La relación comercial entre Colombia y Venezuela atraviesa una etapa de consolidación marcada por un amplio superávit a favor del país colombiano y por un nuevo contexto internacional, influido por la reciente intervención de Estados Unidos en sectores clave de la economía venezolana, especialmente el petrolero. Este escenario ha reforzado el papel de Colombia como principal socio comercial natural de su vecino y como un actor estratégico en cualquier proceso de recuperación económica venezolana.
De acuerdo con un análisis de Luis Felipe Jaramillo de los Ríos, docente de la Facultad de Derecho y coordinador del Centro de Investigaciones de la Universidad de Medellín, al cierre de 2025 la balanza comercial bilateral muestra una proporción cercana a 9 a 1 a favor de Colombia. Esto significa que, por cada dólar que se intercambia entre ambos países, Venezuela exporta alrededor de 10 centavos, mientras que Colombia vende cerca de 90 centavos. Esta diferencia obedece, en gran medida, a la solidez del aparato productivo colombiano frente al deterioro estructural que ha experimentado la economía venezolana durante años de inestabilidad política y decisiones económicas adversas.
El académico explicó que la dependencia venezolana de bienes colombianos se ha incrementado, mientras que las exportaciones del país vecino hacia Colombia continúan siendo limitadas. No obstante, el panorama podría empezar a transformarse gradualmente con la propuesta del gobierno estadounidense de destinar cerca de 10.000 millones de dólares a la reactivación de la industria petrolera venezolana. Este sector, históricamente el eje de la economía de Venezuela, podría generar divisas, dinamizar actividades productivas asociadas y fortalecer la infraestructura económica interna.
En este contexto, Colombia parte con una ventaja competitiva clara. Actualmente, 1.246 empresas colombianas exportan bienes y servicios a Venezuela, lo que refleja una relación comercial que ha superado el intercambio informal para convertirse en un vínculo más estructurado. Entre los productos colombianos con mayor presencia en el mercado venezolano se encuentran alimentos procesados, textiles y manufacturas, mientras que Colombia continúa importando desde Venezuela insumos como hierro, acero, aluminio y algunos combustibles.
Para Jaramillo de los Ríos, este escenario resulta favorable para Colombia y no se prevé un deterioro significativo en el corto o mediano plazo. A su juicio, la relación comercial responde más a necesidades productivas que a afinidades políticas, incluso en medio de cambios electorales en ambos países. “Venezuela es el socio natural de Colombia y la frontera más activa que tiene el país. Por eso, cualquier gobierno deberá procurar mantener y profundizar estos vínculos”, señaló.
En medio de un entorno geopolítico complejo, Colombia se perfila así como un actor clave en la reconfiguración económica venezolana, con una relación comercial que muestra señales de estabilidad y crecimiento más allá de la coyuntura política.





