martes, diciembre 7, 2021
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Rebrote delincuencial

Por: Diego Arango Osorio

La delincuencia ha existido desde tiempos históricos, en cada etapa de la vida toma sus modalidades y se extiende conforme a las circunstancias, es muy sutil y va mutando al ritmo de los cambios, aún manteniendo estrategias milenarias como el robo, saqueo, atraco, secuestros, asaltos, así como la estafa y los timos. 

Pero ahora, en esta era moderna y cibernética, con tantas medidas que los gobiernos han tomado a causa de la pandemia que se sufre, los delincuentes se afilan a nuevas modalidades. Tres décadas atrás los datos personales solo se compartían con los bancos y entidades de gobierno, hoy esa información esta en manos de cientos y miles de personas desconocidas, muchos de ellos o la gran mayoría, personas primarias como un vigilante en el ingreso a una oficina o edificio, que para dejarlo entrar le pide su nombre completo, número de cédula, celular, dirección y un contacto en caso de emergencia. Usted proporciona todos esos datos que quedan en una planilla que rueda, de mano en mano, entre la empresa de vigilancia, los porteros, las administraciones y terminan en bases de datos que pueden ser vendidas. Este procedimiento es recurrente, lo mismo que si ingresa al estacionamiento de ese edificio en vehículo, las placas y características quedan grabadas en video lo mismo que su imagen. 

Ahora veamos que pasa con toda esa información que usted riega no solo con sus salidas normales, también están los movimientos que realiza por su celular, tableta o computador, paginas que visita, los cookies que le aparecen obligandolo a aceptarlos si quiere navegar en esa pagina, ahí le están capturando datos y frecuencia de uso, gustos y preferencias. Luego en las redes sociales circulan entre familiares y amigos fotos, entornos íntimos de su hogar, ubicaciones, mensajes, situaciones donde se va conociendo sus gustos, tendencias y personalidad, más allá de su imagen e información que se registra en Facebook, Instagram y LinkedIn, entre otras. 

Ahora veamos las claves, por lo general para acceder al banco, a su Eps, a oficinas de gobierno y a todas las aplicaciones que baja de Playstore, le exigen claves. Es muy difícil para la persona tener 20 o más claves que confunden a cualquier persona, por lo general la gente usa no más de cuatro y muchas veces dos o quizás una;  claves que los hackers fácilmente descifran. Usted recibe llamadas de números desconocidos, agentes de bancos, call centers, ofertas comerciales, de su operador de celular y en fin, parte de ellas fraudulentas. También le llegan mensajes de texto y correos falsos con adjuntos o URL para que los abra y ahí le envían un troyano o virus cibernético para capturar sus claves y bases de datos. Le llegan mensajes o correos con ofertas de premios y negocios millonarios que quieren compartir, siendo esto timos para apoderarse de su información o robarle. 

Estamos, pues, en un momento de mayor peligro que antes, pues hemos perdido la privacidad y aparte de la amenaza permanente de robo, asalto y atraco tradicional, la era virtual nos expone a un peligro aun mayor. 

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