La Alcaldía de Barranquilla formalizó ante el Ministerio de Transporte y la Unidad Administrativa Especial de Aeronáutica Civil su intención de recibir la entrega, operación, mantenimiento y culminación de obras del Aeropuerto Internacional Ernesto Cortissoz. La terminal que moviliza más de tres millones de pasajeros al año y que, según el Distrito, presenta fallas estructurales y operativas.
En una carta dirigida a la ministra María Fernanda Rojas Mantilla y al director encargado de Aerocivil, Luis Alfonso Martínez Chimenty, el alcalde Alejandro Char solicitó evaluar la viabilidad jurídica, técnica y financiera para que el Distrito asuma el manejo de la terminal aérea. La petición incluye la programación de una reunión formal con el Gobierno nacional para revisar los alcances de la propuesta.
En el documento, la Alcaldía expone que la infraestructura actual no responde a las necesidades de una ciudad que alberga eventos empresariales, académicos, culturales y deportivos de alcance nacional e internacional.
Señala fallas en los sistemas de climatización, limitaciones en las áreas de equipaje y deficiencias en servicios básicos como baterías sanitarias en salas de abordaje. También advierte sobre la prolongación de obras inconclusas y retrasos en la recuperación integral de espacios.
La solicitud se apoya en el artículo 48 de la Ley 105 de 1993, que faculta a Aerocivil para entregar aeropuertos de su propiedad a entidades territoriales bajo esquemas de administración directa, concesión u otras figuras contractuales.
La norma establece que la autoridad aeronáutica mantiene sus competencias de regulación, control y supervisión, así como la posibilidad de intervenir ante incumplimientos o riesgos que comprometan la prestación del servicio.
El Distrito sostiene que cuenta con capacidad institucional, técnica y financiera para asumir la operación y cerrar brechas derivadas de obras pendientes. Como referente menciona la experiencia del Aeropuerto Olaya Herrera, administrado bajo un modelo territorial que, según la administración local, permite articular gestión urbana y operación aeroportuaria sin desplazar las funciones regulatorias de Aerocivil.
La petición se produce en medio de la temporada de Carnaval, periodo en el que la terminal registró un incremento superior al 90% en el flujo de pasajeros y una oferta estimada de más de 400 mil sillas. La Aeronáutica Civil informó que se implementaron refuerzos operativos que se extenderán hasta marzo, con aumento en frecuencias, presencia de aerolíneas y recursos adicionales para atención al usuario y servicios en tierra.
Mientras el Distrito insiste en que la terminal aérea es la primera experiencia que recibe el visitante al llegar a la ciudad, el Gobierno nacional tendrá que definir si abre la puerta a un cambio en el esquema de administración. Por ahora, la operación continúa bajo la órbita de Aerocivil, que conserva las facultades legales sobre la infraestructura y el servicio aeroportuario.
Cabe recordar que una situación similar se vive desde el 1 de septiembre de 2025, cuando la Aeronáutica Civil asumió la administración directa del aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón de Cali, con el argumento de garantizar la continuidad del servicio mientras se estructuraba el proceso para adjudicar la terminal a un nuevo concesionario.
Cinco meses después, la decisión transitoria se ha convertido en un escenario de tensiones operativas, contractuales y políticas que plantean interrogantes sobre la capacidad institucional de la entidad y sobre la transparencia en el manejo de los aeropuertos recuperados.







