La renuncia de alias “Carlos Pesebre”, identificado como uno de los voceros de la Mesa de Paz Urbana de Medellín y el Valle de Aburrá, generó reacciones en distintos sectores luego de que se confirmara su decisión de apartarse del proceso de diálogo adelantado con el Gobierno Nacional.
Freyner Alfonso Ramírez García comunicó su determinación mediante una carta enviada al consejero comisionado para la Paz, Otty Patiño Hormaza, en la que explicó los motivos que lo llevaron a dejar su papel como interlocutor principal en el Espacio de Diálogo Sociojurídico.

El documento, fechado el 31 de enero de 2026, señala que el proceso instalado en la cárcel La Paz de Itagüí habría enfrentado dificultades relacionadas con la conducción de las conversaciones. Según el escrito, el diálogo se desarrolló sin lineamientos definidos y con falta de asesoramiento técnico, factores que de acuerdo con Ramírez García derivaron en un estancamiento del mecanismo y en una dinámica marcada por la informalidad.
En la comunicación también se menciona la ausencia de garantías para quienes participan en el proceso, así como para líderes sociales y familiares vinculados a esta iniciativa. El exvocero indicó que esta situación se habría reflejado en la continuidad de procesos penales y en actuaciones judiciales que, según expresó, incrementan los riesgos para su seguridad personal y la de su entorno cercano.

Ramírez García reconoció que durante el desarrollo del espacio de diálogo se registraron resultados como la disminución de los homicidios en Medellín y municipios del área metropolitana. No obstante, sostuvo que dichas circunstancias no fueron acompañadas de condiciones institucionales suficientes que permitieran dar estabilidad al proceso.
En la carta, Carlos Pesebre reiteró su posición frente a la importancia del diálogo como herramienta para avanzar en la construcción de paz urbana. Sin embargo, manifestó que las conversaciones requieren una estructura clara y reglas definidas para su continuidad. Asimismo, planteó que este tipo de iniciativas debería consolidarse como una política de Estado a partir de 2026, con el fin de garantizar su permanencia más allá de los cambios de administración.

Tras conocerse la renuncia, la concejal de Medellín Claudia Carrasquilla, del partido Centro Democrático, se pronunció sobre el tema, quien afirmó que la salida del vocero respalda advertencias previas relacionadas con el funcionamiento del proceso de paz urbana. También indicó que, a su juicio, aún no se han emitido explicaciones oficiales por parte de las autoridades responsables, entre ellas el Alto Comisionado para la Paz y la senadora Isabel Zuleta.

Carrasquilla clara y contundente manifestó: “Mientras incumplen, Isabel Zuleta, por ejemplo, persigue a la Fuerza Pública y pretende desacreditar operativos legítimos, el propio proceso se les está desmoronando por dentro. Esto no es paz, es improvisación y uso político de la seguridad de Medellín”.
La cabildante cuestionó la actuación de los responsables del proceso y señaló que, hasta el momento, no se han conocido declaraciones por parte del consejero comisionado para la Paz, Otty Patiño, ni de la senadora Isabel Zuleta.
“Mientras Otty Patiño e isazuleta guardan silencio, la verdad se les cae encima”, expresó Carrasquilla, al referirse a la situación que rodea el desarrollo de esta estrategia de diálogo en la ciudad. La concejal manifestó que, desde su perspectiva, la iniciativa no cumplió con los objetivos planteados ni ofreció las condiciones necesarias para su implementación.
En su pronunciamiento, aseguró que la denominada “paz urbana” no representó una solución efectiva y afirmó que el proceso no brindó garantías reales para quienes participaron en él. Asimismo, sostuvo que Medellín habría sido utilizada como escenario para la aplicación de un modelo que calificó como un experimento político.
Con la decisión de Ramírez García, el Gobierno Nacional no ha informado públicamente si se adoptarán medidas frente a la salida del vocero ni cómo se ajustará la interlocución dentro de la mesa.






