martes, diciembre 30, 2025
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(ESPECIAL) Alfonso del Cristo ‘el Turco’ Hilsaca. Poder económico, contratos públicos y una figura que vuelve al centro del debate nacional

El nombre de Alfonso del Cristo Hilsaca Eljaude, conocido ampliamente como ‘el Turco’ Hilsaca, volvió este 2025 a ocupar un lugar central en la agenda pública colombiana tras ser mencionado en la audiencia judicial de Nicolás Petro, hijo del presidente de la República y excoordinador de campaña en la región Caribe. En esa diligencia, Nicolás Petro aseguró que recursos presuntamente irregulares habrían ingresado a la campaña presidencial de 2022 y que uno de los nombres asociados a esos aportes sería el del empresario bolivarense, a través de su hijo Gabriel Hilsaca.

La mención reactivó una historia extensa, compleja y documentada que mezcla contratación pública, financiación política, poder regional, corrupción y procesos judiciales, y que durante más de tres décadas ha acompañado la trayectoria de uno de los «empresarios» más influyentes del Caribe colombiano.

De obrero a magnate de la contratación

Hilsaca nació en 1959 en Mompox, Bolívar, y se formó en Magangué, municipio al que sigue ligado empresarial y socialmente. Antes de convertirse en contratista, trabajó como obrero de Ecopetrol, comerció ganado y fue propietario de negocios nocturnos. A comienzos de los años noventa dio el salto definitivo a la contratación pública, fundando lo que entonces se conoció como Hilsaca Construcciones, hoy AGM Desarrollos S.A.S.

Con esa empresa empezó a ganar contratos de obras civiles, infraestructura y, más adelante, concesiones de alumbrado público, un sector que terminó convirtiéndose en el núcleo de su emporio. Su crecimiento fue acelerado y sostenido, primero en Bolívar y luego en otras regiones del país. Para 2014, la revista Dinero lo bautizó como “el amo del alumbrado público”, al documentar que sus empresas manejaban decenas de concesiones en municipios de todo el país, algunas de ellas por periodos de hasta 30 años.

Concesiones, expansión y cuestionamientos

La expansión de Hilsaca trascendió Bolívar desde 2013, cuando sus empresas comenzaron a ganar concesiones en departamentos como Norte de Santander, incluyendo el alumbrado público de Cúcuta y Ocaña. En varios de esos procesos se denunciaron direccionamientos y condiciones favorables al concesionario, denuncias que derivaron en investigaciones disciplinarias contra alcaldes y funcionarios, aunque no siempre en sanciones directas contra el empresario, que de alguna manera, ha logrado esquivar el accionar de la justicia, en la mayoría de los casos.

En Neiva, por ejemplo, AGM Desarrollos y American Lighting obtuvieron la concesión del alumbrado público por 15 años durante la administración del alcalde Gorky Muñoz, quien posteriormente fue sancionado e inhabilitado por la Procuraduría por irregularidades contractuales y es investigado por la Fiscalía. A ese contrato se sumó, poco antes de la Ley de Garantías, la adjudicación de la actualización catastral, también por 15 años, lo que aumentó los cuestionamientos sobre la concentración de negocios públicos en un solo grupo empresarial.

Casos como estos se dan en diferentes regiones del país, como en Pereira, en medio del contrato para el Megabus, hasta donde se denunció la llegada de los «tentáculos de Hilsaca, esta vez con el controvertido Emilio Tapia y que puso bajo la lupa de los órganos de control y los entes de transparencia, el desrrollo del contrato que para julio de este año, alcanzó a ser frenado. Según se conoció, el Turco HIlsaca y Emilio Tapia estuvieron detrás del contrato de Megabus, de un monto superior a los $11 mil millones.

Además del alumbrado, el emporio Hilsaca incluye rellenos sanitarios, aseo, tránsito, minería, obras civiles y hotelería, con presencia en el Caribe, el interior del país y Centroamérica. En 2016, una de sus empresas firmó contratos en San Salvador, ampliando su alcance internacional.

Política, financiación y relaciones de poder

Desde hace años, el nombre de Hilsaca aparece ligado a la financiación de campañas políticas, locales y regionales. Él mismo reconoció en una entrevista con la revista Semana en 2005 que había apoyado económicamente aspiraciones políticas, aunque sin precisar cuántas. Uno de los casos más documentados es el del exalcalde de Cartagena Alberto Barboza, a cuya campaña aportó recursos y quien luego adjudicó a una de sus empresas la concesión del relleno sanitario de la ciudad.

Ese patrón de aportes a campañas, seguidos de contratos, ha sido señalado en distintas regiones, aunque Hilsaca ha sostenido que su crecimiento empresarial se debe a su capacidad técnica y no a favores políticos. No obstante, su nombre se repite en investigaciones periodísticas como un actor con influencia real en decisiones administrativas, especialmente en Bolívar y el secreto, a voces, de manipular el poder desde las sombras.

Cardique. La sombra sobre la autoridad ambiental

Uno de los capítulos más sensibles de esa influencia es la Corporación Autónoma Regional del Canal del Dique, Cardique, autoridad ambiental en 21 municipios de Bolívar. Desde su creación en 1993, diversos medios como La Silla Vacía, El Espectador y El Tiempo, han documentado la presencia indirecta de Hilsaca en la entidad, a través de directores y funcionarios cercanos.

Cardique ha otorgado licencias ambientales clave para proyectos del emporio Hilsaca, como el Parque Ambiental Loma de los Cocos, relleno sanitario de Cartagena operado por Caribe Verde S.A. ESP, otra de sus empresas. La corporación maneja un presupuesto anual cercano a los 45.000 millones de pesos y administra recursos estratégicos como la sobretasa ambiental del predial y de peajes regionales, lo que la convierte en un actor de enorme poder.

Exfuncionarios han relatado que el nombre de Hilsaca era “omnipresente” en la entidad, una percepción que ha alimentado la idea de que su influencia no se limita a la contratación, sino que se extiende a la regulación ambiental, un punto clave para obras de infraestructura y disposición de residuos.

Estos exfuncionarios dan cuenta del enorme poder de Hilsaca en Cardique, siendo quien direcciona el otorgamiento de licencias en la zona. Según relatan, cuando una solicitante se acerca a hacer la solicitud, se tiene que informar al megacontratista, quien presiona a las empresas para que le hagan socio de la empresa o pueda tener alguna participación, bajo la presión de que si no es así, no obtendrá la licencia.

Foto: Cortesía

Estos relatos le han sido comunicados a la prensa y existen testimonios en los entes de control, pero no avanzan, pues no se denuncia directamente por los afectados, por lo que no hay pruebas contundentes que reafirmen lo narrado; pero dicen, es un secreto a voces que permanece sobre lo que es su influencia en Cardique.

Uno de los casos que ronda a Hilsaca en Cardique, la dan a conocer exfuncionarios quienes enfatizan el interés del Turco en las minas de caliza que hay en zona de influencia del ente ambiental. La caliza es el material mas importante para la producción de cemento y una de las empresas antioqueñas busca en esa zona, licenciar algunos de estas minas. Curiosamente, Hilsaca se hizo a minas de caliza y creó su propia planta y marca «Cementos País» de cemento, a través de una de sus empresas que tiene con sus hijos, comentan los exfuncionarios, mientras señalan que, presuntamente hace presión a las productoras tradicionales de cemento en el país que buscan licencias para sus minas en la zona del Dique.

Procesos judiciales y señalamientos graves

La trayectoria de Hilsaca también está marcada por episodios judiciales de alto impacto. En 2009 fue privado de la libertad tras señalamientos de exparamilitares que lo vincularon con la llamada Masacre de la Torre del Reloj en Cartagena, ocurrida en 2003. El proceso fue archivado por falta de pruebas y años después otros responsables fueron condenados, más no Hilsaca.

En 2014 volvió a ser capturado, esta vez señalado de financiar bandas criminales y de estar detrás del asesinato de un desmovilizado paramilitar. Nuevamente, quedó en libertad tras considerar un juez que no existían pruebas suficientes, argumentándose incluso la existencia de un carrusel de falsos testigos. Ese proceso fue reactivado en 2023, lo que mantiene su situación jurídica bajo observación.

Foto: Cortesía

Su nombre también aparece en archivos y grabaciones de exjefes paramilitares como ‘Jorge 40’ y Salvatore Mancuso, quienes lo mencionaron como supuesto financiador, afirmaciones que no derivaron en condenas en su contra, pero sí contribuyeron a consolidar una imagen pública controvertida.

En Bogotá, al interior de la DIAN, se habla de una presunta multimillonaria deuda que sostienen las empresas del Turco Hilsaca con el Estado, pero al momento que los fiscalizadores llegan a realizar sus diligencias, el tema se enfría, señalan; dando a entender que los funcionarios prefieren acallar el tema en la Costa Atlántica y no proceder, bajo el rumor de recibir dádivas para demorar los procesos; pero como casi todo al rededor de Hilsaca, no hay pruebas suficientes para asegurarlo, señala una fuente de la DIAN en Bogotá.

El nuevo capítulo. Nicolás Petro y la campaña presidencial

La coyuntura actual vuelve a poner a Hilsaca bajo los reflectores. Nicolás Petro, en el marco de su colaboración con la Fiscalía, aseguró que Gabriel Hilsaca, hijo del empresario, habría entregado recursos para la campaña presidencial de 2022. Esa afirmación abrió una nueva línea de investigación sobre la financiación electoral y reactivó el debate sobre el papel de grandes contratistas en la política nacional.

Hilsaca no ha sido imputado por estos hechos, pero su mención conecta su historia regional con un proceso de alcance nacional, en un momento en el que la transparencia electoral está bajo escrutinio. En este caso, se habla de la entrega irregular de mas de 400 millones de pesos a Nicolás Petro, de los que Day Vasquez, la exesposa del hijo del presidente, habría sido testigo, sin que se haya establecido la cantidad real de aportes a la campaña que llevó a Gustavo Petro a la Presidencia de la República.

Foto: Cortesía

Los hechos son investigados por el Consejo Nacional Electoral, que busca establecer los montos que llevaron a que la campaña haya superado los topes legales y por la Fiscalía General de la Nación, que le adelanta un juicio a Nicolás Petro, por presunto enriquecimiento ilícito, en la recepción de dineros irregulares y presuntamente ilegales a la Campaña

Los aportes del Turco Hilsaca, se habrían materializado a través de su hijo Gabriel Hilsaca y la fiscalía investiga, la ruta de estos dineros que se suman a los que presuntamente también se recibieron de Samuel Santander Lopesierra Gutiérrez conocido como «el Hombre Marlboro», un traficante cuyo emporio se ubica en La Guajira y quien también habría entregado a Nicolás Petro, dinero a la campaña.

Foto: Cortesía

Al comienzo, el hijo del presidente había reconocido el ingreso de esos dineros como aportes a la campaña, pero tras las visitas del presidente a su hijo, las versiones han ido cambiando al punto, que luego de ahora decir, que esos dineros, sí los recibió, pero que nunca los entregó a la campaña, asumiendo que se habría quedado con ellos. Es así conmo el proceso también avanza por enriquecimiento ilícito, mientras Petro le hace reclamos a los fiscales, de quienes dice, que lo presionaron para afirmar que el Turco Hilsaca y otros, entregaron entregaron dinero a la campaña Petro Presidente, cosa que, convenientemente, ahora niega.

Afinia, Daniel Quintero y nuevos escenarios

En los últimos años, el nombre de Hilsaca también ha sido mencionado en análisis sobre el sector energético y su relación indirecta con Afinia, la filial de EPM encargada de la distribución de energía en el Caribe, especialmente durante el periodo en que Daniel Quintero fue alcalde de Medellín y presidente de la Junta Directiva de EPM.

Las denuncias que hizo el ahora concejal de Medellín y en su momento, promotor de la revocatoria de Daniel Quitero, Andres Rodriguez; sumado a las investigaciones periodísticas hechas por IFMNOTICIAS, han señalado tensiones entre Afinia y contratistas históricos del alumbrado público y la infraestructura eléctrica, un ecosistema donde el emporio Hilsaca ha tenido presencia relevante, aunque no se han establecido responsabilidades judiciales.

Foto: Cortesía

En su momento, se dio a conocer la ruta de cómo presuntamente, el Turco Hilsaca, habría sido socio de un grupo de personas que compraron a Daniel Quintero, la «franquicia» de Afinia, apoderándose de la capacidad de contratación que la entidad tiene para gestionar la distribución de energia eléctrica en la parte sur de la Costa Caribe en mas de 4 departamentos; en donde habría nombrado el gerente y controlado la contratación de la filial de EPM.

Estas denuncias reposan en la Fiscalía, luego de ser documentadas por el actual alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, quien aportó documentación de mas de 700 hallazgos irregulares de la admnistración de Daniel Quintero. El exalcalde, ya fue imputado por otro de los casos, el de Aguas Vivas; mientras estos relacionados con Afinia y que involucran al Turco Hilsaca, siguen en investigación, y según fuentes de la fiscalía, pronto verán la luz pública.

Las investigaciones judiciales dan cuenta que durante la administración de Daniel Quintero como alcalde de Medellín, se tiene centralizado una línea de investigación sobre la supuesta “venta” o manejo irregular de la filial de EPM llamada Afinia, que responde por el servicio de energía en varios departamentos de la Costa Caribe. Testimonios de investigación judicial señalan que dentro de un contrato de alrededor de 460.000 millones de pesos se habrían favorecido empresas con vínculos previos con personajes políticos y contratistas con historial cuestionado, lo que ha despertado alertas de autoridades y medios por posibles irregularidades en la adjudicación y en el manejo de la contratación posterior.

En este contexto, se han mencionado también a Emilio Tapia, empresario condenado en el pasado por corrupción en el llamado carrusel de la contratación en Bogotá y por el caso Centros Poblados, quien por años se escondió en exclusivos barrios de Medellín haciéndose cercano a Quintero y a Alfonso “el Turco” Hilsaca, el contratista costeño con presencia en obras como alumbrado público en varios municipios y señalado por relaciones políticas y presuntas influencias. Según versiones periodísticas, ambos habrían estado “en la órbita” de las contrataciones relacionadas con Afinia durante la gestión de Quintero, como partes de una red de presuntos favorecimientos para controlar la contratación pública, aunque no se ha probado en sede penal.

Fotomontaje: IFMNOTICIAS

Un testigo clave aportado a la Fiscalía relató que en reuniones para finiquitar lo que se ha descrito como la asignación de la gerencia de Afinia, además de actores como William Ortega y otros socios, también habrían participado o sido considerados vinculaciones indirectas con personas del entorno de Tapia y, según el relato, partes de la negociación pudieron incluir a contratistas como Hilsaca como beneficiarios de porciones del “negocio”. Esta versión insinúa la posibilidad de que, bajo la administración de Quintero, se cristalizaran alianzas de negocios que trascendieron lo meramente técnico y que incluyeron influencias políticas y comerciales estratégicas entre estas figuras.

Tanto Tapia como Hilsaca han negado nexos directos entre sí en otros procesos mediáticos separados de este caso. Sin embargo, la presencia de sus nombres en testimonios, investigaciones periodísticas y advertencias de control social sobre el manejo de recursos públicos durante el mandato de Quintero ha generado un marco de sospecha pública que continúa bajo indagación por parte de la Fiscalía y otros órganos de control.

Foto: Cortesía

Fuentes de IFMNOTICIAS en Antioquia, señalan que El Turco Hilsaca, no solo llegó al departamento en la era de Daniel Quintero, sino que desde entonces, viene interfiriendo en el normal desarrollo de las actividades empresariales de importantes empresas paisas en la región de la costa. Según las denuncias de estas fuentes empresariales, Hilsaca presiona a tradicionales empresas antioqueñas que sostienen operaciones en la zona del Caribe colombiano.

Según estas fuentes, Hilsaca presiona a través de su influencia en alcaldías, Cardique y otras entidades para tratar de sacar beneficio propio y les trata de imponer condiciones, presionando con licencias mientras intenta interferir en contrataciones y desarrollos de neocios de estas empresas en Bolívar. Las fuentes confidenciales de IFMNOTICIAS, enfatizan que «al Turco no le importa que tan grandes o pequeñas sean las empresas pues, como sea, se hace sentir.»

Un personaje clave del poder regional

Más allá de los procesos judiciales y las coyunturas políticas, Alfonso del Cristo Hilsaca representa un fenómeno estructural de la vida pública colombiana, resumido en la convergencia entre empresariado, contratación estatal y poder político regional. Su historia explica, en buena medida, cómo se han construido fortunas, influencias y redes en territorios donde el Estado, la política y la economía se cruzan de forma permanente.

Por eso, cada vez que su nombre reaparece, como ocurre hoy, no se trata solo de un empresario más, sino de un símbolo de las tensiones no resueltas entre desarrollo, legalidad, poder y control institucional en Colombia; en donde la justicia, se ve lejana de poder interferir ante los sofisticados métodos de Turco Hilsaca, para hacerse presente como sombra tras el poder político y económico en la Costa Atlántica, principalmente.

Al final, como se preguntó la periodista Salud Hernández en una de sus columnas más citadas, el debate sigue abierto, ¿gran corrupto o ejemplar empresario? La respuesta, una vez más, queda en manos de la justicia y del escrutinio público.

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