El Congreso de Perú reunió 78 firmas necesarias para convocar a un pleno extraordinario en el que se debatirán las mociones destinadas a destituir al presidente interino, José Jerí, quien había asumido la jefatura del Estado en octubre pasado tras la salida de Dina Boluarte.
La convocatoria fue confirmada por el presidente encargado del Parlamento, el fujimorista Fernando Rospigliosi, luego de que se validara el número mínimo de adhesiones exigido por el reglamento para sesionar durante el receso legislativo.
De acuerdo a lo que se sabe, la normativa establece que, con el respaldo de tres quintas partes del número legal de congresistas, equivalente a 78 firmas, se podía citar a una sesión extraordinaria fuera del calendario ordinario.
Dicha recolección de apoyos se produjo en medio de una creciente tensión política, que ha vivido el país en los últimos años, así mismo, diversas bancadas impulsaron mociones de censura contra Jerí tras una serie de cuestionamientos públicos relacionados con reuniones no registradas que sostuvo con empresarios chinos contratistas del Estado y por la contratación de jóvenes funcionarias que previamente se habían reunido con él en el Palacio de Gobierno.
Estas revelaciones debilitaron su posición tanto dentro como fuera del Parlamento y aceleraron las gestiones para forzar el debate en el pleno, cabe recordar que Jerí había asumido la Presidencia de la República de manera transitoria en su condición de titular del Congreso al momento de la destitución de Boluarte.
Pero su mandato, concebido como una salida institucional tras la crisis política, quedó rápidamente bajo escrutinio, por esto, las mociones presentadas buscan retirarlo de la presidencia del Parlamento, lo que, de prosperar, implica automáticamente la pérdida de su condición de jefe de Estado encargado.
Una vez alcanzadas las 78 firmas, correspondía a Rospigliosi formalizar la convocatoria al pleno extraordinario dentro del plazo establecido, la sesión deberá centrarse exclusivamente en el debate y votación de las mociones de censura, en un escenario marcado por la fragmentación de fuerzas políticas y negociaciones de última hora.
A diferencia del procedimiento de vacancia presidencial aplicado a mandatarios elegidos por voto popular, en las que se exige el respaldo de dos tercios del número legal de congresistas, en esta situación basta con la mitad más uno de los votos hábiles para aprobar la censura, lo que quiere decir que se requiere solo 66 votos para que la destitución se haga efectiva.
Como se dijo antes, el proceso se desarrolló en un contexto de inestabilidad política al interior del país, pues en la última década, el Perú ha tenido siete presidentes, reflejo de la fragilidad institucional que volvió a ponerse de manifiesto con este nuevo intento de remover a un jefe de Estado en funciones.
Además,en poco tiempo el país va a llevar a cabo las elecciones generales en el segundo trimestre del año, lo que añade más presión al Congreso así como a las distintas bancadas sobre el desenlace de la crisis.






