misiones humanitarias y de los organismos defensores de derechos humanos en la protección de las personas afectadas por el conflicto armado.
El caso se suma a otros episodios recientes que reflejan la compleja situación de seguridad en el Catatumbo, una región marcada por la presencia de grupos armados ilegales y disputas territoriales. Las autoridades señalaron que continuarán adelantando esfuerzos institucionales y humanitarios para preservar la vida y garantizar el respeto por los derechos fundamentales en esta zona del país.




