El Consejo Gremial Nacional solicitó a los gobiernos de Colombia y Ecuador restablecer las relaciones comerciales entre ambos países, con el fin de proteger el empleo y la estabilidad en la región andina.
El llamado fue dirigido a las autoridades nacionales para que se retomen los canales de diálogo institucional, técnico y diplomático, separados de la coyuntura política, según expuso el gremio en una comunicación divulgada este 23 de enero de 2026.
De acuerdo con el Consejo Gremial, el intercambio comercial entre Colombia y Ecuador ha sostenido durante años una integración productiva de la que dependen miles de empleos en distintos sectores.
Con base en cifras disponibles hasta noviembre de 2025, Colombia exportó a Ecuador alrededor de 1.673 millones de dólares, mientras que las exportaciones ecuatorianas hacia Colombia alcanzaron cerca de 681 millones de dólares. Estos flujos, señaló la organización, reflejan una relación económica que impacta cadenas productivas en ambos territorios.
El gremio advirtió que el uso de herramientas económicas como mecanismos de presión o confrontación política tiene efectos sobre el comercio bilateral. Según indicó, este tipo de decisiones afecta la confianza entre las partes, incrementa los costos de las transacciones, debilita los procesos de integración regional y restringe o encarece el intercambio de bienes y servicios. En ese contexto, el Consejo reiteró la necesidad de activar de manera inmediata los canales formales de comunicación entre los dos gobiernos.
En el pronunciamiento también se hizo referencia a la cooperación entre Colombia y Ecuador en ámbitos distintos al comercio. El documento recordó que, en momentos críticos, Colombia ha contribuido a la seguridad energética de Ecuador, llegando a cubrir hasta el 12% de su consumo eléctrico. Esta cooperación, señaló el gremio, ha tenido incidencia en la estabilidad del suministro energético en ambos países.
El Consejo Gremial Nacional sostuvo que medidas que limiten o encarezcan el intercambio comercial generan impactos directos sobre la actividad empresarial y el bienestar de los trabajadores, además de influir en la confianza de los inversionistas en la región. Por ello, insistió en que las decisiones en materia económica deben gestionarse a través de mecanismos técnicos y diplomáticos.
Finalmente, el sector productivo colombiano planteó que la reactivación de los canales institucionales permitiría preservar la estabilidad económica y mantener un entorno de certidumbre para la inversión. El llamado se dirigió a las autoridades de ambos países para que prioricen el diálogo y los mecanismos formales en la gestión de la relación bilateral.






