La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos redujo de manera significativa sus operaciones en América Latina durante 2025 debido a la falta de recursos financieros. Según se conoció esto se debió a una situación que obligó al cierre de oficinas y a la disminución de misiones de monitoreo en varios países, entre ellos Colombia.
El alto comisionado Volker Türk informó que la entidad pasó de realizar cerca de 11.000 misiones de observación de derechos humanos en 2024 a poco más de 5.000 en 2025, y que su presencia se redujo en al menos 17 países.
“El año pasado, realizamos menos de la mitad de misiones de monitoreo de derechos humanos en comparación con 2024. Eso significa menos evidencia tanto para la protección como para la prevención”, declaró Volker Türk.
Por su parte, aseguró que en Colombia, el impacto fue particularmente fuerte, pues tres de las ocho oficinas en terreno fueron cerradas, lo que limitó el acompañamiento al proceso de paz y la atención a comunidades indígenas y afrodescendientes.
Según explicó Türk, el cierre de estas oficinas dejó sin protección a numerosos defensores de derechos humanos, especialmente mujeres, en zonas con presencia de grupos armados no estatales.
Durante la presentación de la situación financiera del organismo en Ginebra, el alto comisionado relató que algunos líderes sociales afirmaron que la presencia de la ONU era un factor determinante para su supervivencia.
La reducción de fondos también afectó el trabajo de la ONU en otros países de la región, por ejemplo, en Honduras, la falta de financiación debilitó su intervención en el conflicto territorial más violento del país y frenó avances en la desmilitarización de las cárceles y en las reformas judiciales y de seguridad.
En México y Guatemala, la disminución de personal afectó el apoyo a los derechos de los migrantes, a comunidades en zonas remotas y a iniciativas relacionadas con el cambio climático. En Chile, la ONU redujo su acompañamiento a pueblos indígenas impactados por proyectos mineros.
De acuerdo con las cifras presentadas, la Oficina de Derechos Humanos recibió en 2025 apenas 191,5 millones de dólares de un presupuesto regular estimado en 246 millones. A esto se sumó un déficit en las contribuciones voluntarias, ya que de los 500 millones de dólares requeridos solo se recaudaron 257,8 millones. Türk señaló que, aunque contó con el respaldo de 113 socios financieros, el organismo operó en “modo supervivencia”.
No obstante, y pese a las limitaciones presupuestales, la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos expuso que apoyó durante 2025 a más de 67.000 víctimas de tortura y esclavitud, documentó violaciones en 21 conflictos armados y contribuyó a la liberación de más de 4.000 personas detenidas arbitrariamente.
Para 2026, el alto comisionado estimó necesidades financieras adicionales por 400 millones de dólares en donaciones voluntarias, con el fin de reforzar la protección de civiles en contextos de conflicto, investigar delitos graves como la violencia sexual y el tráfico de menores, y apoyar procesos de transición política en distintos países.






