IFMNOTICIAS

Una humilde sugerencia

Por: Andrés Usuga

…después de un estudio juicioso.

En medio del debate por la renuncia al cargo del Ministro de Defensa de Colombia, con ocasión de la develación de detalles de una operación tipo Beta (según el Derecho Internacional Humanitario), y de los nombres que se empiezan a barajar para ocupar esta cartera, he decidido publicar algunos apuntes que llevo recogiendo hace un tiempo, para enriquecer este tipo de debates, cada que se inicia con un proceso de escogencia del funcionario para esta cartera; esto es, efectuaremos un ejercicio como lo haría un head hunter…, si así se escogieran los ministros de un gobierno, que evidentemente no es así.

Hagamos un breve recuento desde el primer Ministro de Defensa Civil en el año 91 y los siguientes, para darle contexto a dicha situación; quiere decir, que ya casi cumplimos 30 años con ministros de defensa que no son Generales o Almirantes de la República, y es esa evaluación de desempeño la que el país y los gobiernos debieran adoptar, para así avanzar en las mejorías; sobretodo en un país que, como Colombia, sigue en un conflicto armado interno, pero que quisieron venderle (como en efecto lo hicieron) a la comunidad internacional, que luego del pacto primero de la Habana y luego del Teatro Colón en Bogotá serían solo ríos de leche y miel.

El primero de ellos fue RAFAEL PARDO RUEDA (1) en 1991, Economista, bogotano, de la Universidad de los Andes, del partido liberal oficialista, para ese momento muy joven, tenía solo 38 años, aunque venía de dirigir el Plan Nacional de Rehabilitación (PNR) al iniciar el gobierno del presidente Virgilio Barco en 1986. En 1988 es nombrado Consejero Presidencial para la Paz, y fue encargado de representar al gobierno en los procesos de paz con los grupos guerrilleros M-19, EPL, PRT y el Movimiento Armado Quintín Lame, lo cual llevó a la desmovilización y reinserción civil de más de 5.000 excombatientes. Situaciones bien complejas, como la fuga y baja de Pablo Escobar y la custodia de la cárcel la catedral en Envigado (Antioquia), y los cuestionamientos por la colaboración soterrada de los narcotraficantes del cartel del norte del Valle, con el bloque de búsqueda, que dio de baja al narcotraficante más buscado del mundo. Permaneció todo el periodo presidencial de Cesar Gaviria Trujillo.

Fue reemplazado por FERNANDO BOTERO ZEA (2) , nacido en Ciudad de México, también de 38 años para ese momento, hijo del afamado pintor y escultor antioqueño Fernando Botero, Politólogo de la Universidad de los Andes, con un master en negociación de Harvard, también del partido liberal y quien venía de ser el gerente de la campaña presidencial de Ernesto Samper, quien lo nombra como ministro y este asume el 7 de agosto de 1994, pero solo permanecería un año en dicha cartera, ya que, las presiones políticas y mediáticas sobre el gobierno Samper, por la entrada de dineros ilegales a la segunda vuelta de la campaña presidencial, lo involucraban directamente y decidió renunciar para enfrentar su defensa.

Botero Zea sería reemplazado por el Abogado bogotano JUAN CARLOS ESGUERRA PORTOCARRERO (3), de la Pontificia Universidad Javeriana, con un master en Derecho comparado en la Universidad de Cornell, un profesional de 46 años para ese momento, quien fungía como decano de la facultad de derecho la Javeriana y de gran abolengo, como quiera que sus raíces familiares son de alta alcurnia en la política colombiana y de hecho es primo del entonces presidente Ernesto Samper Pizano, quien lo nombraría; además, ya había sido viceministro de comunicaciones en el gobierno de Alfonso López en los años setentas y miembro de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991 por el  movimiento de Salvación Nacional, de Álvaro Gómez Hurtado y permaneció en el cargo hasta enero de 1997.

Lo reemplazó el Ingeniero Civil de la Universidad del Cauca, de 56 años para ese momento, GUILLERMO GONZALEZ MOSQUERA (4), también de filiación liberal y quien había hecho una larga carrera política en su tierra caucana y a nivel nacional, siendo Concejal, Alcalde, Representante a la Cámara, Senador, secretario departamental de obras públicas, viceministro de educación nacional, miembro de comisiones de paz de Turbay y Betancur y hasta ministro  en el gobierno de Belisario Betancur en la cartera de Trabajo. Este ministro solo duró seis meses en el cargo, ya que debió dimitir ante el descubrimiento de unos dineros non sanctos, cuando quiso aspirar a finales de los 80s al Congreso de la República y dicho escandalo salió a la luz cuando ya era ministro de la defensa nacional del gobierno Samper.

Ante este nuevo revés del gobierno Samper, en el ocaso de su mandato, nombra al Ingeniero Electricista Antioqueño de 61 años, de la Universidad Pontificia Bolivariana GILBERTO ECHEVERRY MEJÍA (5) QEPD, de filiación liberal, quien había ocupado la cartera de Desarrollo en el gobierno de Turbay y también había fungido como director del Sena, pero también había sido gobernador de Antioquia, aunque no por elección popular. El desarrollo de la cartera de defensa en cabeza de este hombre de paz, fue bastante difícil, debido a que la guerrilla incrementó su poder en demasía y humilló a las tropas de forma inimaginable, en ataques muy duros como los de Patascoy, el Billar y Miraflores, donde el Estado se mostró absolutamente débil y la iniciativa militar estuvo en los grupos terroristas y narcotraficantes.

Con el nuevo gobierno elegido por los colombianos, con la esperanza de la paz que prometió Pastrana, su primer Ministro de defensa fue el Abogado Javeriano, Conservador, del Valle del Cauca, RODRIGO LLOREDA CAICEDO (6) QEPD, y que contaba con 56 años de edad, pero una amplia carrera política como Senador de la República, ex embajador de Colombia ante los EEUU, Ex canciller de la república, Exministro de Educación y director y propietario del diario El País de Cali, incluso había sido excandidato a la presidencia de Colombia en 1990 por su partido. Esta administración tuvo las dificultades propias de un gran ejecutor, que terminó por alejarse de su propio presidente en el incidente llamado el “lloredazo”, donde casi la totalidad de las tropas apoyaban al ministro Lloreda para hacer una operación contra el ELN en el Valle del Cauca, para el rescate de unos secuestrados y el presidente Pastrana lo desautorizó, por medio de su comisionado de paz, en favor del proceso de paz que se llevaba para ese momento, lo cual, generó una situación bastante difícil, que termino con un mal llamado ruido de sables y la dimisión del ministro en mayo de 1999, en una gran decepción para las tropas del momento.

Quien reemplazó a Lloreda, fue el Santandereano LUIS FERNANDO RAMIREZ ACUÑA (7), quien había sido elegido como fórmula vicepresidencial del candidato Pastrana en la campaña de 1994 (por lo que lo suponemos conservador), tenía entonces 40 años de edad. Contador de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y con estudios en la Universidad de Harvard. Se había desempeñado como Subdirector de la Dirección General de Impuestos Nacionales en 1986 y 1990. Fue viceministro de Hacienda en los años 1990 y 1991 y ministro consejero en la embajada en Washington. El presidente César Gaviria, entre los años 1992 y 1994, lo nombró como Ministro de Trabajo y Seguridad Social, y renunciaría para ir a la campaña de Andrés Pastrana, que sería derrotado por Ernesto Samper. Este ministerio no se destacó por grandes avances entre 1999 y 2001, pero dejó las bases sentadas del Plan Colombia y renunciaría (mayo 2001) para no inhabilitarse como aspirante presidencial en las elecciones de mayo de 2002.

El último Ministro de Defensa del Gobierno Pastrana, fue el vicepresidente electo, abogado y periodista barranquillero de 43 años, GUSTAVO BELL LEMUS (8); no se entiende muy bien su filiación política, ya que gobernó con los conservadores pero sus ideas son más afines al partido liberal; quien no había ejercido su profesión, pero si el periodismo y venía de ser el director del diario el Heraldo de Barranquilla. Hijo de un cubano y una colombiana, Abogado de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, y quien había sido elegido como el primer gobernador popular del Atlántico en 1992. Esta administración fue la que debió suspender los diálogos de paz con la autodenominada guerrilla de las FARC, en febrero de 2002, y comenzar con la operación de retoma en los Llanos del Yarí en los últimos meses del gobierno Pastrana. La verdad, un ministro sin pena ni gloria, que pasó por el ministerio para apaciguar las incomodidades que presentaban aún, muchos de los generales de la época por el tema del Caguán.

La primera ministra de Defensa en la historia de Colombia, la nombra el gobierno de Álvaro Uribe Vélez y fue la abogada conservadora bogotana, egresada de la Pontificia Universidad Javeriana, MARTHA LUCÍA RAMÍREZ DE RINCÓN (9), quien, para esa época, ya había sido Ministra de Comercio Exterior y Embajadora en Francia del Gobierno de Andres Pastrana. Esta mujer del partido Conservador, que después hizo un paso por el partido de la U, diseño e implementó la política de defensa y seguridad democrática, estandarte de ese gobierno, e hizo cambios significativos en el ministerio, desde el punto de vista gerencial y administrativo; entró en choque con algunos mandos y sobretodo en temas contractuales, donde su secretaria general, la abogada Ketty Valbuena Yamhure (primera secretaria general civil de ese ministerio), generó un ruido tan grande de inconformismo en el generalato, que la Ministra renunció a finales de 2003, casi año y medio después de posesionada.

El reemplazo de la Dra. Ramírez fue el Economista Antioqueño de la Universidad George Washington, con posgrado en mercadeo, de 63 años para la época, JORGE ALBERTO URIBE ECHAVARRIA (10), sin filiación política conocida, quien venía de manejar la empresa de seguros De Lima Marsh y nunca había tenido un cargo público en su vida. Su desempeño fue aceptable y se continuó con la implementación de la seguridad democrática, asestándole golpes muy fuertes a los grupos delincuenciales en el territorio nacional y temas de inteligencia, incluso a nivel internacional como los temas de Rodrigo Granda en Venezuela, donde se empiezan a deteriorar las relaciones con el régimen venezolano encabezado por el presidente Chávez. Renunció en medio de un escándalo por una supuesta relación sentimental con una detenida narcotraficante, que se demostró posteriormente no tenían asidero alguno.

Ante esta renuncia, el gobierno del presidente Uribe nombra al abogado Rosarino, especialista en Derecho Administrativo, bogotano de 46 años, CAMILO OSPINA BERNAL (no es clara su filiación partidista), quien para ese momento se desempeñaba como Secretario Jurídico de la Presidencia de la República, había sido docente, investigador y vicedecano de la Universidad del Rosario, asesor jurídico de la Dirección General de Presupuesto del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, Secretario General de ese mismo ministerio y consultor del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Durante su trayectoria en la academia había sido docente de la Universidad del Rosario, Universidad de los Andes (Colombia), Universidad de La Sabana, Universidad Externado de Colombia y la Pontificia Universidad Javeriana. En su administración se presentaron temas delicados, como los de la masacre de Jamundí entre tropas del ejército y la policía, y el sistema de incentivos que posteriormente derivaría en los mal llamados falsos positivos; también fue el ministro que firmó el nefasto convenio con La Fiscalía General de la Nación, donde se pretermitía el fuero militar constitucional y fue el ministro que finalizó el primer periodo de Uribe en el poder, esto es, hasta el año 2006, donde se inició el segundo mandato del expresidente.

Para iniciar el segundo mandato de la era Uribe, fue nombrado un personaje que ya había sido el primer Ministro de Comercio Exterior del Gobierno Gaviria y Ministro de Hacienda del Gobierno Pastrana, bogotano, JUAN MANUEL SANTOS CALDERON (11), de 55 años para la época y aunque se dice que es Economista de la Universidad de Kansas y Administrador de Empresas de unas universidades en el extranjero, no es claro el tema; también había sido funcionario en los años 70s de la Federación Nacional de Cafeteros en Londres. A este Ministro de origen liberal, pero que había participado en el gobierno conservador de Pastrana y que  había sido crítico del Gobierno 1 del presidente Uribe, desde las páginas del periódico de su familia -el diario El Tiempo- del cual fue subdirector durante mucho tiempo y columnista, le correspondió la consolidación de la política de seguridad más exitosa de muchos años, donde las tropas dieron unos golpes contundentes contra objetivos de alto valor estratégico, aunque versiones posteriores de los oficiales que participaron en ellas, cuentan que no fue precisamente por sus excelentes virtudes, conocimiento y arrojo, sino por el valor y sagacidad del propio presidente Uribe, ya que, el ministro omitía tomar decisiones en actuaciones trascendentales. Sin embargo, trajo al ministerio ciertos personajes de gran importancia para el futuro del país, como Sergio Jaramillo, a quien nombró viceministro y luego sería alto comisionado para la paz en los diálogos de La Habana; Juan Carlos Pinzón Bueno, también viceministro, luego secretario general de la presidencia y ministro de defensa en el gobierno de Santos 1 y 2,  y su mano derecha por mucho tiempo y Juanita Goebertus, quien permaneció por un buen tiempo en el ministerio y hoy es Representante a la Cámara por el Partido Verde y opositora del gobierno actual. Renunció al Ministerio para no inhabilitarse y en medio de un escándalo llamado “Almirante Arango Bacci”, el cual, hasta el momento sigue sin dar explicación alguna, a pesar de que la propia Corte Suprema de Justicia en su Sala Penal, el 4 de diciembre de 2009, compulsara copias en su contra, por haberse demostrado, luego de 18 meses de prisión del Almirante, que todo había sido un montaje, donde habían participado no solo el ministerio de Defensa, sino también varios mandos navales y hasta la Fiscalía General de la Nación. En mayo de 2010 y utilizando sus “logros” como ministro de Defensa y posando de candidato de la continuidad, sería elegido presidente de la República.

El reemplazo de este ministro fue el Politólogo de la Universidad de los Andes y con estudios en economía y relaciones internacionales de la Universidad John Hopkins de Washington D.C, el barranquillero con ascendencia santandereana GABRIEL SILVA LUJAN (12), de 51 años para la época, sin filiación clara partidista, aunque se presume liberal y quien fue el último Ministro de Defensa del presidente Uribe –a quien hoy ataca permanentemente desde su columna del periódico El Tiempo-. Este ministro, que se había desempeñado como Gerente de la Federación Nacional de Cafeteros durante muchos años y también había sido embajador en los EE.UU. en los años 90s, y había sido miembro de los gobiernos de Barco y Gaviria, hizo un lánguido paso por esta cartera, ya que debió dedicar esfuerzos a hacer la “defensa” sobre el escándalo de los mal llamados falsos positivos, que había surgido en el último tramo del ministro Santos; pero sí es de señalar que pudo haber revertido el convenio que atacaba el fuero militar y decidió dejarlo intacto, hasta que años después lo dejara sin efectos la Sección Primera del Consejo de Estado. Esto es, fue un ministro más de ese gobierno, nombrado para mantener el poder de Juan Manuel Santos en esa cartera y esconder los posibles escándalos que de allí podrían surgir mientras la campaña presidencial.

El primer ministro del gobierno Santos, fue el Abogado Pereirano de la Universidad Libre, RODRIGO RIVERA SALAZAR (13), de 47 años para la época y con especialización en Desarrollo Económico y Derechos Humanos de American University, político liberal, quien había sido Concejal de Pereira a los 20 años y luego siendo representante a la cámara  desde el año 1992,  en el año 96 había votado en contra del presidente Samper como presidente de esa corporación, lo cual, lo puso en el escenario nacional como un político joven, valiente e independiente. También había sido director del diario La Tarde de Pereira, Senador de la Republica por 2 periodos, presidente del Partido Liberal y precandidato presidencial por el Partido Liberal en la primera década del siglo XXI. En esta administración se recogieron los frutos que se habían sembrado en la Inteligencia del gobierno anterior y se dieron los golpes estratégicos, como la baja de alias el Mono Jojoy y Alfonso Cano, iniciando el gobierno; pero luego se enteró el país que serían los puntos de presión, para que la organización narcoterrrista FARC se sentara a la mesa de negociación, que duraría más de 4 años formales (más los 2 clandestinos); y fue en este ministerio donde se consolidó el nuevo Código Penal Militar, Ley 1407 de 17 de agosto 2010, solo 10 días después de su posesión; y debió afrontar la declaratoria de inexequibilidad de la Corte Constitucional, en sentencia C 913 de 16 de Noviembre de 2010, de la ley 1288, primer Marco Jurídico para la Inteligencia en Colombia. Solo duraría un año en el cargo, de donde saldría con algunos cuestionamientos por la situación de orden público del país,  para ser embajador de Colombia ante la Unión Europea en Bruselas. Su viceministro de Políticas y Asuntos Internacionales fue el Abogado Rafael Guarín, hoy alto consejero para seguridad del gobierno del presidente Iván Duque.

Posterior a esto, Llegaría a ocupar la cartera, el Economista de la Pontificia Universidad Javeriana, con Maestría en la Escuela de Asuntos Públicos e Internacionales Woodrow Wilson, de la Universidad de Princeton, el bogotano de 39 años e hijo de un Sr Coronel del Ejército, JUAN CARLOS PINZON BUENO (14). Este joven ministro, quien venía de ser el secretario general de la presidencia de la República y quien había sido Viceministro de Defensa en la primera década, es alguien bien cercano al entonces presidente Santos, sin claridad meridiana sobre el perfil político que representaba (aunque estaba inscrito en el partido de la U); más bien su cercanía de muchos años con el Dr. Santos, lo llevan a esa posición. Durante su administración, se intentó proteger el fuero militar por medio de la presentación en dos ocasiones de actos legislativos, que reafirmaran éste, y se volvió a presentar la ley de Inteligencia y contrainteligencia 1621 (17 de abril de 2013) que reemplazaba la ley 1288 (5 de marzo de 2009); pero si bien hubo entendimiento y empatía con el ministro por su origen en la familia militar, también hubo muchas inconformidades, por la obsecuencia del ministerio por mucho tiempo en los temas de los militares, con respecto a los diálogos de paz que se adelantaban en La Habana y que por obvias razones, el ministro no iba a chocar contra la política pública baluarte del presidente, que era su mentor por muchos años. En el momento que sentó una postura fuerte contra dicha situación, debió salir del ministerio hacia la embajada de Colombia en los EEUU y allí consolidó sus posturas fuertes contra lo acordado, por lo cual no termino su relación en buenos términos con el gobierno Santos e intentó ser candidato a la presidencia de Colombia, apoyado en un movimiento independiente llamado “ante todo Colombia”; su candidato a la vicepresidencia fue el abogado de los Andes, Jorge Mario Eastman, quien había sido dos veces viceministro de Defensa y hasta hace pocos meses, fue el secretario general de la Presidencia de la República, ya que, había renunciado al partido de la U en 2017. Sus logros como ministro de Defensa fueron evidentes, aunque se vieron opacados por lo contradictorio de impulsar el ministerio de Defensa, mientras que según el resto del gobierno se estaba en época de paz y se quería debilitar dicha cartera para fortalecer otras.

El ultimo ministro de la era Santos, seria el hasta entonces dirigente gremial y diplomático, Abogado Javeriano, con maestría en asuntos públicos de la Universidad de París, el pereirano de 58 años, LUIS CARLOS VILLEGAS ECHEVERRY (15), quien en los 80s, fue gobernador de Risaralda por su partido el liberal, y cuando recibió el ministerio venía de ser el embajador en los EEUU. Este Ministro llegó para alinear las tropas y los gremios en torno al pacto de La Habana, esto es, apaciguar los ruidos que ya venían presentándose al interior de las tropas, por cuenta de la pérdida del plebiscito por parte del gobierno y los inconformismos varios, que ya se generaban en la opinión pública, sobre los beneficios que se le habían dado a los miembros de las FARC desde el punto de vista jurídico y la continua guerra jurídica en contra de los uniformados, que tenían procesos por operaciones militares y cuestionamientos por bajas en el desarrollo de las mismas. Finalizó el gobierno y entregó el ministerio con muchos cuestionamientos en temas jurídicos y contractuales, que eficientemente flotaron como escándalos en los primeros meses del próximo gobierno Duque, y que aún se están moviendo en los medios de comunicación, sin que su nombre salga a relucir en dichos escándalos y pasando al ostracismo de la impunidad tan convenientes para estos casos. No se conoce su ocupación actual.

El ministro que genera este artículo, fue el último que ocupó esta cartera y fue el abogado de la Universidad de los Andes y comerciante, empresario y dirigente gremial de FENALCO durante muchos años, GUILLERMO LORENZO BOTERO NIETO (16), de 70 años al momento de recibir el cargo, sin filiación política definida y quien nunca había ocupado un cargo público anteriormente. Este ministro debió recibir el ministerio con un mandato claro de virar o cambiar el rumbo de la política pública de defensa y seguridad, en consonancia con el resultado de las elecciones de 2018; pero infortunadamente su estilo de comunicar y la inexperiencia no solo en el sector público, sino en específico en el ramo de la seguridad y el orden público, lo hicieron cometer ciertos errores muy graves, en temas de mucha sensibilidad, que lo hicieron enfrentar dos propuestas de moción de censura en el Congreso de Colombia, que terminaron por desatar una crisis delicada para el gobierno nacional, llevándolo a presentar su renuncia en medio de severas críticas a su desempeño y sin esperar el resultado de la votación, que determinaría si era cesado o no de su cargo, siendo designado como encargado el actual, el comandante general de las FFMM, General Luis Fernando Navarro.

Así las cosas y teniendo en cuenta las anteriores cifras y datos, creemos respetuosamente que el próximo titular de la cartera de Defensa, seguridad y orden público de Colombia, debiera contar con las siguientes características, para optimizar dicho desempeño, que la verdad ha venido en franca decadencia de un tiempo para acá, precisamente por los erráticos perfiles que se han enfilado en dicho despacho.

El primer aspecto es la edad. Creo que la edad es un elemento que, aunque parece irrelevante en esta cartera, si lo es y por ello, la sugerencia es alguien por encima de los 50 años de edad, que generalmente tienen en promedio los generales de la república, y que da un poco más de consistencia en la comunicación y entendimiento del ministro(a) con quienes lo ayudan a diario en su importante labor.

El segundo aspecto es que conozca, así sea básicamente, la sociología militar colombiana, que no se compara con otras de los países occidentales y que obedece a lo que Colombia ha vivido durante tanto tiempo; de hecho, es un tema que poco se ha estudiado en las academias, incluso las militares en Colombia, y la bibliografía más que escasa es inexistente.

La tercera característica ideal, es que conociera la estructura del ministerio; no que necesariamente pertenezca actualmente a él, sino que al menos hubiere tenido un vínculo así fuera somero con dicho sistema, por decir algo; como mínimo que hubiere estado vinculado, bien en planta, bien como contratista de alguna de las fuerzas o del propio ministerio, donde se entiende cómo funciona el sistema de la seguridad, el orden público y los militares y policías de Colombia. Como plus, podría ser escogido de un banco de hojas de vida de personas que hubieren cursado, bien la maestría en defensa y seguridad de la Escuela Superior de Guerra de Colombia o el Curso Integral de Defensa y Seguridad Nacional, en donde están muchísimos perfiles muy importantes para el país.

En cuarto lugar, un aspecto que, aunque parece inocuo, no lo es: que tenga una condición física al menos estándar y no posea problemas evidentes de salud o de aspecto; sé que sonará como algo excluyente pero no lo es. Liderar las tropas de Colombia implica estar desplazándose por todo el territorio nacional constantemente, en medios de transporte como aviones, helicópteros, lanchas, buques, camionetas y demás recorridos que requieren una buena condición física, que no ponga en riesgo su salud e integridad. Los ministros de defensa actuales son correcaminos y así lo amerita este país tan extenso y tan complejo.

En quinto lugar, debe entender muy bien y de entrada, su rol político y mediático; esto es, su discurso y su relato no son el de los militares y policías exclusivamente, sino el puente de comunicación ente el gremio militar y policial y el sector político, los medios de comunicación y la opinión pública; su interrelación con todos estos actores, exige de unos conocimientos especiales y específicos, pero también de una prudencia y un tacto peculiar, que no todos los que pudieren tener el perfil lo logran.

Y por último, en sexto lugar, su concepto o criterio de lealtad con el señor Presidente de la República debe ser absoluto, esto es, el ministerio no puede ser un trampolín para impulsar alguna aspiración electoral posterior; debe ser el escudero del presidente en los temas de defensa y seguridad nacionales, de las tropas y del orden público, interpretando los lineamientos, tanto del pueblo que eligió el modelo de gobierno, para lo que queda del mandato, como del propio gobierno sin entrar en rifirrafes innecesarios, no convirtiéndose en una carga más, generando problemas para el señor Presidente, sino un alivio en ese tema para que el mandatario de los colombianos tenga la tranquilidad de no tener ni un enemigo, ni un rival en esa cartera.

La tabulación de los datos consolidados, nos arroja que 8 Abogados (5 javerianos), 3 Economistas, 2 Politólogos (ambos de los Andes, uno de ellos nacido en Ciudad de México), 2 Ingenieros (ninguno de ellos bogotano) y 1 Contador, han ocupado la cartera; también que 9 de los 16, pertenecen al Partido Liberal, 4 al Partido Conservador y 3 no pertenecen a un partido específico. De esta información salieron más aspectos interesantes, como que 9 de los 16 han sido de la provincia y 7 bogotanos y que solo 1 fue egresado de una Universidad Pública y fue el que menos duró en el cargo. Pero son datos que serán objeto de otro escrito, ya que este se torna bastante extenso, por lo cual pido excusas, pero creo que esta vez lo ameritaba de esta forma.

En conclusión muy corta, escoger un ministro de defensa para Colombia no es nada fácil, esa tarea compleja la debe afrontar nuestro Presidente actualmente y debemos apoyarlo todos los colombianos en la misma, dado que, la situación no solo del país, sino de Latinoamérica no se vislumbra nada fácil  y este análisis de los 16 ministros civiles, que han pasado por esta cartera en los últimos 28 años, lo que intenta es dar un poco de luz en los momentos en que el país, debate en redes el perfil que debe venir a ocupar una de las carteras con mayor peso en el gobierno de Colombia.

Comentarios: 0