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jueves, febrero 9, 2023

Súplica a la Supersalud

Los sindicatos de Metrosalud han denunciado que los empleados de mayor antigüedad en la institución son presionados, para que renuncien, mediante intimidaciones, traslados arbitrarios y cambios de turnos inesperados.

Por Bernardo A. Guerra Hoyos

La situación de la red pública de atención en salud de Medellín es tan critica que suplicamos a la Superintendencia de Salud una intervención urgente en Metrosalud, el Hospital General de Medellín y el Hospital Infantil Concejo de Medellín.

El martes pasado se realizó en el Concejo de Medellín un debate, promovido por los concejales Fabio Rivera y Daniel Duque, para evaluar la situación de la infraestructura de los centros de salud y las unidades intermedias de Metrosalud, con un balance que deja muy mal parada a la administración de Daniel Quintero y a la gerente de dicha entidad, Marta Cecilia Castrillón.

De acuerdo con estudios realizados por la misma entidad, el estimado para la recuperación de la infraestructura física de 24 de sus 52 plantas es de 185 mil millones de pesos, de los cuales solo hay disponibles 8 mil millones.

A la dramática situación de la infraestructura se suma el delicado hecho registrado el viernes 22 de abril, cuando un funcionario de carrera administrativa de Metrosalud, con 32 años de servicio en la entidad, intentó suicidarse por el estrés del acoso laboral generalizado que ejercen directivos de la institución.

Los sindicatos de Metrosalud han denunciado que los empleados de mayor antigüedad en la institución son presionados, para que renuncien, mediante intimidaciones, traslados arbitrarios y cambios de turnos inesperados.

La consecuencia más delicada sobre esta lamentable situación es la precaria atención a la que se somete a más de 600 mil personas de bajos recursos económicos inscritas en el Sisbén y, peor aún, el riesgo de ellas a contraer infecciones intrahospitalarias.

Pero la evidente falta de administración en Metrosalud queda expuesta, además, por las precarias condiciones en que se encuentra el parque de ambulancias, las máquinas de anestesia, los equipos de cirugía, las ayudas diagnósticas, lo que, indudablemente, se traduce en deficiente atención para los pacientes que acuden allí.

El cuadro dramático de la red pública de atención en salud me lleva a afirmar que esta se encuentra en cuidados intensivos, si tenemos en cuenta que el Hospital Infantil Concejo de Medellín adeuda a los pediatras más de 1.600 millones de pesos desde hace diez meses.

Y el Hospital General de Medellín enfrenta una profunda crisis debido a los altos índices de corrupción; en él ejerce poder el zar de la corrupción al que denominan el innombrable y sus socios, quien ha propiciado la presencia de tres cooperativas implicadas en el entramado de corrupción sostenido por diez años en el hospital de Caucasia, donde fue asesinado, hace un año, su gerente, Luis Octavio Gutiérrez, por haber denunciado graves irregularidades en dicha institución, cuando solo llevaba nueve meses de desempeño en el cargo.

Post Scriptum: Siendo senador de 2002 a 2006, denuncie la red de corrupción montada por Carlos Palacino en SaludCoop mediante la perversa integración vertical; veinte años después del billonario saqueo, un juez de la República lo condena en primera instancia por diez años, pero continúa en libertad esperando segunda instancia. El tiempo nos vuelve a dar la razón.

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