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miércoles, octubre 5, 2022
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Ya ganamos: la revocatoria es la fiesta de la unidad

Por: Jenny Tamayo Montoya

Con algo de desconsuelo, de impotencia y de dolor de ciudadana he leído en los últimos días columnas de opinión, brillantemente escritas, con análisis muy claros y sesudos sobre la situación por la que atraviesa Medellín, en las que el común denominador es afirmar que, con el proceso de revocatoria, pierde la ciudad, pierde la institucionalidad, pierde la economía, es decir, que perdemos todos y que, en última instancia, sea cual sea el resultado, el gran ganador será Daniel Quintero. Yo creo totalmente lo contrario. Quienes le hemos apostado a la revocatoria ya ganamos, porque estamos haciendo de ella una gran fiesta de la unidad.

Andrés Preciado, politólogo, docente e investigador del Centro de Análisis Político de la Universidad EAFIT, en la columna titulada “Quintero ya ganó”, plantea que, aun cuando tenga que salir de la alcaldía porque surta efecto el proceso de revocatoria, ya ganó reconocimiento en todo el país, ya se convirtió en un personaje nacional, ya su nombre pesa en la agenda pública. En palabras del doctor Preciado: “Si la revocatoria lo saca se volverá un mártir, como ya hemos visto en el país antes con personajes similares y como él mismo ya está haciendo en sus apariciones públicas, y su mensaje se centrará en que no lo dejaron hacer, lo boicotearon o el establecimiento lo sacó por diferente. Y si la revocatoria no es exitosa quedará recargado su proyecto de implosión del modelo de gobierno y por el piso el discurso de sus opositores, su poder se verá reforzado de manera significativa.”

La periodista y columnista Ana Cristina Restrepo Jiménez también ha dicho en varias ocasiones que los de la revocatoria convertiremos en mártir a Quintero. En su columna titulada “Contra la revocatoria (Discurso del método)” publicada en el diario El Colombiano el 17 de agosto de 2021 afirma que: «“Quintero ha sacado provecho de las campañas de revocatoria para profundizar la polarización, toda crítica a sus funciones es tildada de “uribista”, sin matices. Coincido con Santiago Ortega, en La Silla Vacía: “La amenaza de una revocatoria le sirve al alcalde para mantener un enemigo permanente y fortalece su imagen como un independiente en contra de los poderes tradicionales”. Un triunfo de la revocatoria equivaldría a coronar a Quintero: lo elevaría a “mártir de los poderosos”; la narrativa de “David contra Goliat” lo catapultaría políticamente.»

Otra columna que llamó mi atención fue la del ingeniero matemático y economista David González Escobar, empezando por su título: “Quintero: un manzanillo moderno y presidenciable”, y siguiendo por la definición que nos comparte del término manzanillo, tomada del lexicón de colombianismos de Gonzalo Cadavid Uribe: “hombre sin moral, sin decoro, poseído de un alto concepto de su grandeza, virulento, cobarde y falaz que pone a su servicio toda la bajeza de los hombres y toda su falta de hombría de bien para sus fines siempre oscuros. Llámase manzanillo porque sus frutos y su sombra, como los del árbol de ese nombre, son dañinos y venenosos… En la fauna política, el manzanillo es el más despreciable de los animales, siendo todos despreciables.” Yo encontré otras en el Diccionariolibre.com: “Persona que carece de identidad propia, por lo que toma prestada ocasionalmente la de los demás. Individuo sumiso, presuntamente sin alma.” No me atrevo a decir cuál de todas las definiciones es más elocuente y se aplica mejor al alcalde de Medellín.

Para no alargarme, cito de esta columna lo siguiente: “…hay que revocarlo. Será un proceso dañino, pero ya no tiene reversa.  Dañino para la ciudad, pero beneficioso para él sea cual sea el resultado: saldrá como víctima de las mafias de Medellín o como el héroe cuyo respaldo popular valida su lucha. Mejor que al menos quede el precedente.”

De acuerdo: hemos hecho de Quintero una figura nacional; facilitamos que él incida en la agenda de los medios; logramos que todo el país hable sobre él, para bien o para mal, que sea tendencia; haremos de Quintero un héroe si gana y un mártir si pierde. Pero también…

Ganamos porque estamos haciendo de la revocatoria la fiesta de la unidad.  Logramos que el ciudadano de a pie se uniera en torno al cuidado de Medellín y que tomara conciencia de que lo que pasa en la ciudad, por decisión u omisión, es responsabilidad de todos, porque su administración la hacen las personas que cada quien elige o que cada quien permite que otros elijan. La Medellín sucia, la inseguridad, los jardines montados, las instalaciones deportivas caídas, los niños sin educación ni alimentación, son dolores de ciudad que muchos compartimos.

Ganamos porque cada día son más los que comprenden que eso de que “yo no me meto en política, a mí no me gusta ir a votar”, se tiene que quedar en el pasado, porque la participación ciudadana se impone en el momento actual.

Logramos unir a quienes, llevados por sus egos, individualismos, terquedades y afanes protagonistas, no lograron ponerse de acuerdo para conformar un proyecto de ciudad (hablo de la Rave, el de Fico, Valderrama y Ramos). Sin lugar a dudas unimos orillas y por ello nos complace escuchar que ahora, para todos ellos, primero y por encima de todo, está Medellín.

Ganamos porque unimos a los empresarios, que entendieron que el bajo perfil es bueno pero no tanto, porque si uno no dice lo que hace, otros dicen lo que no hace. Se están dando cuenta de que  en ocasiones no es suficiente hacer alianzas público privadas, de que es necesario tomar posturas firmes y proactivas cuando se trata de defender el bien común, no solo el bien de los accionistas.

Ganamos porque logramos que se unieran muchos medios e investigadores y se develaran secretos en torno a las nefastas negociaciones políticas y económicas que hizo Quintero para llegar a la Alcaldía de Medellín, sobre las que ya hemos leído bastantes páginas.

Ganamos porque unimos a las “ías” y ya las tenemos con los ojos puestos en Quintero, observando con lupa sus actuaciones y adelantando investigaciones.

Ganamos porque, independientemente del resultado, estamos unidos en torno a nuestra ciudad, ejerciendo un derecho político amparado por la constitución, ese que es fundamental en las democracias participativas, ese que nos hace sacudirnos de las tiranías, ese que nos permite expresar mediante un voto que damos por terminado el mandato que le habíamos entregado al alcalde.

Si, por supuesto que los de la revocatoria ya ganamos porque estamos haciendo de ella una verdadera fiesta de la unidad.

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