sábado, marzo 29, 2025
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La Nueva Fuerza Democrática – NFD.

Por : Alejandro Ramírez L.

Van 9 meses de un gobierno que ha frustrado – y de qué manera! – las expectativas de un electorado que logró sumar 11 millones de voluntades bajo la consigna de un “cambio”. No podía haber cambio, salvo uno que degradara y hastiara a los colombianos de la política, luego de una cuestionada campaña en la que quedaron al descubierto dobleces éticos, ingresos injustificados, pactos con narcotraficantes con el hijo y hermano del Presidente de la República en sendos procesos penales y disciplinarios, así como las peripecias del Registrador Nacional para esconder todo aquello, de modo que Colombia quedara entregada a una izquierda ortodoxa y radicalizada sin que el gerente de la campaña de Gustavo Petro, Ricardo Roa, pudiera responder por el ingreso de dineros dudosos y no registrados a la campaña, cuando ya estaba nombrado presidente de Ecopetrol. En cuyo propósito, dicho sea de paso, se ahorraron el proceso de selección de la firma cazatalentos que garantizara a la presidencia de la empresa más importante del Estado quedar en manos de una directiva solvente, lo cual mantiene vigentes los temores de politización y pérdidas para la 5a empresa más valiosa de América Latina.

La solicitud de renuncia que desde Palacio Nariño le remitieran esta semana a los viceministros pertenecientes a los partidos que manifestaron su rechazo a la reforma a la salud, luego de haberse declarado partidos de gobierno, nos recuerda el sabio adagio de quienes corren el riesgo de quedarse “con el pecado y sin el género”: el partido conservador, el partido de la U y el partido liberal le sirvieron a Gustavo Petro para elegirlo presidente; incluso para aprobarle la reforma tributaria que hoy tiene a la economía colombiana en aprietos y al emprendimiento en suspenso, quienes aún devolviéndose del intento del gobierno por acabar el sistema de salud construido durante más de 30 años, cargan ya un grave desgaste.

En una coyuntura tan grave para Colombia en sus valores éticos y políticos, tomé la decisión de inscribirme como militante en la Nueva Fuerza Democrática – NFD, bajo la orientación del expresidente Andrés Pastrana, porque como él, me resisto a creer que los colombianos debamos aguantar por incontables décadas que se presione al gobierno central y a la administración pública en el péndulo de la izquierda radical y bajo la tutela de intereses que sólo favorecen la desinstitucionalización, la impunidad y la desmoralización de la fuerza pública. Nuestros soldados del Ejército Nacional no son del “gobierno del cambio” – como los llamara Gustavo Petro en polémico trino del 29 de marzo- ni el director de una institución tan importante como la Policía Nacional debiera ser apartado de su cargo por llamar secuestro a lo que el gobierno y el ministro de la defensa denominaron “cerco humanitario” y retención, para humillar más a quienes sacrifican sus vidas en arriesgados operativos de orden público y de paso evitar los efectos de la justicia para quienes así arremeten contra nuestra fuerza pública.

Tenemos el reto desde esta nueva colectividad política, de llamar a un consenso a los electores frustrados de Gustavo Petro y de aquellos de los partidos políticos caídos en decadencia, especialmente en estas elecciones regionales; sacar a los votantes de esta espiral de degradación, para rescatar los valores que merecen salir de la orfandad política. Me resisto a ver la fuerza pública humillada después de tantos sacrificios; me resisto a ver cómo campea el populismo en Medellín, la inseguridad de Bogotá y de la corrupción del alcalde de Cali Jorge Iván Ospina, que al igual que el de Medellín, Daniel Quintero, no pueden dar cuenta del incremento en sus patrimonios, ni el de su círculo familiar más cercano.

El abominable registro del Canciller de Colombia en las Naciones Unidas, solicitando convocar una comisión para investigar lo que han denominado “el entrampamiento” a un Criminal de la calaña de alias Santrich, quien fuera sorprendido en el narcotráfico a la par que ingresaba a la política, demuestra cómo nuestra diplomacia ha sido capturada por los intereses de un grupo narcotraficante, a más de recordarnos la tristemente célebre intervención de Petro en dicha Organización, donde manifestó que la Cocaína es menos venenosa que el petróleo y el carbón, mientras se cuentan por millares quienes mueren en el vicio y se perpetúa la tragedia de familias que sufren la adicción de sus seres queridos.

Una nación pujante, que se ha levantado más de una vez del asedio terrorista y narcotraficante, no se merece un destino lánguido, como el de nuestros hermanos venezolanos, emigrando a otras naciones para salir de la hambruna; un país que ha construido un empresariado sólido, no se merece un destino de ruina como el que hoy viven los argentinos, con la más acelerada devaluación (se calcula en el 39% a final de este año según el último Latinfocus) a la vez que una hiperinflación (94.8% al cierre de 2022) que destroza décadas de trabajo con una fuerza irresistible, como si de la fuerza de la naturaleza se tratara.

Todavía estamos a tiempo de recuperarnos, dejando atrás los egos políticos que hoy pretenden sembrar divisiones cuando más necesitamos trabajar en equipo: “El talento gana partidos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia ganan campeonatos.” Frase del célebre deportista Michael Jordan. No me cabe duda que de la mano de la experiencia del ex presidente Pastrana, rodeado de un gran equipo que convoque liderazgos desde las regiones, daremos un paso determinante para superar la situación en que hoy se encuentra el país, extendiéndoles a cada uno de ustedes la invitación a ser parte de esta nueva iniciativa política, la NFD.

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