El exgobernador de Nariño y aspirante presidencial Camilo Romero recibió el aval del Partido del Trabajo de Colombia para participar en la consulta del Pacto Amplio prevista para el próximo 8 de marzo, un paso que formaliza su entrada a ese mecanismo y reordena el escenario interno del progresismo de cara a la contienda presidencial de 2026.
El respaldo fue anunciado por el propio Romero a través de su cuenta de X, donde confirmó que el Partido del Trabajo se convirtió en la primera colectividad en otorgarle aval para esa consulta.
En su mensaje, el candidato presentó la decisión como un reconocimiento político a su trayectoria y a la línea que ha defendido, y la enmarcó dentro de una disputa más amplia entre proyectos que, según su planteamiento, representan visiones opuestas del país.
El aval habilita a Romero para competir en la consulta del Pacto Amplio junto a otros aspirantes, entre ellos el senador Iván Cepeda, en un proceso que busca definir una candidatura única para la primera vuelta presidencial. Desde esa perspectiva, el candidato insistió en que la consulta del 8 de marzo será determinante para el rumbo político del país y afirmó que de allí saldrá el nombre que encabezará una propuesta de gobierno a partir del 7 de agosto de 2026.
En sus declaraciones públicas, Romero subrayó que la consulta del Pacto Amplio pretende convocar a sectores diversos del espectro político y social. Mencionó de manera explícita a independientes, progresistas, alternativos, verdes, liberales y ciudadanos sin militancia partidista, a quienes llamó a participar en un proceso que, según su planteamiento, busca articular una agenda centrada en la justicia social y en lo que denomina “nuevas causas ciudadanas”.
El candidato también contrastó este mecanismo con otras consultas interpartidistas en preparación, a las que aludió como espacios de convergencia de sectores asociados a proyectos anteriores de poder. En ese marco, presentó la consulta del Pacto Amplio como una alternativa que, en su discurso, se diferencia tanto en el método como en los propósitos políticos que persigue.
El anuncio del aval no solo tiene implicaciones simbólicas, sino que marca el inicio formal de la competencia interna dentro de esa coalición. La definición de candidaturas mediante consulta obliga a los aspirantes a medirse en las urnas antes de la primera vuelta, trasladando la disputa política al terreno electoral desde una etapa temprana del calendario.
Romero aprovechó el anuncio para reiterar que su aspiración presidencial se inscribe en una continuidad política que, a su juicio, ya ha sido validada en escenarios previos. Al mismo tiempo, planteó que el reto del Pacto Amplio es construir una fórmula que logre cohesionar a fuerzas diversas sin que ello implique renunciar a sus identidades ni a las banderas que cada sector ha levantado en los últimos años.
La participación del Partido del Trabajo como primer avalante introduce además un elemento de presión sobre otras colectividades afines, que deberán definir si respaldan candidaturas específicas o esperan el desarrollo de la consulta para fijar posición.
Con el aval ya otorgado, la atención se traslada ahora a la configuración completa de la consulta del Pacto Amplio, a la lista definitiva de aspirantes y a la capacidad de cada campaña para movilizar apoyos en un proceso que busca medir fuerzas dentro del mismo campo político.






