martes, febrero 10, 2026
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Formación militar y experiencia operativa. El respaldo de SATENA para volar en las rutas más exigentes del país

La operación aérea en Colombia presenta retos únicos derivados de su geografía, la dispersión poblacional y la existencia de pistas no convencionales en zonas apartadas. En ese contexto, Satena, la aerolínea estatal, ha construido su modelo operativo sobre un componente clave, como lo es la alta experiencia y formación de sus tripulaciones. Actualmente, más del 80% de sus pilotos cuenta con formación militar, un factor que la compañía considera determinante para garantizar seguridad y continuidad del servicio en los destinos más complejos del país.

Según datos de la aerolínea, a hoy, dispone de más de 180 pilotos y copilotos, la mayoría con trayectoria en la Fuerza Aeroespacial Colombiana, entre personal activo y veteranos. De acuerdo con la aerolínea, el 82% de los pilotos comandantes y el 75% de los copilotos tienen formación militar, lo que se traduce en altos estándares de disciplina, criterio técnico y capacidad de toma de decisiones en entornos de alta exigencia operacional.

Este componente humano se complementa con el trabajo de más de 120 técnicos tripulantes de vuelo, también provenientes en su mayoría de la formación militar. Su función resulta esencial para la seguridad operacional, ya que son responsables del correcto funcionamiento de los sistemas de las aeronaves y brindan apoyo técnico permanente durante cada fase del vuelo.

La experiencia acumulada de estas tripulaciones permite a Satena operar en regiones donde el transporte aéreo no es un servicio complementario, sino una necesidad básica para el acceso a salud, educación, comercio y movilidad. La aerolínea cubre rutas hacia territorios apartados, con condiciones geográficas complejas y aeródromos de infraestructura limitada, donde la pericia de los pilotos resulta determinante.

El presidente de Satena, mayor general Óscar Zuluaga Castaño, ha señalado que la seguridad constituye un principio operativo permanente. Según explicó, la formación militar aporta disciplina, capacidad de respuesta y criterio técnico, cualidades necesarias para cumplir la misión social de la aerolínea en zonas donde la aviación representa el único medio de conexión regular.

La composición de las tripulaciones varía según el tipo de aeronave. En los ATR, base de la operación regional, participan pilotos y copilotos con sólida formación técnica y experiencia militar y civil. En los ERJ 145, destinados a rutas de mayor alcance, se combina experiencia civil y militar, manteniendo altos estándares operativos. En esta flota se registró recientemente un hito con la habilitación de la primera mujer comandante en la historia de Satena

Por su parte, los Twin Otter, diseñados para pistas cortas y destinos de difícil acceso, son operados principalmente por personal con formación militar. En 2026, esta flota incorporó por primera vez a una mujer comandante, marcando otro avance en la historia de la aerolínea.

Más allá del origen de su formación, todos los pilotos de la aerolínea estatal, cumplen con estrictos requisitos técnicos, entrenamientos periódicos y evaluaciones recurrentes, en línea con el Reglamento Aeronáutico Colombiano. Con este modelo, la aerolínea reafirma que su fortaleza no solo está en las rutas que opera, sino en la experiencia y el conocimiento de quienes hacen posible conectar al país en los territorios más desafiantes.

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