La Cámara de Diputados de Argentina dio media sanción a la reforma laboral promovida por el presidente Javier Milei, en una sesión que se extendió durante casi once horas. El proyecto fue aprobado en general con 135 votos afirmativos y 115 negativos, sin abstenciones, como los políticos de gobierno aceptaron eliminar un artículo vinculado al régimen de licencias por enfermedad, la iniciativa debía regresar al Senado para su revisión definitiva.
Ese punto suprimido reducía el porcentaje del salario que percibían los trabajadores ante enfermedades o accidentes no relacionados con su actividad laboral. La propuesta ya había recibido el aval de la Cámara Alta días antes, pero las modificaciones introducidas en Diputados obligaban a un nuevo tratamiento, el Gobierno consideró clave la reforma para impulsar cambios en el mercado de trabajo, fomentar el empleo y atraer inversiones.
Durante el debate, legisladores del oficialismo defendieron la norma como una actualización del marco laboral vigente, cuyo origen se remontaba a 1974, y sostuvieron que buscaba promover la creación de puestos de trabajo y otorgar mayor libertad en las relaciones laborales. Desde bloques opositores y de izquierda, en cambio, cuestionaron la iniciativa y la describieron como regresiva y contraria a derechos adquiridos.
Entre los aspectos centrales, la reforma modificó la base de cálculo de las indemnizaciones por despido, lo que implicó en la práctica una reducción de los montos.
También contempló la creación de un banco de horas extras que podrían compensarse con tiempo libre en lugar de pago adicional. Asimismo, amplió el listado de actividades consideradas esenciales, lo que limitó el alcance de las huelgas al exigir servicios mínimos de entre el 50 % y el 75 %, según el sector.
Además, tipificó como infracciones graves los bloqueos de establecimientos y acciones que afectaran la libertad de trabajo de quienes no adhirieran a medidas de fuerza.
El tratamiento legislativo coincidió con un paro nacional de 24 horas convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT), que rechazó la reforma y aseguró que implicaba un recorte de derechos laborales.
Debido a que la asitencia a sido multitudinaria, incluso se hicieron protestas en los alrededores del Congreso donde desde la institucionalidad se respondió con mayores medidas de seguridad.
La huelga fue la cuarta convocada durante la gestión de Milei, también con el próposito de defender un número importante de derechos, mientras se desarrollaba la sesión en Diputados, el presidente se encontraba en Estados Unidos participando en actividades oficiales, pero tras la votación, el mandatario celebró el avance de la iniciativa y sostuvo que apuntaba a transformar de manera estructural las relaciones laborales en el país.






