Las autoridades aeronáuticas avanzan en la investigación del accidente del avión de Satena ocurrido en zona rural del municipio de La Playa de Belén, en Norte de Santander, tragedia que dejó 15 personas fallecidas y conmocionó a comunidades locales y al país entero. Mientras se desarrollan las labores técnicas y forenses, se han planteado tres hipótesis principales que podrían explicar el siniestro del Beechcraft 1900 que cubría la ruta Cúcuta–Ocaña.
La primera y principal línea de investigación está relacionada con las condiciones climáticas adversas. Testimonios de habitantes de la zona coinciden en que, al momento del accidente, una densa niebla cubría la montaña, reduciendo de forma significativa la visibilidad. Libardo Ascanio, campesino del sector, relató en entrevistas radiales durante la mañana, que la aeronave habría intentado superar un filo montañoso en medio de la nubosidad, lo que pudo haber provocado la pérdida de referencia visual. Esta versión coincide con los reportes iniciales de las autoridades, que señalaron que la fuerte nubosidad no solo dificultó la navegación aérea, sino también las primeras labores de búsqueda tras perderse el contacto con el avión.

Una segunda hipótesis, planteada por algunos testigos, apunta a una posible falta de combustible. Según estas versiones, tras el impacto no se registraron explosiones ni incendios, lo que podría indicar que la aeronave no contaba con suficiente gasolina al momento del siniestro o que hubo un consumo mayor al previsto. Sin embargo, esta posibilidad ha sido considerada preliminar y, por ahora, no cuenta con un respaldo técnico sólido por parte de las autoridades aeronáuticas.
La tercera línea de análisis contempla eventuales fallas técnicas o errores humanos. El Beechcraft 1900 involucrado fue fabricado en 1995 y, de acuerdo con la Aeronáutica Civil, acumulaba cerca de 32.000 horas de vuelo. Sus motores registraban 28.000 y 31.000 horas respectivamente, y la aeronave contaba con los permisos de operación vigentes. Estos datos serán evaluados en detalle para establecer si el estado técnico del avión o algún procedimiento operacional influyó en el desenlace.
Las labores de rescate se desarrollaron en condiciones extremadamente complejas debido a la topografía escarpada y al clima hostil. Campesinos de la vereda Curasica, junto con organismos de socorro, participaron activamente en la búsqueda. Antes del anochecer solo fue posible recuperar seis cuerpos; los demás permanecían en zonas de difícil acceso del filo de la montaña.
En paralelo, Satena informó que una delegación oficial integrada por la aerolínea, la empresa operadora SEARCA y la Aeronáutica Civil se desplazó a Ocaña y Cúcuta para acompañar a las familias de las víctimas. La Aerocivil confirmó que liderará la investigación para esclarecer las causas del accidente y anunció, junto con Satena y SEARCA, una rueda de prensa para informar avances oficiales.
Mientras tanto, la aerolínea reiteró su compromiso de brindar apoyo humanitario integral a los familiares y expresó su solidaridad frente a una tragedia que ha dejado una profunda huella en la región.




