martes, noviembre 30, 2021

Ya es hora

NdeR. Este artículo fue publicado en IFMNOTICIAS.COM el 18 de junio del 2018. Su autor, Juan Carlos Rojas, recordó las pertinencia que este artículo tiene en los actuales momentos por lo que a casi tres años de la publicación original, se pone en consideración de los lectores.

Por: Juan Carlos Rojas

La polarización continúa, y apenas pasadas 12 horas desde que Iván Duque es nuestro nuevo presidente, ya se percibe lo que será el ambiente tóxico en los medios: por un lado, el perdedor Gustavo Petro, se reafirma en su discurso beligerante y arrogante, y por el otro, los odiadores profesionales, ya arrancaron una nueva campaña en firme contra el nuevo Presidente.

Y es que hay una cosa que no nos podemos dejar de preguntar: ¿Quiénes son los agentes de odio que realmente tienen dividido a Colombia?

De Petro, solo me limitaré a observar lo siguiente: su tono pendenciero y soberbio, su actitud intransigente, y su silencio cómplice frente a las actividades poco decentes de sus seguidores, confirman su personalidad déspota y autoritaria. No es posible que un candidato presidencial,  insulte a 7,5 millones de electores afirmando que votamos por el reconocido sicario alias “Popeye”, y que acto seguido insinúe que se elegirán traquetos como “reyes” en los municipios. ¿Ese es el lenguaje decente que llama a la unión y al futuro de un nuevo país? Esas son apenas dos perlas de sus propios trinos (aunque el segundo fue borrado). Ha habido una constante en su lenguaje y actitud como candidato: ofender y exaltar el ánimo pendenciero de sus seguidores. Arrogantemente le suma más de 4 millones de votos a su derrota, que le prestó Claudia López a su base real, y se apropia de esos electores, que votaron por él simplemente por indicaciones de la camaleónica politiquera, o por simple odio a Uribe. Adicionalmente, Petro demostró anoche en el discurso de aceptación de resultados que su propuesta no es conciliadora, por el contrario, permanece retador, incendiario, insultante, y como siempre, subversivo. Con ese broche de oro, afortunadamente cerró su futura candidatura, y ya solo tendremos que verlo como la oposición oficial y predecible. Su soberbia y  su propia lengua se encargaron de cerrarle las puertas de Palacio. Petro es consistente en una cosa: su ánimo incendiario.

Algunos dicen que Uribe es el polarizador desde 2002, y otros le sumaron a Petro desde hace poco más de dos años. Sin embargo, si fuese posible quitarse los filtros por un momento, descubriríamos que no hay  tal polarización, al menos no como nos la quieren vender los odiadores profesionales. Los políticos están ahí porque es la forma que escogieron para vivir, y su trabajo es convencer a la gente de que sus ideas son mejores que las de los otros. En este sentido, y para este momento específico, es obvio que hay dos polos: dos ideas contrarias que se enfrentan para ganarse el voto de una cantidad significativa de ciudadanos y con esto, ejercer un cargo público de máxima relevancia. De hecho, Fajardo aprovechó(?) esta coyuntura para afirmar que había una salida a los polos: una opción diferente. En la práctica, esto se tradujo en crear otro polo, generando 3 opciones para los electores: “son ellos (dos polos) o nosotros (un tercer polo)”. Entonces, los polos/alternativas, están ahí: es tan simple como ir a una heladería y leer las opciones: helado de limón, de coco o de fresa. Otra cosa es cómo le trata de convencer la vendedora, su novia, o su hermano sobre cuál es el mejor helado, y esgrimirán sus argumentos: uno es muy ácido, otro muy dulce, otro muy simple, uno trae pedazos de fruta, los otros no, uno sabe mejor en cucurucho y el otro sabe mejor con salsa de chocolate… los argumentos son infinitos, las opciones o polos, solo las disponibles.

En la otra cara, están los odiadores profesionales, que son quienes se encargan de venderle a la gente una posición, e influenciar su pensamiento. Y estos sí son quienes tienen al país dividido. Son especialistas en inducir en la opinión pública conceptos, ideas , términos y comportamientos, que moldean las masas, actuando como una especie de ministerio de propaganda de su candidato de preferencia o en el caso de Colombia, de su odiado Uribe.

A tan solo minutos de conocerse los resultados del escrutinio, personajes como Daniel Coronell y Daniel Sampero O. iniciaron (o continuaron, mejor) su campaña en contra de Duque. Ellos, sumados a otros personajes como alias Matador y alias Vladdo, son quienes están encargados permanentemente de sembrar odio y discordia entre la ciudadanía. Es muy raro el día o la hora en que no se está trinando en contra de Uribe, desde cualquier ángulo y perspectiva. Esta obsesión presenta la preocupante tendencia de mentir y manipular a las demás personas en favor de su propio beneficio, a pesar del daño que pueden causar, lo cual evidentemente es perjudicial para la sociedad dadas sus posiciones de poder. Y sí, la prensa es libre, pero también debería ser responsable. Esa carta o mejor, ese salvoconducto, debe ser usado con ética.

Daniel Coronell tenía ya lista su columna para Semana (sería interesante leer la otra opción) titulada ¿Quién es usted, Señor Presidente?. Una columna predecible en su veneno y predecible en su paupérrimo aporte al debate democrático. Una columna que simplemente busca instalar en la mente del manipulable, la idea de que Duque es nadie. Para los odiadores profesionales, tener a un tecnócrata en la presidencia, no es mejor que tener a un político en la presidencia. Tener a una persona con hoja de vida impecable, no es mejor que tener a una persona con hoja de vida profusa o con prontuario. Lo simpático, es que para ellos hay presidentes sin experiencia previa que son valiosos (en otras latitudes) pero el nuestro, que por primera vez es joven, sin antecedentes, sin manchas, y que adicionalmente viene acompañado por la primera mujer vicepresidente, no es algo que merezca ser resaltado. Los odiadores profesionales son hábiles manipulando hechos.

Daniel Samper O., inició su campaña (o guión, no sé), con los típicos contrastes y citaciones que se pueden resumir en trinos resentidos: Duque dijo esto, PERO miren a Ordoñez. Duque invitó a esto, PERO, Uribe tal cosa. Incluso sacó de su generador de hashtags (posiblemente su creativo equipo) el #OjaláDuque… para que la gente le ponga lo que quiera. Obviamente la mayoría de los aportes serán desde la orilla de la negatividad; sus fanáticos son felices rindiéndole tributo y regando esas semillitas de odio que siembra disfrazadas de humor.

En cuanto a alias Vladdo y alias Matador, hay que decir del primero que escribió un trino coherente con su posición y para nada incendiario: “Se acabó esta campaña larga, agresiva y decepcionante; con un resultado más que predecible y bastante lamentable…” E invitó a seguir su otra cuenta dedicada a la opinión (@opinionvladdo). En mi opinión, alias Vladdo es de los que más esfuerzo hace por tratar de ser menos evidente en su odio a Uribe. Sus columnas son por lo general, equilibradas.

De alias Matador, por el contrario, seguiremos esperando caricaturas con pobreza de argumentos y riqueza en burla infantil. No se si se puede caracterizar como humor político a esas caricaturas que se dirigen a las personas y no al pensamiento. El continuará alimentando el debate de los flojos, de los que no tienen opinión propia, de los mediocres que opinan desde lo fatuo, y obviamente, con un mar de RT de opiniones de otros odiadores profesionales y amateurs.

Y quedan muchos otros como Felix de Bedout, un pobre hombre con mentalidad de impúber, cuyas opiniones y tono de queja, más lo caracterizan de chismosa de 10 años, que de periodista. De el lamentable y circense periodismo de El Espectador, ni hablemos. Es una vergüenza rampante. Y quedan los del lado uribista, menos faranduleros, mucho más mesurados y educados que los odiadores profesionales, pero que también aportan a la división con sus comentarios, que afortunadamente no son un bombardeo permanente e intensivo de odio.

Entonces, ¿quién polariza?, ¿quién ha decidido trabajar en la política o quien ha decidido trabajar en la comunicación social y periodismo, y dedica todos sus esfuerzos a generar odio?

Ya es hora que deje de rendirle tributo y pleitesía a los odiadores profesionales y aprenda a pensar por usted mismo, ya es hora que deje de hacerles el juego. Son ellos quienes lo tienen a usted alienado, hipnotizado y con la lengua lista para herir a sus semejantes.

Y ya es hora de que se desarme y analice: ¿usted construye o destruye?

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