La madrugada del 3 de enero marcó un punto de quiebre en la larga crisis venezolana. Tras meses de versiones cruzadas, rumores de negociaciones y un cierre de año cargado de incertidumbre, una operación militar ejecutada por Estados Unidos culminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, según confirmó el propio presidente estadounidense, Donald Trump. El hecho, anunciado oficialmente horas después de intensos bombardeos en Caracas y zonas estratégicas, puso fin a una espera que se prolongó durante todo 2025 y que había mantenido en vilo a la región.
IFMNOTICIAS reconstruye, con base en los hechos reportados, declaraciones oficiales y testimonios difundidos por agencias internacionales, cómo se desarrolló el operativo, cuáles fueron sus fases visibles y qué elementos permiten entender la precisión con la que se ejecutó la captura del hombre que durante años encabezó el poder en Venezuela.

El inicio. Explosiones y silencio informativo
Todo comenzó alrededor de las 2:00 de la madrugada, hora local de Venezuela. En distintos sectores de Caracas se escucharon explosiones y sobrevuelos de aeronaves. Los primeros videos, grabados por ciudadanos desde edificios residenciales y calles aledañas a instalaciones militares, comenzaron a circular en redes sociales casi de inmediato. En las imágenes se observaban columnas de humo, destellos en el cielo y apagones en varias zonas de la capital.
Las detonaciones no se limitaron a un solo punto. Reportes de residentes y grabaciones difundidas en plataformas digitales indicaron explosiones cerca de Fuerte Tiuna, el principal complejo militar del país, así como en áreas próximas a la base aérea de La Carlota. También se mencionaron incidentes en La Guaira, lo que evidenciaba una operación de alcance más amplio que un ataque puntual.
Durante las primeras horas, no hubo confirmación oficial sobre el paradero de Nicolás Maduro. El régimen emitió un comunicado genérico denunciando una “agresión militar” por parte de Estados Unidos, sin mencionar la captura del mandatario. Ese silencio alimentó la confusión mientras, en paralelo, se incrementaban las versiones sobre una operación de gran escala.
El despliegue aéreo y la fase de aseguramiento
Los registros visuales difundidos mostraron helicópteros Chinook sobrevolando Caracas, un indicio claro de una fase de inserción o extracción aérea. Estas aeronaves, utilizadas habitualmente para transporte de tropas y operaciones especiales, fueron vistas en medio de apagones y movimientos inusuales de fuerzas de seguridad en tierra.
Testimonios recogidos por agencias como AFP describieron una noche de interrupciones eléctricas, retenes improvisados y detenciones de civiles que se encontraban en la calle. En barrios cercanos a instalaciones militares, residentes relataron cómo las ventanas vibraban con las explosiones y cómo se escuchaban ráfagas que parecían corresponder a fuego antiaéreo o defensivo.
Ese contexto sugiere que el operativo no se limitó a un ataque aéreo, sino que incluyó una fase de control del entorno, destinada a neutralizar cualquier respuesta inmediata de las fuerzas leales al régimen y asegurar el área donde se produciría la captura.
La confirmación desde Washington
La incertidumbre terminó horas después, cuando el presidente Donald Trump publicó un mensaje en su red Truth Social confirmando que Estados Unidos había capturado a Nicolás Maduro y a su esposa, y que ambos habían sido trasladados en avión fuera de Venezuela. El mandatario calificó la operación como un “ataque a gran escala” ejecutado con éxito y anunció una conferencia de prensa para ampliar detalles.

Posteriormente, en declaraciones telefónicas a medios estadounidenses, Trump destacó la planificación del operativo y el desempeño de las fuerzas involucradas. Aunque evitó entrar en pormenores tácticos en ese momento, sus palabras dejaron claro que se trató de una acción preparada durante un largo periodo.
La confirmación oficial transformó por completo el escenario. Lo que hasta entonces eran explosiones y rumores pasó a ser un hecho con implicaciones inmediatas para la región y para el sistema internacional.
El traslado y la extracción
Uno de los elementos centrales del operativo fue la extracción aérea de Maduro y Flores. Según lo informado por la Casa Blanca, ambos fueron trasladados en avión fuera del país, en un movimiento que habría ocurrido mientras aún se registraban ataques y sobrevuelos en Caracas.
El uso de aeronaves para la extracción refuerza la hipótesis de una operación diseñada para minimizar el tiempo de exposición en territorio venezolano. En este tipo de misiones, la rapidez es clave: asegurar el objetivo, sacarlo del área y abandonar el espacio hostil antes de que se organice una respuesta efectiva.
Aunque no se han revelado detalles sobre el punto exacto de captura, la secuencia de ataques a bases militares y el despliegue aéreo sugieren que el objetivo fue desarticular cualquier capacidad de reacción antes de ejecutar el traslado.

Reacción del régimen y vacío de poder
Mientras desde Washington se confirmaba la captura, en Caracas el régimen reaccionó con mensajes de confrontación. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, difundió un video denunciando lo que calificó como una agresión criminal y anunciando la activación de todos los medios defensivos. Diosdado Cabello y la vicepresidenta Delcy Rodríguez también se pronunciaron, esta última exigiendo una “prueba de vida” de Maduro.
Sin embargo, ninguna de esas declaraciones desmintió directamente la captura. El discurso se centró en la denuncia de la intervención militar y en la convocatoria a la movilización, lo que reflejaba un escenario de desconcierto interno frente a la rapidez de los acontecimientos.

Un operativo con antecedentes inmediatos
La captura no ocurrió en el vacío. Días antes, el propio Trump había advertido que los días de Maduro en el poder “estaban contados” y había confirmado ataques contra infraestructuras vinculadas al narcotráfico en Venezuela. Estados Unidos mantenía además un despliegue naval en el Caribe, lo que reforzaba la presión militar y estratégica sobre el régimen.
Durante años, Maduro ha enfrentado una acusación formal en tribunales estadounidenses por liderar el llamado Cartel de los Soles, con una recompensa millonaria por información que condujera a su captura. Ese andamiaje jurídico fue clave para sustentar una operación de esta naturaleza, que culminó con su traslado a custodia estadounidense.

El impacto inmediato y las preguntas abiertas
En Colombia, el presidente Gustavo Petro reaccionó desde las primeras horas, confirmando la activación de consejos de seguridad y el despliegue de fuerzas en la frontera ante un posible flujo de refugiados. Sus pronunciamientos reflejaron la preocupación regional por las consecuencias humanitarias y de seguridad derivadas del operativo.
Mientras tanto, la atención mundial se centró en la rueda de prensa anunciada por Trump, donde se espera conocer más detalles sobre la planificación, la base legal de la operación y los pasos siguientes.
Una madrugada decisiva
Más allá de las reacciones políticas y diplomáticas, el operativo del 3 de enero quedará registrado como una de las acciones militares más significativas en la historia reciente de América Latina. La combinación de bombardeos selectivos, control aéreo, neutralización de defensas y extracción rápida permitió concretar la captura de un jefe de Estado en ejercicio, algo sin precedentes en la región.
Por ahora, IFMNOTICIAS se concentra en lo que se conoce con certeza, una operación planificada durante meses, ejecutada en cuestión de horas y confirmada por el propio presidente de Estados Unidos. Lo que venga después, el futuro político de Venezuela y el impacto regional, sigue en desarrollo. Pero la madrugada del 3 de enero ya marcó un antes y un después.



