Irán llevó a cabo el cierre parcial del estrecho de Ormuz durante varias horas en en medio de la realización de unos ejercicios militares, en una jornada que coincidió con nuevos avances diplomáticos en las conversaciones nucleares con Estados Unidos celebradas en Ginebra con mediación de Omán.
La medida fue reportada por medios estatales iraníes, que indicaron que la restricción respondió a “precauciones de seguridad” mientras la Guardia Revolucionaria desarrollaba maniobras navales en la zona.
Pero, no se precisó de inmediato el alcance total ni la duración exacta del cierre, aunque se trató de una interrupción temporal en una de las rutas marítimas más relevantes para el comercio energético global, por donde transitó cerca del 20 % del petróleo mundial.
Los ejercicios, iniciados el lunes, incluyeron maniobras con fuego real y fueron presentados por autoridades iraníes como una demostración de preparación ante posibles amenazas militares, de igual manera, se conoció que el operativo estuvo a cargo de las fuerzas navales del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y se enfocó en evaluar la capacidad de respuesta en un punto estratégico del Golfo Pérsico.
De forma simúltanea delegaciones de Irán y Estados Unidos sostuvieron en Ginebra una segunda ronda de contactos para explorar un eventual entendimiento sobre el programa nuclear iraní.
La reunión se realizó en la residencia del embajador de Omán y contó con la participación del ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, y del enviado especial estadounidense Steve Witkoff, junto con otros representantes de ambas partes.
Tras el encuentro, Araghchi afirmó a la televisión estatal que se había alcanzado un “acuerdo general” sobre principios rectores que permitirían avanzar hacia la redacción de un posible pacto. Según explicó, los equipos técnicos redactarían e intercambiarían textos antes de fijar una tercera ronda de negociaciones, aunque advirtió que la siguiente fase sería más compleja y detallada.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de Omán, Badr al Busaidi, valoró los “avances” logrados y señaló que se habían identificado objetivos comunes y cuestiones técnicas a resolver. No obstante, indicó que todavía quedaba trabajo por delante antes de consolidar un entendimiento definitivo.
El aparente progreso diplomático se produjo en medio de un aumento de la presencia militar estadounidense en la región. Washington desplegó un segundo portaaviones en el Golfo, mientras el Pentágono reforzaba su capacidad naval, una decisión adoptada tras reiteradas advertencias del presidente Donald Trump sobre la posibilidad de acciones militares si no se alcanzaba un acuerdo.
Irán, por su parte, había amenazado en ocasiones anteriores con cerrar completamente el estrecho, aunque nunca había concretado esa medida, con este riesgo, analistas del sector energético señalaron que, mientras no se interrumpieran de forma sostenida las exportaciones de crudo, el mercado tendería a incorporar solo una prima de riesgo limitada.
En ese contexto, el precio del petróleo reaccionó a las declaraciones surgidas tras las conversaciones en Ginebra, por ejemplo el West Texas Intermediate borró ganancias previas y descendió por debajo de los 63 dólares por barril, en un movimiento atribuido a la expectativa de un eventual alivio de tensiones.






