El gobierno de Estados Unidos informó que ha revocado más de 100.000 visas desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, de acuerdo a registros anteriores, este es una cifra sin precedentes que marca un endurecimiento de la política migratoria impulsada por la actual administración.
Dicho dato fue confirmado hoy, martes 13 de enero, por el propio Departamento de Estado. Según las autoridades, las cancelaciones de visas comenzaron tras la segunda investidura de Trump, el 20 de enero de 2025, y representan un aumento de alrededor del 150 % en comparación con 2024, cuando el país estaba bajo el gobierno del expresidente Joe Biden.
El Departamento de Estado detalló que miles de las visas revocadas eran de personas vinculadas con delitos como agresión, robo y conducción bajo los efectos del alcohol, así como a casos de permanencia irregular una vez vencido el permiso migratorio.
De acuerdo con cifras oficiales, unas 8.000 de las visas canceladas pertenecían a estudiantes y cerca de 2.500 a permisos especializados vinculados al empleo. El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, afirmó, en vía de la política anti migración de Trump, que la prioridad de la administración Trump es la protección de los ciudadanos estadounidenses y la defensa de la soberanía nacional.
En la misma línea, el secretario de Estado, Marco Rubio, destacó la revocación de visas a estudiantes que participaron en protestas contra el genocidio que adelanta Israel en Palestina, mencionando una ley que permite restringir la entrada o permanencia de extranjeros considerados contrarios a la política exterior de Estados Unidos. Como respuesta, algunos de los afectados lograron impugnar las órdenes de deportación ante los tribunales, pero, el gobierno ha defendido la legalidad de las medidas.
Paralelamente, la administración ha endurecido los controles para la obtención de visas, incluyendo la revisión de publicaciones en redes sociales de los solicitantes, algo que ha sido ampliamente criticado por violar la intimidad individual.
Cabe mencionar que, las revocaciones forman parte de una estrategia más amplia de control migratorio que incluye deportaciones masivas y un aumento del número de agentes federales.
Como dato extra, el Departamento de Seguridad Nacional también informó recientemente que más de 605.000 personas han sido deportadas desde el inicio del actual mandato y que alrededor de 2,5 millones abandonaron el país de manera voluntaria.
Las autoridades estadounidenses sostienen que estas acciones responden a una política de “tolerancia cero” frente a las infracciones migratorias y a preocupaciones de seguridad pública, mientras organizaciones académicas, defensoras de derechos humanos e incluso algunos sectores empresariales advirtieron sobre el impacto que estas medidas podrían tener en el intercambio educativo y en la economía del país.




