El Deportivo Independiente Medellín es de contrastes. De una mala campaña en el rentado local, donde empató su último juego dejando muchas dudas, pasó a un triunfo vital en el inicio de su participación en la Copa Libertadores de América. Con un agónico gol en el último minuto, tradicional en el equipo del pueblo, se trajo los tres puntos en el juego de ida frente su rival de llave, Arsenal de Uruguay.
El encuentro, disputado con la intensidad propia del certamen continental, mostró a un Medellín que supo sufrir y esperar su momento. Tras un primer tiempo rocoso, donde las defensas se impusieron a los ataques y el juego se cortó constantemente en la mitad del campo, las emociones llegaron para sacudir el complemento.
Fue entonces cuando apareció la figura del «Polaco»Francisco David Fydriszewski , quien, tras una jugada colectiva punzante, logró romper el celofán y poner al «Poderoso» arriba en el marcador. La anotación desató el júbilo de la hinchada roja presente en el estadio, pero la alegría sería efímera ante la capacidad de reacción del conjunto charrúa.
Arsenal, fiel a la garra uruguaya, no tardó en responder. Apenas unos minutos después de la apertura del marcador, aprovechó una desatención en la marca durante un cobro de esquina para igualar las acciones con un potente cabezazo que dejó sin opciones al guardameta rojo. Con el 1-1, el partido entró en una fase de incertidumbre donde el DIM parecía conformarse con el empate, mientras el local empujaba con más fuerza que fútbol.

Sin embargo, el destino tenía guardado un capítulo épico para el cierre. Cuando el cronómetro ya expiraba y el empate parecía sentenciado, surgió la figura de Hayen Palacios. En una de las últimas incursiones ofensivas, Palacios conectó un centro preciso con un frentazo certero que infló las redes uruguayas en el suspiro final del encuentro. Fue el 2-1 definitivo, un golpe de autoridad que silenció el estadio local y le dio al equipo del pueblo una victoria con sabor a hazaña.
Este resultado no solo le otorga al Medellín una ventaja crucial para el partido de vuelta, sino que actúa como un bálsamo necesario para un proceso que venía siendo cuestionado. Ganar en Uruguay nunca es tarea sencilla, y hacerlo con la mística del último minuto refuerza el ADN de un equipo que, pese a sus altibajos, vuelve a ilusionar al aficionado del rojo.






