La tensión diplomática en torno a Groenlandia dio un nuevo giro luego de que Alemania y Francia confirmaran el envío de efectivos militares a la isla ártica, como parte de una misión europea coordinada con Dinamarca. La decisión se produce en medio de las advertencias reiteradas de Estados Unidos sobre su interés estratégico en este territorio, considerado clave para la seguridad del hemisferio norte.
El ministro de Defensa de Alemania, Boris Pistorius, explicó que el despliegue tiene como propósito evaluar las condiciones de seguridad y las posibles contribuciones militares europeas para apoyar a Dinamarca, particularmente en áreas como la vigilancia marítima y el reconocimiento del entorno. Según precisó, no se trata de una presencia permanente, sino de una misión limitada enfocada en patrullaje, observación y cooperación técnica.
Francia, por su parte, confirmó que también enviará personal militar, aunque sin detallar el número de efectivos ni la duración de la misión. El anuncio se suma al despliegue previo de fuerzas suecas en Groenlandia, realizado a solicitud de Copenhague, lo que consolida una respuesta coordinada de varios países europeos ante el escenario geopolítico actual en el Ártico.
Un aspecto relevante de esta operación es que la coordinación se realiza directamente desde Dinamarca y no bajo el mando de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Esto implica que las tropas no estarán sujetas al comando aliado con sede en Norfolk, Estados Unidos, una decisión que busca preservar el carácter europeo de la iniciativa y evitar tensiones adicionales dentro de la alianza militar.
El despliegue coincide con el anuncio del ministro de Exteriores de Dinamarca, Lars Lokke Rasmussen, sobre la creación de un grupo de trabajo de alto nivel destinado a buscar una “solución común” a las diferencias con Estados Unidos respecto al futuro de Groenlandia. Este anuncio se produjo tras una reunión en la Casa Blanca entre delegaciones de Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia, que concluyó sin acuerdos concretos.
Rasmussen señaló que el objetivo del grupo será atender las preocupaciones de seguridad expresadas por Washington, sin vulnerar las líneas rojas de Dinamarca, entre ellas la integridad territorial del país y el derecho a la autodeterminación del pueblo groenlandés. El ministro subrayó que cualquier propuesta que desconozca estos principios resulta inaceptable para Copenhague.
Las tensiones se han intensificado desde que el presidente estadounidense Donald Trump reiteró que el control de Groenlandia es “vital” para la construcción de la denominada “Cúpula Dorada”, un sistema de defensa antimisiles que Estados Unidos desarrolla como parte de su estrategia de seguridad. Trump ha justificado su postura señalando la creciente presencia de buques rusos y chinos en la región ártica.
Mientras continúan las conversaciones diplomáticas, el despliegue europeo en Groenlandia marca un nuevo capítulo en la disputa geopolítica por el control y la seguridad del Ártico, una región cada vez más relevante en el tablero internacional.



