La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) alertó sobre la disminución en los niveles de varias cuencas del centro del país, con énfasis en el río Bogotá, principal fuente de abastecimiento para municipios de Sabana Centro y para la capital.
La advertencia se produce antes del inicio formal de la temporada seca y en un contexto en el que ya se presentan dificultades puntuales de suministro en algunas zonas de la región.
La decisión de la autoridad ambiental fue adoptada tras una reunión realizada en la sede de la CAR en Bogotá, en la que participaron representantes de empresas con concesiones de captación de agua sobre el río, entre ellas Bavaria, Peldar, Familia, Brinsa y SofYst, así como alcaldes y delegados de Cajicá, Zipaquirá, Sopó y Tocancipá. Durante el encuentro, las compañías manifestaron su preocupación por el comportamiento de los niveles del afluente.
De acuerdo con la CAR, aunque no existe un riesgo inmediato para el abastecimiento general de los municipios, ya se han registrado casos en los que ha sido necesario recurrir al suministro mediante carrotanques, tanto para comunidades como para actividades productivas, situación que se presenta, por ejemplo, en Cajicá.
El director de la CAR Cundinamarca, Alfred Ballesteros, señaló que ante este escenario la entidad comenzará a exigir a las empresas con mayores volúmenes concesionados la implementación de medidas orientadas a reducir el consumo de agua, fortalecer los programas de uso eficiente y ahorro, desarrollar planes de adaptación al cambio climático y avanzar en la recuperación de cuencas y microcuencas.
También indicó que se les solicitará explorar sistemas alternos de abastecimiento, como el aprovechamiento de aguas subterráneas y de aguas lluvias.
Ballesteros explicó que el llamado al sector productivo busca que las empresas, cuya operación depende en gran medida del recurso hídrico, asuman compromisos más amplios en materia de sostenibilidad. Según indicó, la CAR ha identificado casos de compañías con alta dependencia del agua que no han adelantado procesos de restauración ambiental ni han adquirido predios para proteger las fuentes de las que se abastecen.
En este contexto, la corporación anunció que en las próximas semanas se instalarán mesas técnicas para revisar los expedientes de los usuarios con mayores volúmenes de captación, hacer seguimiento al estado de la cuenca y definir reducciones en los caudales concesionados cuando los estudios técnicos así lo indiquen. El director reiteró que la prioridad será garantizar el consumo humano y evitar afectaciones a las comunidades.
En cuanto al estado de los sistemas de regulación, el reporte diario de la CAR indica que el Agregado Norte, conformado por los embalses de Neusa, Sisga y Tominé, se encuentra en un 62,40% de su capacidad, mientras que el Sistema Chingaza registra un nivel del 68,02%.
Aunque estas cifras son similares a las del mismo periodo del año anterior, la entidad busca evitar una mayor presión sobre infraestructuras como Tominé, que fue clave durante el racionamiento aplicado en Bogotá entre 2024 y 2025.
La CAR también informó que, ante la capacidad limitada de Neusa y Sisga, se autorizó un desembalse controlado, sin posibilidad de aumentar los volúmenes, debido a que su recuperación podría tardar varios meses.
Finalmente, la entidad señaló que, pese a que los reportes climáticos indican condiciones de neutralidad, se mantiene el seguimiento permanente al comportamiento hidrológico antes de anticipar escenarios de racionamiento.




