Carlos Enrique Lehder Rivas, uno de los hombres más influyentes del Cartel de Medellín, volvió a estar en el ojo del huracán tras su captura anoche en Colombia. Después de haber pasado más de tres décadas en prisión en Estados Unidos, Lehder había decidido residir en Alemania, país del que también posee nacionalidad. Sin embargo, cinco años después de su liberación, regresó a Colombia como turista y fue capturado por la Interpol debido a procesos pendientes en su contra, entre ellos una condena de 20 años por uso de material y armamento de uso privativo de las fuerzas militares.
Este regreso inesperado ha reabierto el debate sobre la historia de uno de los personajes más excéntricos y temidos del narcotráfico en Colombia. Lehder no solo fue una pieza clave en la consolidación del Cartel de Medellín, sino que su historia está marcada por excentricidades, conspiraciones y una relación directa con grupos guerrilleros.
El cerebro logístico del Cartel de Medellín
A diferencia de Pablo Escobar, quien era el rostro visible del cartel, Lehder era el cerebro logístico. Nació en Armenia, en el Eje Cafetero, y desde allí construyó su influencia en el narcotráfico. Fue el primero en conectar directamente a las guerrillas de izquierda con el negocio de la droga, creando un puente entre el narcotráfico y el conflicto armado en Colombia.
Uno de los episodios más oscuros de su historia fue su relación con el M-19, la guerrilla que en los años 80 protagonizó la sangrienta toma del Palacio de Justicia. De acuerdo con varias versiones, fue Lehder, junto con Pablo Escobar, quien financió y negoció la participación del M-19 en el ataque, con el objetivo de destruir expedientes judiciales que comprometían al Cartel de Medellín. Esta conexión ha sido señalada en múltiples investigaciones sobre el ataque que dejó más de 100 muertos en un intento del cártel para destruir los archivos de la justicia y evitar la extradición de los capos del narcotráfico a los Estados Unidos. Ledher habría sido el enlace cercano del Cartel y habría pagado al M-19 más de 3 millones de dólares por la acción.
Curiosamente el presidente de Colombia, Gustavo Petro, hoy en arbola las banderas de ese grupo guerrillero que tuvo nexos con el cartel de Medellín y estuvo a su servicio.40
Las excentricidades de un capo millonario
Lehder no solo era temido por su poder, sino también por su extravagante estilo de vida. Inspirado en Adolf Hitler, idolatraba el nazismo y veía en su ideología una forma de organización que quería implementar en su propio imperio criminal.
Su fortuna le permitió adquirir la isla de Norman’s Cay en las Bahamas, donde construyó su centro de operaciones para el tráfico de droga hacia Estados Unidos. Desde allí, controlaba el envío de toneladas de cocaína utilizando aviones privados y pistas clandestinas. Sin embargo, lo que más llamaba la atención de su refugio era el nivel de sus fiestas. Se dice que en varias ocasiones contrató a bandas de rock como AC/DC y The Rolling Stones, y hay versiones que aseguran que incluso secuestró a algunos de sus integrantes para que tocaran en sus celebraciones privadas.
Otra de sus extravagantes historias lo relaciona con John Lennon y Yoko Ono. Lehder intentó llevar a Lennon a su finca en Colombia, pero su plan se frustró con la muerte del ex Beatle. No obstante, hay quienes aseguran que posteriormente estableció contacto con Yoko Ono y mantuvo una amistad con ella.
“Nicolasito”, la cortina de humo del narcotráfico
Entre las estrategias más ingeniosas de Lehder para distraer a las autoridades destaca la historia de “Nicolasito”, un niño que supuestamente había caído en un pozo ciego, generando la atención masiva de los medios y de la opinión pública. Durante semanas, el país estuvo pendiente del “rescate del niño”, lo que permitió que, en ese tiempo, el Cartel de Medellín moviera sin interrupciones toneladas de droga.
Este caso, que nunca existió, se convirtió en un símbolo de cómo el narcotráfico en Colombia lograba manipular la información y desviar la atención de las autoridades.
El primer narcotraficante abiertamente gay del Cartel de Medellín
Lehder también es recordado por ser uno de los pocos narcotraficantes abiertamente homosexuales dentro del mundo del crimen organizado en los años 80, algo que en su momento generó sorpresa, dado el carácter hipermasculino y violento del Cartel de Medellín. Pese a esto, su influencia dentro de la organización fue tal que logró ocupar un asiento en la mesa principal cuando el cartel dividió el país entre sus líderes. Para controlar todo el negocio desde el cultivo, el procesamiento y la distribución.
Condena en EE.UU. y su reciente captura en Colombia
Lehder fue capturado en 1987 y extraditado a Estados Unidos, donde fue condenado a 34 años de prisión por narcotráfico y terrorismo. Su cooperación con las autoridades estadounidenses le permitió reducir su sentencia de más de 120 años y, en 2020, fue liberado y enviado a Alemania, donde se estableció bajo protección.
A pesar de haber pasado años alejado del país, su regreso a Colombia no pasó desapercibido. Anoche, al aterrizar en territorio colombiano como turista, fue detenido por la Interpol y llevado a los calabozos de la Sijin al confirmarse que aún tiene procesos pendientes en su contra.
La pregunta ahora es: ¿qué implicaciones tendrá su captura? Aunque Lehder ya cumplió su condena en EE.UU., su historial criminal en Colombia sigue abierto, y su regreso podría traer nuevas revelaciones sobre los años más oscuros del narcotráfico en el país.