miércoles, septiembre 22, 2021
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Un poco de historia sobre el tiempo que tardaron algunas vacunas

En medio de la contingencia del Coronavirus Covid-19 y la carrera científica mundial de decenas de laboratorios y países que buscan una vacuna efectiva que de solución a la pandemia, se abrió el optimismo y la esperanza ante la ansiedad de que exista pronto esa vacuna; pero la historia ha demostrado, que las vacunas nunca han sido el resultado de prisas ni urgencias, sino del trabajo investigativo que requiere tiempo, experimentación juiciosa y mucha certeza.

Si bien los esfuerzos han sido intensos y países como China y Rusia, dicen ya tener una vacuna y en occidente desde laboratorios como Moderna, Pfizer, Jenssen, Inovio además de universidades como la de Oxford, dicen tener ya casi lista una vacuna y varias de ellas están en experimentación; es claro que todo es una apuesta parecida al de una ruleta que solo podrá afianzarse con el tiempo.

Es así como el tema todavía va para largo mientras el mundo comienza a vivir un rebrote y en muchos casos, se habla de una mutación del virus, por lo que las vacunas que se están investigando, podrían no funcionar para el nuevo virus transformado.

Y mientras que la humanidad abre desde sus fronteras que permanecieron cerradas por 6 meses y retoma la apertura a la nueva normalidad a través de retomar las acciones económica-productivas que han dejado a millones sin trabajo; se busca la manera de convivir con el virus y el peligro latente. Los científicos que se han mostrado cautos, no han podido escapar a la ansiedad de encontrar una solución, pero más allá, todos son conscientes que históricamente, las vacunas han tardado años y en oportunidades, décadas, antes de ser efectivas.

Por eso, retomamos la historia para recordar el período de tiempo que algunas vacunas tardaron, para ayudar a poner los pies en la tierra sobre lo que la ansiedad, hace olvidar: que una vacuna no se hace de la noche a la mañana.

Viruela
La erradicación de la viruela a través de una vacuna se considera uno de los mayores logros en la historia de la salud pública, pero tardó varios siglos en llegar.

Se desconocen los orígenes de la viruela, aunque los científicos creen que se remonta al Imperio egipcio del siglo III a. C. Para el siglo XVIII, la colonización propagó la enfermedad en todo el mundo. Tenía una tasa de mortalidad devastadora de hasta el 30%.

En 1796, Edward Jenner en el Reino Unido creó la primera vacuna exitosa contra la viruela, pero no fue hasta la década de 1950 que los tratamientos con vacunas comenzaron a erradicar la enfermedad de manera efectiva en algunas partes del mundo.

En 1967, un esfuerzo global que proporcionó un mayor nivel de producción de vacunas y un avance en la tecnología de agujas finalmente condujo a la erradicación de la enfermedad en 1980.

Hasta la fecha, la viruela sigue siendo la única enfermedad que se ha eliminado por completo en todo el mundo a través de los esfuerzos de vacunación.

Peste
Una de las enfermedades más letales y más antiguas del mundo. Casi 200 millones de muertes a lo largo de la historia. Sin embargo hasta la fecha, no hay vacunas autorizadas disponibles.

La peste es quizás más conocida por matar a millones de personas durante la Edad Media, pero la enfermedad aún está activa en áreas de todo el mundo. En 2017, un brote de peste en Madagascar provocó 2400 casos y más de 200 muertes.

Sin embargo, dado que la peste es una enfermedad transmitida por bacterias, el advenimiento de los antibióticos modernos puede usarse como tratamiento. Aun así, los investigadores creen que el desarrollo de la vacunación es la opción más viable para prevenir la propagación de la enfermedad a largo plazo.

Se han hecho muchos intentos fallidos para crear una vacuna contra la peste en el pasado, incluida una que se hizo en los Estados Unidos para inocular a los soldados durante la Guerra de Vietnam.

En 2018, la OMS enumeró 17 posibles candidatos para poder aprobar una vacuna. Se momento se están sometiendo a ensayos clínicos.

Fiebre tifoidea
La fiebre tifoidea es una enfermedad mortal transmitida a través del agua y de los alimentos. Aunque es poco frecuente en áreas industrializadas, sigue siendo una amenaza significativa en naciones en desarrollo, sobre todo en sudeste asiático, África y América Latina.

Dos vacunas están disponibles comercialmente para prevenir la fiebre tifoidea. Después de que se descubriera la bacteria responsable de la enfermedad en 1880, científicos alemanes iniciaron la investigación para encontrar la vacuna en 1896.

En 1909, el médico del ejército estadounidense Frederick F. Russell desarrolló la primera vacuna contra la fiebre tifoidea estadounidense. Durante los años siguientes, la vacuna se usaría con fines militares. Estuvo disponible para el público general en 1914.

Fiebre amarilla
En 1951, Max Theiler se convirtió en el primer y único científico en recibir un Premio Nobel por el desarrollo de una vacuna.

La fiebre amarilla ha causado epidemias mortales a lo largo de la historia durante más de 500 años. A finales del siglo XIX era una verdadera amenaza en todo el mundo. Sin embargo,  se sabía poco sobre la enfermedad en sí, y los primeros esfuerzos de vacunación a finales de siglo se centraron erróneamente en la transmisión bacteriana cuando en realidad es causada por un virus.

En 1918, los investigadores que trabajaban para el Instituto Rockefeller desarrollaron lo que pensaron que era la primera vacuna exitosa contra la fiebre amarilla, pero en 1926 Theiler demostró lo contrario y la vacuna defectuosa dejó de producirse.

Más de una década después, en 1937, Theiler creó la primera vacuna segura y efectiva, que desde entonces se ha convertido en el estándar universal.

Gripe
Llevó décadas de investigación comprender las complejidades del virus de la influenza, y no fue sino hasta 1945 que se aprobó la primera vacuna.

Pero solo dos años después, en 1947, los investigadores concluyeron que los cambios estacionales en la composición del virus hicieron que las vacunas existentes fueran ineficaces. Se dieron cuenta de que hay dos tipos principales de virus de influenza (A y B) y múltiples cepas nuevas del virus diferentes cada año. Debido a esto, se tiene que modificar la vacuna todos los años.

A día de hoy, las vacunas contra la gripe estacional están diseñadas por la OMS utilizando datos recopilados por los centros de vigilancia distribuñidos por todo el planeta. Cada año se desarrolla una nueva vacuna basada en las tres cepas que tienen más probabilidades de circular en la próxima temporada.

Polio
Si bien es probable que la poliomielitis haya afectado a las poblaciones humanas durante miles de años, no fue hasta finales de 1800 cuando la enfermedad alcanza proporciones epidémicas.

La investigación para comprender la poliomielitis fue gradual durante las primeras décadas del siglo XX. En 1935, se intentó la vacunación, primero en monos y luego en niños. Esta vacuna inicial arrojó malos resultados, dos décadas más de investigación allanaron el camino para el desarrollo de vacunas por Jonas Salk en 1953 y Albert Sabin en 1956.

La investigación continua durante la década de 1980 dio paso a una producción más efectiva y eficiente de vacunas.

De los 350.000 diagnosticados en 1988 gracias a la vacunación se pasó a 33 casos de polio en todo el mundo en el 2018. En 2019 hubo un ligero aumento en el número de casos, 544. Es probable que la poliomielitis se convierta en la segunda enfermedad humana eliminada del planeta.

Ántrax
Los primeros escritos sobre la enfermedad datan del 700 a.C. El primer registro clínico es del siglo XVIII. A lo largo de 1800 se realizan numerosos estudios para determinar el origen de la enfermedad, cuánto tiempo puede sobrevivir la bacteria y cómo se transmite a través de los animales. Los primeros intentos de vacuna fueron en 1881.

En 1937, Max Sterne creó una exitosa vacuna para ser utilizada en el ganado, una versión de la cual todavía se usa hoy en día, para reducir la transmisión de animales a humanos. Trece años después, se creó la primera vacuna humana y se puso a disposición de las personas que trabajaban en fábricas de procesamiento de animales.

En 1970 se actualizó la vacuna, que es en gran medida la que se usa para prevenir la enfermedad en población de riesgo.

Triple vírica (Sarampión, Rubéola, Parotiditis)
Estas tres infecciones virales han causado y siguen provocando brotes y miles de muertes. A lo largo de la década de 1960, se desarrollaron vacunas individuales para cada una de ellas. Una década después, se combinaron en una sola (MMR)

El sarampión tuvo su propia vacuna en 1963, las paperas en 1967 y la rubéola en 1969. Dos años más tarde, en 1971, Maurice Hilleman del Instituto de Investigación Terapéutica Merck desarrolló una vacuna combinada que proporcionaría inmunidad para los tres virus. Primero la combinación sarampión y paperas. Y posteriormente utilizando una vacuna contra la rubéola desarrollada por Stanley Plotkin en 1969, creó la primera vacuna MMR exitosa en solo dos años.

Una dosis de la vacuna MMR es 93% efectiva contra el sarampión, 78% contra las paperas y 97% contra la rubéola. Dos dosis de la vacuna sería 97% efectiva contra el sarampión y un 88% contra las paperas.

Varicela
La infección primaria por varicela, comúnmente conocida como varicela, se diagnosticó erróneamente como viruela hasta fines del siglo XIX. En la década de 1950, los científicos distinguieron la varicela del herpes zoster (culebrilla), e investigaciones posteriores condujeron al desarrollo de la primera vacuna contra la varicela en Japón en la década de 1970.

Herpes Zóster
La relación entre el herpes zóster y la varicela se observó por primera vez en 1953. A lo largo de la década de 1960 se vio que era mucho más común en las poblaciones de mayor edad. No fue sino hasta 2006 cuando apareció la primera vacuna disponible en el mercado. Posteriormente ha aparecido una vacuna más reciente y la recomendación de vacunar a los adultos mayores de 60 años.

Hepatitis B
El virus fue descubierto por el Dr. Baruch Blumberg en 1965. Solo cuatro años después, el mismo creó la primera vacuna utilizando una forma del virus atenuada tratada con calor. En 1981, se aprobó una primera vacuna comercial que utilizaba plasma de pacientes infectados.

No fue hasta 1986 cuando apareció una nueva vacuna se síntesis química que no usaba productos sanguíneos que reemplazó al modelo original.

Virus del papiloma humano (HPV)
Es la enfermedad de transmisión sexual más común. Algunos estudios muestran que más del 80% de las mujeres contraerán el virus en algún momento de sus vidas.

Dos cepas del virus serían las responsables de hasta el 70% del cáncer de cuello uterino, responsable de cientos de miles de muertes cada año en el mundo.

En 1981 se relacionó por primera vez la relación entre el HPV y el cáncer de cuello uterino. Pero la primera vacuna eficaz al mercado no llegó hasta 2006, tras más de 20 años de investigación. Desde entonces han aparecido dos vacunas más.

A todas estas vacunas reseñaldas, recordar que la vacuna contra la malaria del colombiano Manuel Elkin Patarroyo, se ha intentado lanzar en varias oportunidades durante varias décadas, sin que se haya podido llegar al éxito de esta vacuna sintética.

Así pues, esperar que la vacuna contra el Covid-19 sea una realidad en próximos meses, sería una excelente noticia, pero que la ansiedad que colma a la humanidad no olvide que históricamente se requiere tiempo para entender si las creadas dan resultado efectivo o termina siendo más peligrosa la cura que la enfermedad.

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