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Sin esperanza de vida: más de 100.000 bebés mueren al año debido a la guerra

INTERNACIONAL. Con más de 7 mil millones de personas habitando el planeta Tierra, la cifra parece muy baja, pero está lejos de serlo. Un alto porcentaje de los conflictos armados que han sucedido a lo largo de la historia de la humanidad y que se siguen registrando en nuestros días, surgieron por el deseo de librarse de la opresión de gobiernos que se impusieron a la fuerza para perpetuarse en el poder. Debo decir que estos conflictos, que alguna vez fueron una noble causa, hoy también están lejos de serlo.

¿Por qué? En el presente artículo me concentraré solo en uno de los factores que sirven de argumento para declarar a los conflictos actuales como absurdos y llenos de despropósitos. Conflictos que dejaron de lado el deseo de libertad común para cargarse de egoísmo y ambición sin importar el daño causado. Conflictos que perdieron de vista su objetivo y se llenaron de telarañas.

De acuerdo con el informe “Alto a la guerra contra la niñez”, presentado por Save the Children a la Conferencia de Seguridad de Múnich este viernes 15 de febrero de 2019, al menos 550.000 bebés (menores de un año) habrían muerto como resultado de conflictos armados entre 2013 y 2017. Esta cifra equivale a un promedio superior de 100.000 bebés fallecidos por año.

Luego, el mismo informe añade que “la cantidad total de muertes causadas por estos efectos indirectos aumenta a 870.000 cuando se incluye a todos los niños y las niñas de menos de cinco años.” ¿Y cuántos combatientes murieron según el informe? Solo cerca de 175.000 (aunque la cifra de la muerte de un solo ser humano ya es alarmante de por sí).

Otra conclusión a la que llegó Save the Children, es que estos niños y niñas de menos de un año fallecieron por los efectos indirectos del conflicto y la guerra. ¿Cuáles? El hambre, los daños causados a infraestructura y hospitales, la falta de acceso a la atención de la salud y el saneamiento básico, o la negación de asistencia.

Es decir, si estos bebés no hubieran nacido en zonas afectadas por los conflictos, es muy probable que no hubieran muerto.

¿Qué pasa en Colombia?

En Colombia, más de 400.000 niños y niñas menores de cinco años se vieron afectados por hechos relacionados con el conflicto armado como desplazamiento, actos terroristas, reclutamiento forzado, y más de 2.200 fueron asesinados en el marco del conflicto armado.

Según la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, entre 1985 y el 1 de enero de 2019, se estima que 7.398 niños, niñas y adolescentes han sido víctimas de reclutamiento forzado. Las causas de esta situación incluyen el estar en zonas rurales apartadas, miedo a denunciar y desconocimiento sobre los procesos de reintegración.

Además, el panorama de vulneraciones previas al reclutamiento, que se encuentra en el último informe del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) sobre niños, niñas y adolescentes desvinculados del conflicto armado, presenta que el índice más alto de escolaridad era de quinto de primaria con un 21 por ciento de los registrados, un 13 por ciento aseguró haber cursado hasta tercero de primaria y solo el 0.03 por ciento logró terminar el bachillerato.

¿Qué países son los más afectados?

Una investigación desarrollada por el Instituto de Investigaciones sobre la Paz de Oslo determinó que 420 millones de niños vivían en zonas afectadas por conflictos en 2017. Esta cifra equivale al 18 por ciento de todos los niños y niñas en el mundo.

Según esa misma investigación, los países donde los menores se vieron más afectados por la guerra durante 2017 son Afganistán, Yemen, Sudán del Sur, la República Centroafricana, la República Democrática del Congo, Siria, Irak, Malí, Nigeria y Somalia.

“Nuestro informe muestra que el modo en que se libran actualmente las guerras está causando más sufrimiento a los niños y las niñas. Casi uno de cada cinco niños y niñas vive en zonas afectadas por conflictos. Nunca en las últimas dos décadas esta proporción fue tan alta. La cantidad de niños y niñas que mueren o quedan mutilados se ha incrementado en más del triple y estamos observando un aumento preocupante del uso de la asistencia como arma de guerra”, explicó la directora ejecutiva de Save the Children, Helle Thorning-Schmidt.

Además, añadió que “es perturbador que en el siglo XXI estemos retrocediendo en cuanto a principios y normas morales que son elementales: los niños, las niñas y los civiles nunca deberían ser blanco de ataques”.

¿Qué hacer?

Save the Children expone más de 20 recomendaciones para los gobiernos y organizaciones influyentes orientadas a que se proteja a los niños y niñas en épocas de guerra y de conflicto. Destacan las siguientes: suscribir la Declaración sobre Escuelas Seguras, establecer una edad mínima de 18 años para el reclutamiento militar, abstenerse de usar armas explosivas en zonas pobladas, exigir que haya justicia por delitos contra la infancia.

“Cuando se incumplen estas normas de la guerra, la comunidad internacional debe ser categórica en cuanto a que esto no será tolerado y exigir que los responsables rindan cuentas. Y con respecto a los niños y las niñas cuyas vidas quedan devastadas por los conflictos, debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para protegerlos de mayores daños y contribuir a reconstruir su futuro”, puntualizó Thorning-Schmidt.

Bien puede afirmarse que el mundo está asesinando la inocencia. Frente a esto no queda más que dejar una nota de protesta y alarma, no frente a los estragos de la guerra, sino frente a las guerras vigentes y a las que se están gestando: ¿Cuántos bebés, niños, niñas, adolescentes, tendrán que morir a causa de conflictos mezquinos y cargados de ambiciones egoístas?

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