El precandidato presidencial Daniel Palacios anunció su decisión de desistir de participar en la denominada “Gran Consulta por Colombia”, a través de un pronunciamiento público dirigido a los integrantes de ese proceso político, en el que expuso las razones que lo llevaron a apartarse de la iniciativa.
En el texto, Palacios recordó que desde el inicio había expresado su respaldo a la unidad como mecanismo político, al señalar que “la unidad es necesaria para derrotar al populismo y rescatar a Colombia; no como una consigna vacía, sino como una construcción seria, abierta y verdaderamente democrática”.
Según explicó, desde hace más de un mes había manifestado de manera pública su voluntad de hacer parte de la Gran Consulta y había aceptado las invitaciones que, en distintos momentos, recibió tanto de forma pública como privada. En ese contexto, afirmó que actuó conforme a las reglas establecidas y que se mantuvo a la espera de las definiciones del proceso. “He sido respetuoso de las reglas planteadas, he esperado con prudencia los tiempos del proceso y me he mantenido siempre disponible, abierto al diálogo, a la construcción colectiva y a sumar esfuerzos”, expresó.
No obstante, el precandidato aseguró que durante el desarrollo del proceso no encontró las condiciones que consideraba necesarias para una participación efectiva. En su pronunciamiento, sostuvo que lo que recibió fueron “aplazamientos reiterados, silencios prolongados y señales inequívocas de exclusión”. Aunque aclaró que no hubo una negativa formal a su participación, indicó que sí se presentaron conductas que, en la práctica, evidenciaron un rechazo sin una justificación concreta.
Palacios fue enfático al afirmar que “la unidad que excluye no fortalece la democracia, la debilita”, y cuestionó que un mecanismo de consulta cierre la puerta a actores que, según señaló, han actuado de buena fe y cuentan con respaldo ciudadano. En su opinión, una consulta con esas características “deja de ser un ejercicio de unidad y se convierte en un filtro político que contradice el espíritu que dice defender”.
Finalmente, el exministro reiteró su postura frente al debate político y a las diferencias ideológicas, al señalar que “el enemigo de Colombia no es quien piensa diferente; los únicos enemigos son quienes actúan por fuera de la ley o ponen en riesgo nuestra democracia”.




