El fútbol colombiano recibió en días pasados una noticia que pocos veían venir, de esas que rompen el mercado no solo por el destino, sino por las cifras que se manejan en una operación silenciosa pero contundente. El delantero colombiano, protagonista de mil batallas con el Deportivo Independiente Medellín, fue presentado hoy oficialmente como uno de los fichajes más importantes del Mamelodi Sundowns del fútbol sudafricano.
La transferencia ha dejó a muchos con la boca abierta. No es común que el fútbol africano ponga la lupa en el rentado local, y mucho menos que desembolse una suma tan significativa. El club de Pretoria no escatimó en gastos: 3.2 millones de dólares fue el precio para quedarse con la ficha del atacante. Una cifra récord que alivia las arcas del «Poderoso» y pone al jugador en una vitrina exótica pero competitiva.

La historia del delantero con la camiseta del Independiente Medellín no se puede contar con matices grises; fue una relación de blancos y negros. Sus números finales son el reflejo de un jugador que siempre estuvo en el ojo del huracán: 33 goles y 17 asistencias en 118 partidos. Si bien su capacidad para generar peligro llamó la atención de varios clubes del extranjero, su paso por el cuadro rojo fue de odios y amores
Para el futbolista, este viaje a Sudáfrica representa una redención y un desafío profesional inmenso. Deja atrás un entorno, donde un domingo salía ovacionado y al siguiente era el blanco de los reclamos.
En Sudáfrica esperan que ese talento que brilló por ráfagas en el DIM se convierta en la piedra angular de su proyecto continental. Mientras tanto, en Medellín, queda la satisfacción de un negocio redondo que nadie esperaba.



